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ABC VIERNES 11- 5- 2001 OPINIÓN 13 BREVERIAS Manuel Chaves Cajas andaluzas Manuel Chaves ha mtentado poner un nuevo obstáculo a la ÍUT sión de las Cajas El Monte y San Femando. Para ello, ha utilizado una filtración periodística basada en un acta de jinspección del Banco. de España a Él Monte que previene a la entidad sobre el alto riesgo de sus inversiones en relación con sus recursos propios. Como respuesta, el presidente de El Monte, Isidoro Beneroso, ha enviado una carta abierta a Chaves, en la que le acusa de filtrar el acta para perjudicar la fusión. Es más que censurable utilizar un acta del Banco de España, que es riguroso y no entra en componendas, para seguir poniendo obstáculos a una fusión pactada entre las Cajas. Miguel Sánchez Ostiz Singular e indepediente Pocos personajes tan singulares hay en las letras españolas como Miguel Sánchez Óstiz, a quien el Consejo de Cultura de Navarra concedió ayer el premio Príncipe de Viana 2001. Sánchez Ostiz, veterano colaborador de ABC, es un raro ejemplo de independencia incombustible, al tiempo que im autor capaz de lidiar en los distintos géneros literarios- -cultiva desde la crítica literaria hasta la novela, pasando por la poesía, la investigación o el ensayo- -con igual fortima. Su escritura posee una extraordinaria sinceridad, alejada siempre de modas y modos y llena de aliento personal. Pero Sánchez Ostiz no es sólo un autor: es también im importante investigador y xm ilusionado promotor cultural. cierta edad- -y en ocasiones desde la niñez- las cosas se ven mejor con gafas. La miopía o la hipermetropía tienen la culpa. Los más coquetos recurren a las lentUlas, ese artilugio tan denteroso y que se pierde tanto. Con motivo de la llegada a España para ser juzgada por sus crímenes de la terrorista etarra, Idoya López Riaño, alias Margarita y la Tigresa el ministro del Interior, Mariano Rajoy, con sus buenas y bien graduadas gafas lo ha visto más claro que nadie: Por su forma de actuar y los datos que obran en poder de las Fuerzas de Segiu- idad del Estado, su parecido con la especie humana es más que discutible La esperan en España una serie encadenada de juicios acusada de más de veinte asesinatos, y es de esperar que al menos, treinta años de prisión. Monseñor Uriarte, obispo de San Sebastián, no usa habitualmente gafas, y se le nota. Monseñor Uriarte es en el Obispado donostiarra lo que Ibarreche en el Gobierno vasco. Sólo el titular, porque el que sigue mandando es su antecesor, José María Setién, que ocupa en la Diócesis guipuzcoana el mismo rango que ArzaUus en la política. Uriarte, que también es nacionalista, se distingue de Setién por su ingenua y cierta bondad. Pero no termina de ver las cosas con claridad. Durante la Misa que ofició en el Seminario de San Sebastián- -casi vacío de seminaristas- con motivo de las bodas de oro sacerdotales de Setién, se puso las gafas para leer la homilía. Vista cansada o hiperme- A ALFONSO USSÍA Gafas Sigo viendo igual a Setién. Incluso peor. Más confuso, más cínico, más sombrío y más soberbio tropía. Lentes empañados. O leyó mal o no se ha enterado todavía de la catadiu- a moral del coleguis. Dijo Uriarte que Setién no se ha avergonzado del Evangelio, mientras lo aplicaba a la realidad social en nuestro pueblo Dicha semejante bobada, se dirigió al interfecto de esta guisa: A veces se te ha silenciado, otras se ha desnaturalizado el sentido y alcance de tus palabras. Has conocido en más de una ocasión el sabor del insulto y la calumnia, pero Dios te ha dado ima insobornable honestidad y luia extraordinaria fortaleza No se estaba dirigiendo monseñor Uriarte a San Francisco de Asís, ni a Teresa de Calcuta, ni a Giuseppe Roncalli. Se refería a José María Setién. O falta de conocimientos o problemas de vista. Hay que usar las gafas con más criterio. Cerró el acto San José María Setién con una breve alocución. Se mostró feliz por haber prestado un servicio a la evangelización del pueblo vasco Gracias a ello nos hemos enterado de que no estaba previamente evangelizado. Evangelizar, según San Joshe Mari, consiste en desatender a las víctimas del terrorismo y amparar los derechos de los asesinos, los criminales presos y sus familiares. A los familiares de los muertos que los evangelice otro. Pero fue al final de su discurso cuando Setién dio en la diana. Recomendó a los que no han entendido su labor pastoral y su peculiar sistema evangelizador a que cambien de gafas Millones de personas se aprestan a hacer cola en los centros oftalmológicos. Se van a forrar los oculistas. El problema no es otro que el de las gafas. Hay que cambiar de gafas para ver mejor y comprender a José María Setién. Hay que exigir que la graduación de los lentes sea lo más parecida posible a las gafas de quita y pon de monseñor Uriarte. Me dispongo a hacer la prueba. Ya me he puesto las gafas. Las he limpiado con una toallita especial después de haberlas lavado con agua y jabón. Veo con eUas como im mochuelo en noche de noviembre. No ha dado resultado. Repito la operación de limpieza. He conseguido lo que parecía imposible. A tres metros de distancia, xma abeja liba el polen de una peonía. Distingo hasta la punta del aguijón. No he tenido tiempo de cambiar de gafas, pero más limpias no se pueden tener. Y sigo viendo igual a Setién. Incluso peor. Más confuso, más cínico, más sombrío y más soberbio. A Uriarte y Setién no se les ha ocurrido pensar que el problema no es de la vista. Es de la memoria. Y ésa, todavía- -a mí al menos- no me falla.