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30 INTERNACIONAL DOMINGO 1- 4- 2001 ABC El terrorismo ha llegado a un nivel de dolor insoportable; no hay posibilidad de diálogo con esos criminales Entrevista a Anne Hidalgo, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de París PARÍS. Juan Pedro Quiñonero corresponsal Anne Hidalgo, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de París, en su despacho durante la entrevista ó m o se llega desde San Perf i l- nando, en Cádiz, hasta un desW p a c h o de sesenta metros cuadrados en la Alcaldía de París? -Bueno... es una larga historia. Mi abuelo era republicano, socialista, y salió huyendo de España al final de la Guerra Civil. Como le tiraba mucho la tierra, se quedó en un pueblecito de la frontera, en los Pirineos. Pero su mujer no soportaba el exilio, y volvieron a Antequera. Aquello fue un drama. Porque mi abuelo continuaba condenado a muerte. Finalmente, pudo salvarse, pero la cárcel dejó muchas huellas. El abuelo tenía cuatro hijos. Se instalaron en San Femando. Pero mi padre se ahogaba. Trabajó en los astilleros. Pero él quería salir, y se embarcó en algunos petroleros. Su sueño era darle una educación a sus dos hijas. Mi madre y él tomaron la decisión del exilio, el trabajo en Francia. Yo tenía dos años. ¿Y qué tal se pasó ese cambio de mundo y sociedad? -Llegamos a Lyon. Mi padre hablaba poco. El sólo deseaba que nos integráramos, ya digo que salió de España porque deseaba darle una educación a sus hijas. Y esa búsqueda de libertad y ima escuela, para nosotras, sólo la encontró en el exilio. Ésos son los valores que nos transmitió muy pronto. El valor de la escuela. Mi hermana y yo tuvimos la suerte de encontrar unos maestros que nos ajoidaron. EUos nos enseñaron el gusto por el trabajo, el gusto por los libros. Gracias a los valores de mi padre, gracias a la escuela pública francesa, yo pude estudiar Derecho y mi hermana hizo Comercio. EUa está hoy en California, en Los Ángeles. Y yo estoy en la Alcaldía de París. LOS OTROS INMIGRANTES La historia de Anne Hidalgo (San Fernando, Cádiz, 1959) es una historia feliz: hija de e m i g r a n t e s andaluces es, hoy, p r i m e r a t e n i e n t e de alcalde de París. En menos de v e i n t e años, ha pasado de un provinciano barrio pobre a los palacios de la primera Alcaldía del Estado. La suya, es la v i c t o r i a de la escuela, la educación y el t r a b a j o dando a la hija de una f a m i l i a de p r o s c r i t o s la posibilidad de ser alguien e n la v i d a c o n q u i s t a n d o c o n su t r a b a j o u n puesto estelar e n la nueva sociedad política francesa. En definitiva, ima historia y ima integración muy feliz. -Sí. Se lo debo a la escuela francesa. Pero, a mi alrededor habla muchos compañeros de clase que no tuvieron la misma suerte. Los chicos que compartieron avila conmigo y que venían de Argelia o Marruecos no consiguieron integrarse con tanta fortuna. -A su modo de ver, ¿a qué se debe esa diferencia de fortima? -No lo sé, con exactitud. Mi padre nos fransmitió más fuerza de carácter. Había, al principio, la barrera de la lengua. Vivíamos denfro de otra ciütxira; pero la cultiura española quizá es más abierta al mimdo y eso nos permitió integramos más fácilmente. Y, después de tantos años, hoy. ¿qué se siente usted: andaluza o parisina? -Me siento más bien parisina. En el fondo, me queda y perdura el carácter andaluz de mi familia. Pero, en definitiva, fras el exüio de mis padres, no he conocido España más que durante las vacaciones. Nunca he trabajado en España. Y es en Francia, en Lyon, y en París, donde he hecho mi propia vida, tanto familiar como profesional. -El suyo es un caso de emigración e integración feliz. Pero usted sabe muy bien que en su tierra andaluza y en su tierra parisina la inmigración se ha convertido en ima fragedia espantosa. Para los inmigrantes, y para las sociedades que los reciben. ¿Cómo percibe usted ese problema, en tanto que hija de inmigrantes, precisamente? -La integración de mi familia tampoco fué fácü. También había mucho racismo por aquellos años. Dicho eso, la sociedad nos acogía más fácilmente. Con menos miedo. Hoy se percibe mucho miedo ante los extranjeros cuando, evidentemente, también es verdad que nuesfras sociedades continúan necesitando a esos inmigrantes. Nosofros y ellos nos necesitamos mutuamente. Pero, en ocasiones, ni irnos ni ofros estamos preparados para entendernos. Y esta circimstancia me produce mucho dolor. ¿Se ha retrocedido hoy, en Francia, en ese terreno concreto? -No lo sé. En cualquier caso, a un emigrante andaluz le sería hoy mucho más difícil Uegar a integrarse y Uegar a conseguir realizar el camino que yo he tenido la suerte de recorrer. Han cambiado las mentalidades. La escuela misma ha cambiado. Yo tuve la suerte de Uegar a unas escuelas francesas donde se nos recibía con cariño y sini miedo. Y así pudieron creer los valores en los que creía mi padre. Hoy hay muchos más alumnos, hay mucha más violencia, hay drogas y los profesores tienen mucho menos tiempo para dedicárselo de forma especial a los alumnos que vienen de otros mundos. ¿Qué pueden hacer Francia o España ante la tragedia de la inmigración? -Es evidente que Francia no puede acoger a todo el mimdo que quiere instalarse aquí. Es imposible. Hay que ser claros en ese terreno. Hay que enviar mensajes tajantes a los países de donde hujren los inmigrantes. Sólo podemos aceptar a los inmigrantes que vienen con im confrato de trabajo y pueden llegar con una situación estable que les permita vma independencia. LA EVOLUCIÓN DE LA MUJER -Hija de inmigrantes pobres, andaluces, usted también tuvo que afrontar la condición todavía más complicada de mujer de fámula inmigrante y modesta. ¿Cómo ha evolucionado el problema de la condición femenina en estos últimos veinte o freinta años? -Creo que de manera muy positiva. Gracias, sobre todo, al frabajo de la mujer. La independencia económica es la clave de ima mejor integración. En el terreno político la cosa es mucho más complicada. Pero no me cabe duda de que hemos avanzado mucho. ¿Qué sociedad es más machista: la andaluza o la parisina? -Creo, honradamente, que la sociedad andaluza es mucho más machista. En París hay todavía mucho machismo escondido y hay mucho camino por recorrer, pero, insisto, hemos avanzado mucho. ¿Es posible comparar la violencia física que sufren las mujeres andaluzas y las mujeres españolas con la violencia que sufren las mujeres francesas? -En Francia también hay dos millones de mujeres que soportan la violencia de sus maridos, amantes o compañeros. Se frata de un problema cultural. La raíz del problema está en las mentalidades. Las leyes no lo pueden todo en ese terreno. El trabajo y la independencia económica de la mujer pueden ayudar a ir saliendo de esa tragedia. Pero en el origen último hay un problema cultural. La violencia física de la mujer también se produce en sectores económicos acomodados. Es en la escuela y la familia donde debe comenzar a luchar de forma constante confra esa plaga humana. TERRORISMO EN ESPAÑA Francia no puede acoger a todo el que quiera instalarse aquí. Hay que ser ciaros en ese terreno y enviar mensajes tajantes a los países de donde huyen los inmigrantes. Sólo podemos aceptar a ios inmigrantes que vienen con un contrato de trabajo y pueden llegar con una situación estable -En España, el terrorismo se percibe como la naga cancerosa más dura y enquistada en nuestra vida ciudadana. ¿Cree usted que Francia llega a entender la gravedad de ese problema de un país vecino? -No sé si yo misma Hego a entenderlo. Ni siquiera sé cómo califícarlo. El terrorismo ha Uegado a un nivel de dolor insoportable. No hay posibilidad de diálogo con esos criminales. En Francia se ha intentado dialogar con las minorías culturales y regionales. Pero no se ha llegado nunca a ese nivel de tragedia. No sé cómo calificar los crímenes terroristas, con su rosario de espantosas tragedias. ¿Cuándo cree que París estará preparada para elegir como ídcaldesa a una mujer hija de emigrantes? -Yo creo que la ciudad de París ya está preparada para eso. Yo misma ya soy primera teniente de alcalde,