Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 DEPORTES España se reengancha a la vida JUEVES 29- 3- 2001 ABC En un partido muy serio, superó con nota a una Francia demasiado soberbia ESPAÑA FRANCIA I minuto 48: Lizarazu SHv stre Morientes ESPAÑA 4- 2- 3- 1) Cañizares; Manuel Pablo, Hierro, Nadal, Sergi; Guardiola, Helguera (Baraja, m. 63) Mendieta (Etxeberría, m. 88) Raúl, Munitls (Vicente, m. 71) y Morientes (Javi Moreno, m. 81) FRANCIA (4- 2- 3- 1) Letlzi; Karembeu, Desailly, Silvestre, Lizarazu; Vieira (Trezeguet, m. 77) Petlt; Makelele (Pires, m. 57) Zidane (Micaud, m. 61) Dugarry (Wiltord, m. 46) y Henry. ARBITRO IVlichael Frolich (Ale. Amarillas a Hierro y Javi Moreno. GOLES 1- 0, m. 40: Hetguera. 2- 0, nn. 48: Morientes. 2- 1, m. 84: Trezeguet. Morientes Morierrtes go y, sobre todo, llegó más a puerta. Francia no reaccionó. Posiblemente se dio cuenta de que España le podía pegar im buen meneo si se lanzaba a por el partido desprotegiéndose atrás. Lemerre amagó con dos hombres de ataque, Wütord y Pires, pero demostró rendirse muy pronto cuando con media hora por delante sentó a Zidane. Con el partido más que controlado, los de Camacho cedieron metros y el balón a los franceses, pero el dominio galo fue engañoso y la sensación era que en algima contra podía Uegar el tercero. CINCO MINUTOS DE DESPISTE Morientes, un golazo de tiralíneas 1. -Raúl saca el balón al primer toque hacia Morientes. 2. -Morientes cede de primera a Helguera y se va hacia portería. 3. -Helgeura hace la pared al primer toque y Morientes marca. presencia de Karembeu como lateral derecho. Y los de Lemerre fueron superiores en el primer tiempo. Jugaron los campeones del mundo con cierto aire de superioridad y un metro y im reloj para medir y sincronizar su juego y sus movimientos, pero con escasa profundidad entre otras razones porque el hombre que cambia su velocidad, Zidane, entró mucho menos en juego de lo normal. Sufrió mucho la selección para mantener el tipo. Parecía que hubiera más blancos sobre el campo o sería que estaban mejor distribuidos sobre el terreno de juego. La presión francesa ahogó la salida del balón española y hubo que recurrir a los desplazamientos largos, no siempre bien dirigidos. El primer aviso sóno en francés. Despiste de Nadal y remate de Henry que Cañizares sacó con el pie. España casi no tuvo oportunidades porque no tenía el control del juego, pero tampoco pasó más apuros que el mencionado. Francia se recreó en su presunta superioridad y los de Camacho, agazapados, serios, concentrados, esperaron su oportunidad y la aprovecharon como con eRos habían hecho otros rivales en partidos anteriores. UN GRAN HELGUERA VALENCIA. Enrique Ortego udiera ser que de tanto perder España haya comenzado a saber cómo se ganan partidos como éste. Llegó la victoria esperada para recuperar la confianza y también, hay que decirlo, un pedazo del prestigio rasgado en los últimos meses. La selección continúa sin ganar nada, pero saldó algima de las cuentas pendientes con esta Francia que ayer pecó de soberbia. No era un partido de la Eiurocopa ni del Mundial y será dificü quitarse el victimismo que parece haber atacado a todos los componentes de la selección, pero al menos se logró lo que se negaba desde hace 20 años: cazar al gaUo francés. La de ayer fue la otra España. La que clamaba Camacho en el desierto. La que no busca la brillantez, sino la sencillez. La que está cansada de poner la otra mejUla. Una selección que no salió a buscar el partido de cara, sino que manejó con inteligencia sus fuerzas y las del contrario. La España que el seleccionador pedía desde hace tiempo. Un equipo que haga el otro fútbol. Que no renvmcie a sus virtudes, pero que explote otros conceptos futbolísticos que también Uevan a la victoria. La selección le metió oficio al partido desde el saque de centro. Sin prisas, con la cabeza fría y las precauciones precisas para que un rival superior no te pase por encima. Porque, resultados al margen, hoy por hoy Francia continúa siendo mejor equipo. Era evidente que España le tenía respeto al rival. De hecho, de salida hasta renunció a algo que siempre la selección de Camacho había considerado indispensable, el balón. El seleccionador sorprendió con la presencia de Cañizares en It ar de Casillas. Por lo demás jugaron los espera dos. En Francia la sorpresa fue la P regate perfecto de un Morientes muy suelto y oportuno. Ese segundo tanto permitió a los hombres de Camacho sacudirse el respeto que todavía podían tener a los franceses. Helguera fue importante en esa determinación. Fue el más osado y dinámico, quien mejor se desenganchó del medio campo para ayudar a los delanteros. Movió muy bien el balón España durante la segimda mitad. Mantuvo la concentración de la primera parte, pero le metió otra marcha al jue- Con todo decidido hubo tiempo para el debut de Vicente y para que los españoles saborearan un triunfo obtenido con oficio, entrega, concentración, modestia... Conceptos que también valen para ganar. Sobraron, pese a todo, los cinco últimos minutos. El gol de Trezeguet puso nerviosos a los de Camacho y en ese último suspiro cometieron todos los errores que no habían cometido: nervios, precipitación, relajación mental... Pero no hubiera sido justo que Francia hubiera tenido la misma recompensa que España en un partido en el que la superioridad de los campeones del mimdo se vio compensada y superada por la capacidad de una selección que de tanto perder puede haber aprendido a ganar. Nunca es tarde si es verdad que España comenzó ayer a aprender cómo se deben jugar estos partidos. Y si estábamos cansados de decir que la selección jugaba bien al fútbol, pero no era capaz de ganar a ninguno de los grandes, ayer pudo no ser tan brUlante, pero terminó siendo superior al campeón del mundo y de Europa; El tanto de Helguera no hizo sino sentar los cimientos de lo que el equipo español estuvo trabajando desde el primer minuto. Nada más volver de la caseta, el segimdo. Preciosa la jugada que diseñaron Morientes- Raúl- Helguera con