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42 CULTURA LUNES 12- 3- 2001 ABC Várela Ortega iguala la actitud del PIW a la de la derecha alemana con Hitler El autor publica un ensayo sobre el nacional- socialismo alemán y el vasco José Valera Ortega, vicepresidente de la Fundación Ortega, publica en el n ú m e r o 110 de la revista Claves dirigida por Fernando Savater y Javier Pradera, u n singular y m e d i t a d o ensayo de doce páginas, bajo el t í t u l o Del nacional- socialismo alemán y del vasco en el que reflexiona sobre los errores que c o m e t i ó la derecha y que llevaron a los nazis al poder. Cita s i m i l i t u d e s en el País Vasco. ETA persigue la conquista violenta del podep MADRID. T. L. -S. MADRID. T. de León- Sotelo na cruz gamada se está formando entre nosotros es la frase que antecede a un texto en el que su autor compara actitudes del Partido Nacionalista Vasco- entiéndase, por ejemplo, el pacto de Estella- con las que un partido burgués y católico semeja imitar acciones de la derecha alemana, que no sirvieron sino para abrirle paso a los nazis, cuando, sin embargo, se justificaban y justifican como el mejor sistema para detener el horror. Para Valera Ortega es de una naturaleza humana decente, y hasta ma aspiración simplemente higiénica desear el fin de la barbarie en el País Vasco, y razonable querer buscar un fin negociado. Tanto y tanto es el daño que provoca ETA, que el autor de Los amigos políticos entiende que se pase por la cabeza recurrir al final del espanto concediendo primero amnistía; luego, autonomía, y al fin, la autodeterminación, puesto que se dice que al negarla se niegan los derechos de un pueblo. Olvidemos la falacia histórica que supone en el caso del País Vasco y del resto de España, hagamos incluso abstracción de la complejidad y contradicción de residenciar esa transferencia de soberanía en el territorio de la actual comunidad autónoma, hurtándosela a cada una de las tres provincias forales, en donde, según los propios nacionalistas, se origina la legitimidad histórica de la pretendida reivindicación escribe el autor. U José Várela Ortega analiza la similitud de ETA con los nazis ne, a lord Lothian y a Eduardo VIII. y violento en la caUe y contra el adLord Halifax, concretamente, creía versario político. Uno de los apartaque quien sería uno de los más crue- dos del ensayo tiene el expresivo títules dictadores de la Historia, no am- lo de La estrategia de domesticabicionaba una hegemonía em- opea ción e integración del nazismo Y es estilo Napoleón. Hoy sabemos, dice que según el autor al menos en la Várela, que lo que buscaba era el po- orientación, el cancüler Papen no der totalitario en Alemania y la con- desentonó con el rumbo nacionalista quista de Europa Comenta el cate- que había tomado el centro católidrático de Historia Contemporánea co Rememora cómo el Gobierno de que la kale borroka de los Sturm Papen dejaba hacer, aunque un mes Abteilung, SA, (secciones de asalto) se saldara con 86 muertos, conteniense pensaban controlables. Por si fue- do a la policía para evitar enfrentara poco, para demasiados, Hitler só- mientos con los nazis. lo significaba la liquidación de las reparaciones de Versalles. INDEFENSIÓN E IMPUNIDAD Fue el momento de dos terribles Tras un análisis de la situación alemana en los años anteriores al nazis- circunstancias: indefensión e impumo, cuando el partido que movería nidad. Las elecciones del verano de masas y destruiría millones de seres 1932 demostraron que el viraje del humanos era sólo un germen que centro hacia el nacionalismo sólo lohasta 1929 estuvo relegado al ostra- gró que la derecha, buena parte del cismo político, Várela se adentra en centro derecha y los demócratas fueLA COARTADA Recuerda en ese punto lo sucedido los caminos de la estrategia de do- ran pulverizados por el NSDAP. Sólo en 1919, cuando el presidente Wilson mesticación que fue ftmdamental resistieron, aunque con pérdidas sigpretendió corregir en Versalles los en la ascensión de Hitler. Recuerda nificativas, el Zentrum católico y problemas centroeuropeos con las algo que frecuentemente se olvida y sus aliados nacionalistas bávaros Para Várela, el PNV padece la misconsecuencias conocidas. Las bue- es que el dictador no ganó el poder nas intenciones no siempre justifi- en imas elecciones ni su investidura ma fascinación por el populismo viocan los ñnes. Para Várela, la autode- partió de una votación parlamenta- lento nacionalista que el que infecterminación es una reivindicación ria. Nunca logró en unas elecciones tó al Zentrum y a sus aliados. Y cita impecablemente democrática, pero libres más del 37 por ciento de los a Karl Dietrich Bracher: La histotambién xma justificación de la vio- votos ni más de 230 escaños en una ria del nacional- socialismo es la hislencia terrorista interior y exterior, cámara de 583 diputados. Fue nom- toria de una subestimación Hay en estudiada combinación con las brado cancUler por los poderes espe- otra sentencia para no olvidar. La tácticas con que el partido nazi jalo- ciales que el artículo 48 de la Consti- que pronunció el general Groener, tución de Weimar atribuía al presi- que prohibió la SA durante unos menó su asalto al poder ses, y aparece en el ensayo Die Las tácticas, en su opinión, fueron dente Hindenburg El hombre que fue considerado un deutsche Katastrophe No bastaba; las apropiadas, porque convencieron a muchos dentro y fuera de Ale- don nadie de Viena fue líder de un debíamos haberlos destruido cuanmania, Cita Varslaal jcondade partido jnaisinal, escL 5 ÍafocifeKan e- TMda 4 odíamo Kacerlo Al hablar de la actual situación que, con respecto a ETA, vive España, Várela Ortega admite las diferencias que existen entre el espinoso contexto internacional y económico de la Alemania de entreguerras y la España próspera y segura de la Unión Europea. Pero también admite similitudes. Así, la naturaleza totalitaria y la composición heterogénea del movimiento nazi, su capacidad de aglutinar grupos muy distintos en un propósito común revolucionario y etnocentrista, de un nacionalismo excluyente y agresivo, es semejante en el Movimiento de Liberación Nacional Vasco y encuentra situaciones simüares en el emparejamiento curioso que se produce al observar la reacción que ambos movimientos han suscitado entre sus rivales. El PNV padece la misma fascinación por el populismo violento nacionalista que la que dominó al Zentrum. Entiende que la persistente obsesión de los partidos nacionalistas de centro- derecha por colocarse al frente de la manifestación nacionalista, y su horror a verse desbordados en este punto por revolucionarios y violentos, es común en ambos tiempos y latitudes y merece im pensamiento Cree Várela Ortega que el centro y la derecha (Zentrum- VP- DNVP o PNV- EA) ignoran la naturaleza revolucionaria y totalitaria de los violentos o han pretendido manipularla. TINGLADO FISCAL TERRORISTA Menciona el ensayista unas palabras publicadas en ABC el 2 de septiembre de 2000, según las cuales Arzallus piensa que el problema que genera la violencia es político de soberanía, que una vez obtenida hará desaparecer la violencia. ¡Fantástico razonamiento! exclama Várela, porque por esa regla de tres, como el problema que acucia a los atracadores es económico, negociado con ellos el botín, desaparecerán los métodos violentos. Para Várela, el problema vasco no es sólo terrorismo, porque se trata de una revolución de progresiva envergadura centrada en la conquista violenta del poder. Y se pregunta: ¿Es que por ventura pretende convencernos el señor Egibar que el incipiente estado revolucionario etarra va a renimciar graciosamente a la industria del secuestro, a un tinglado fiscal terrorista que, al parecer, ha recaudado más de 5.000 miUones de pesetas desde el verano (dato del 28 de enero de 2001) y a las empresas que reciclan esas rentas tras ima simple transferencia de soberanía? Pero, dice, los nacionalistas pagan poco por sus errores, costo de una transición con ex franquistas ate. nazados por complejos varios.