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24 NACIONAL SÁBADO 10- 3- 2001 ABC Adiós a la mili algo más que un servido a las annas Millones de españoles aprendieron a leer y escribir o una profesión durante su paso por los Ejércitos í t; í. 23 eti f) OS DE HISTORIA El 13 de noviembre de 1770, reinando Carlos III, se promulga la Real Ordenanza de Reemplazo Anual del Ejército con el Servicio Obligatorio. Establecía una quinta anual de sólo el número de hombres que no hubiera cubierto la recluta voluntaría. El servicio en filas era de ocho años. No se admitían vagabundos ni desertores. El aumento de causas de exención hizo que en 1800 se publicara una normativa para reducirlas y que se prohibiera Ja sustitución del sorteado por otro hombre. Las Cortes de Cádiz aprobaron la exención por donativo, después denominada redención en metálico. Medíante el pago de 15.000 reales quedaban exentos por tres años. En 1821 se redujo el Servicio Militar a seis años, se admitió la fórmula de la sustitución y se eliminó la redención en metálico. Un primer paso hacia un Ejército más moderno, similar al ya existente en Europa, se daba en 1867, al reducirse el servicio a cuatro años y crearse dos situaciones de reserva: la primera, con los excedentes de cupo durante cuatro años, y la segunda, con todo el contingente durante otros cuatro años. En 1870 se dispuso que el Ejército permanente se compondría de voluntarios, pero se mantuvo la obligatoriedad del Servicio Militar para cubrir las plazas no cubiertas aquellos. La fórmula de sustitución se limitó a parientes hasta de cuarto grado en 1878 y, a part i r de 1882, sólo entre hermanos. Asimismo, se redujo a tres años el tiempo de servicio. La redención en metálico se rebajo de 2.000 pesetas a 1.500, hasta que este privilegio, al igual que el de la sustitución, desaparecieron en 1912. Se creó en cambio el soldado de cuota, el cual, mediante el pago de 1.000 ó 2.000 pesetas sólo prestaba servicio durante ocho o cinco meses. La Ley de Reclutamiento de 1940 suponía la incorporación a filas de todo el contingente durante dos años. En 1868 se cambió a un plazo variable de entre 15 y 2 4 meses, para rebajarlo a doce meses en 1984, y a nueve meses en 1991. v yia I V El Servicio Militar Obligatorio supuso el primer paso para mejorar la cultura y desarrollar la formación personal y profesional de varios millones de españoles El 31 de diciembre próximo se pondrá fin a 231 años dé historia del Servicio Militaren sus distintas fases: reclutas voluntarias, forzosas, levas, redenciones en metálico... Pero también impedirá atesorar un sentimiento muy común, los mejores amigos, los de la mili Tampoco conviene olvidar la labor de alfabetización, de formación profesional y la sensación de alivio que supuso para muchos el poder romper con las ataduras obligadas al mundo rural. MADRID. Miguel Portilla urante generaciones las historias de la müi han formado parte de las tertulias de mesa camilla de cada uno de los hogares españoles. Abuelos y padres contaban a nietos e hijos las bondades y miserias de su Servicio Militar Obligatorio. Opiniones muy diversas y dispares, pero con un elemento siempre común: dos mejores amigos, los de la mili El efecto social que el Servicio Multar ha originado a lo largo de sus 231 años de historia es uno de los aspectos más analizados por historiadores y en los que también existe una mayor coincidencia. A partir del si o XIX, lo que actualmente conocemos como müi tuvo ima gran incidencia en el cambio de la sociedad. La obligatoriedad del Servicio Mili- D tar hizo que todo el excedente de mozos que existía en el mundo rural se incorporara a los acuartelamientos urbanos y, posteriormente, se integraran en la vida urbana tras encontrar xa trabajo, según el general Miguel Alonso Baquer, asesor histórico del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Poco a poco, el Ejército de Tierra, al que principalmente han sido destinados la mayoría de los soldados de reemplazo, consideró necesario mejorar la calidad de vida de los reclutas que ingresaban en sus filas y se propuso acabar con el analfabetismo. De manera, que a partir del final de la Guerra Civü, prácticamente todos los soldados que han cumplido el Servicio Militar Obligatorio, han salido de los cuarteles sabiendo leer y escribir. FORMACIÓN PROFESIONAL que los zapadores, pontoneros y telegrafistas han formado, igualmente, a millares de soldados de reemplazo, que después se han incorporado al mxmdo laboral civü en esas profesiones. En definitiva, diu ante muchos años el Servicio Müitar Obligatorio ha supuesto para mülones de españoles el primer paso para mejorar su cultura y desarroUar su formación personal y profesional. CAMBIO DE COSTUMBRES Sin embargo, la formación profesional- -que es uno de los aspectos en los que más se incide en la captación para el Ejército profesional actual- -también es uno de los complementos adicionales que las Fuerzas Armadas vienen realizando ya desde hace más de cien años, añacüa Alonso Baquer. Por ejemplo, antiguamente, durante el ciunpümiento de la müi se dotaba de la necesaria formación técnica a los hijos de ferroviarios para que, una vez licenciados, se incorporaran a trabajar a los servicios ferroviarios. Alonso Baquer precisaba En este sentido, el general Alonso Baquer dice que para los jóvenes procedentes de la España rural más atrasada supuso un enorme cambio en sus costumbres alimenticias, higiénicas, en su forma de vestir e incluso de andar, después de aprender a desfilar. En los últimos treinta o cuarenta años, a medida que la mecanización se ha ido generalizando en las Fuerzas Armadas, la potencialidad de los Ejércitos ha variado. Ya no son más poderosos aquellos que mayor número de soldados tienen, sino los que poseen una mayor calidad en sus armas. De ahí la evolución hacia unos Ejércitos totalmente profesionalizados y menos numerosos. Ayer, el Gobierno cerró 231 años de historia, pero las anécdotas prevalecerán durante generaciones. Más información en w w w abc. es