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62 DEPORTES La paciencia y el oficio le bastan a un Madrid muy práctico El Villarreal puso el juego hasta que se le fue el aire DOMINGO 19- 11- 2000 ABC VILLARREAL José M a n u e l Cuéllar sto tiene este equipo. Donde no le llega el fútbol o el mordiente en su juego, en esta ocasión del VOlarreál, le Uega el oficio y la practicidad. El Madrid tuvo paciencia para aguantar primero y, como ha hecho tantas veces, resolver cuando al rival le faltó el aire. El partido fue del Villarreal en- su primer tramo. Lo fue por actitud, por ganas y por mordiente, y también porque el este Real Madrid no está para aguantar a equipos tan animosos. Los de Del Bosque mostraron muchas carencias. MALA JUGADA E VILLARREAL REAL MADRID VILLARREAL (4- 4- 2) López Vallejo; Gaiván, Quique Átvarez, Unai, Arruabarrena; Jorge Pérez (Escoda, m. 7 0) Gagna, Amor, Calleja (Craioveanu, m. 75) Marioni (Moisés, m. 7 0) y Víctor. 1 REAL MADRID (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Hierro, Karanka, Roberto Carlos; McManam an, Makeiele, Guti (Iván Campo, m. 8 0) Savio (Munitis, m. 59) Raúl y Morientes (Soiari, m. 59) ARBITRO Prados García. Mostró tarjeta amartia a Amor, Unai, Cagna, Arruabarrena, Karanka y Morientes. GOLES 0- 1, m. 6 6 Amor, en propia puerta. Pero algo pasaba. Era el clásico partido en el que el Villarreal tiene ocasiones y las va fallando, una detrás de otra, y se adivina que el Madrid va a negar una vez y le va a matar. La tuvo Raúl, una muy buena, pero no acertó. A cambio, los del submarino amarillo desperdiciaron tres más, no sólo presionando y robando, sino además tocando bien el esférico para abrir el partido y entrar con acierto por las bandas. Aguantó el Madrid por oflcio y por el buen hacer en el corte de Karanka, que estuvo fino en defensa. Como suele suceder en esta clase de choques, las manülas del reloj corrieron en favor del Madrid. BALANZA EQUILIBRADA Optó el técnico madridista por un solo medio centro, Makelele, para poner un rombo con Guti en la media punta. No le salió bien la jugada porque el balón le duró poquísimo y porque dicho rombo hipotecó el robo de la pelota de los blancos, que apenas existió. Además, se confirmó que Guti es mejor como segimdo delantero que como pvmta pues desde ahí tiene que recorrer demasiados metros para Uegar al área y apenas tapa cuando el equipo no tiene el balón. Es decir, que no compensa. El Villarreal Uegó con mucha facilidad a la frontal del área madridista y sólo Casillas evitó una catástrofe para su equipo en esos minutos de descontrol madridista. En su desamor con el balón, el Madrid sufrió como nunca, sin tenerlo en el punto de mira ni acariciarlo como le gusta hacerlo para dominar los partidos. Pareció como si el balón echara de menos a las camisetas blancas y, poco a poco, corriendo el tiempo, el Madrid fue nivelando la balanza. Roberto Carlos sacó el cañón y López VaUejo no pudo retener. Nadie llegó a la cita en esa ocasión, pero el Madrid ya amenazaba con los balones a la espalda de los centrales. Pero incluso en esos momentos, el Villarreal plantó cara. No reculó, sino que siguió con su defensa muy adelantada para intentar robar un balón y pUlar a la contra a los visitan- tes, que tenían demasiados metros entre sus líneas. La segunda parte siguió el camino del final de la primera. Al Villarreal se le iba el aire y a medida que se quedaba sin pulmones el Madrid encontraba espacios, segundos para pensar y más posesión de balón. El choque se niveló con mucha rapidez, pero aún estaba abierto, con llegadas de unos y otros. GOL DE AMOR Miguei Berrocal Amor o b s e r v a c ó m o u n c o m p a ñ e r o c o r t a el a v a n c e d e R o b e r t o C a r l o s Al Madrid sólo le faltaba el último pase. No era algo notorio, pero sí tangible, se palpaba en el ambiente el peligro blanco. Guti apareció con aire para volverse y arrancar y también Makelele, lo que fue muy inquietante para el Vülarreal, que iba cediendo las riendas hasta que en una de ésas el Madrid se lo hizo. McManaman revoloteó por la derecha y su centro lo coló Amor en su intento de cortar el balón. El ViUarreal sacó todo lo que ya no tenía. Revolviendo las entrañas, apurando el aire, apretando los dientes y metiendo todo lo ofensivo que tenía en el banquillo, intentó acorralar al Madrid, pero ya le faltaba frescura y, además, en el empeño empezó a dejar espacios a su espalda. Los casteHonenses tuvieron todo el mérito del mundo porque se fueron arriba y ahí se quedaron, cayendo de pie. Sí, pero los tres puntos son para el Madrid. Al fin y al cabo, lo único que les preocupa a los entrenadores.