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78 LUNES 28- 8- 2000 ABC -gente de verano Los clásicos de ABC Un poeta nuevo les. Los poetas de esta quinta década del siglo han hecho amos a hablar hoy de m poeta nuevo. Siempre está suya la palabra ctierra Se diría que jamás se había bien hablar de im poeta nuevo. Pero hoy, además, lo escrito ni pronunciado, que la acaban de estrenar ahora. impone la actualidad. A José Hierro se le conocía Podríamos perseguir las vicisitudes de tal fortuna. Desde apenas por los atentos a las revistas juvenües, de esa Unamuno, por ejemplo, cantando al Cristo de tierra de manera incompleta y im poco mareante con que los Palencia y después pasando por el gran poeta, clave de estilos y nombres nuevos empiezan a emerger de entre las tantos aparentes enigmas, Miguel Hernández, hasta estos ondas revueltas de nombres y estilos a la moda intercamjóvenes que no se contentan con encarnizarse sobre la biable. Sólo hace unos meses, se le pudo apreciar con toda terrible palabra, sino que la elevan sobre sus frentes, su personalidad en las páginas de su primer libro: Tierra alzándola como divisa tutelar de sus libros. Pasión de la sin nosotros editado en Santander por la revista Proel tierra La tierra amenazada El corazón y la tierra Y ahora acaba de otórgasele el premio Adonais por im Tierra sin nosotros La prometida tierra Todos linuevo libro, con el que da el definitivo estirón hasta la bros recientes de poesía. El autor de uno de eUos, excelentalla cumplida de los grandes poetas. Pero el libro galardote poeta, llegó a publicar ima ingenua nota al final de su nado, Alegría pertenece todavía al secreto del sumario, libro, protestando porque le parecía que le plagiaban en y no parece discreto comentar sus admirables poemas hasel uso poético de la palabra. Curioso ejemplo de celo ta que se impriman próximamente. Entretanto, digamos Publicado el propietario del nuevo rviralismo poemático. unas palabras del poeta José Hierro, tal como aparece ya formado en su obra inicial. Tierra sin nosotros de Hierro, es un título leal. Toda 16 de julio una parte, la mejor del libro, responde a ese enunciado, José Hierro y José Luis Hidalgo, el malogrado poeta de de 1947 repetido al frente de la sección. Es la tierra aijsente, perdi Los muertos a quien despedí para el definitivo viaje da por nuestra lejanía de destierro en este mundo o en el desdé estas columnas hace unos meses, se hallaban imidos por lazos de paisanaje, de promoción cronológica, de comunes aficio- más allá, la tierra que continuará después de nosotros y a la que sólo nes y, sobre todo, de entrañable amistad. Su primer libro, un libro a nos será dado visitar en el sueño sin tiempo de la poesía. Hierro, medias, con poemas y dibujos en un solo ejemplar autógrafo, fue terrestre, terrícola, dolorosamente desarraigado de la dulce y crespa escrito hace nueve años, cuando ambos eran todavía dos chiquillos. tierra natal, pero con terrones húmedos, ban; os y fragancias del suelo Desde entonces, vine siguiendo sus pasos con vigilante atención y cántabro prendidos todavía con los clavos de sus borceguíes, va y anotando las fases de su crecimiento espiritual y técnico con la natu- viene de la ausencia al abrazo, de la vacación a la tarea, de la edad puerü a la adulta y del sueño al tacto y contacto, en los versos apasionaral alegría. Tierra sin nosotros Cada época tiene sus palabras elegidas, fata- dos, tersos y hiunanos del libro. Su poesía es rica, directa, mana fresca e irrestañable, con continuidad y rítmica fluencia. Domina en eUa el ritmo- -en la de su primer libro- -de nueve sílabas que, según confidencia de algún amigo, le brota o brotaba inevitable al compás de su andadura peatonil. Et quidquid tentaban deambulare, versus erat podría haber dicho macarronizando a Ovidio. Hay en este primer libro de Hierro facilidad, soltura, quizá peligrosamente excesiva, que le conviene vigilar y de la que ya se ha dado cuenta. Por lo demás, la calidad hiunana, la ternura conmovedora, la sed ño saciada de belleza, la riqueza y veta de auténtica poesía nos saltan, nos brincan desde las hojas ganándonos a su causa, que es la eterna causa de la hermosura, de la caridad y de la vida. Pocos poemas se han publicado en nuestra poesía de tan impresionante originalidad como la Canción de cuna para dormir a un preso poema inolvidable uiía vez leído y que merece recorrer el mundo en todos los idiomas, este mimdo desventurado de insomnios y esclavitudes. Voy a copiar sólo sus versos finales, y eUos dirán aun incompleta, mutiladamente, la clase altísima del poeta: La noche es vasta. Tiene espacios para volar por donde quieras, para llegar al alba y ver las aguas frías que despierta, las rocas grises, como el casco que tú llevabas a la guerra. La noche es amplia, duerme, amigo, mi amigo, ea... V Gerardo Diego La noche es beUa, está desnuda, no tiene límites ni rejas. No es verdad que tú hayas sufrido, son cuentos tristes que te cuentan. Tú eres un niño que está triste, eres un niño que no sueña. Y la gaviota está esperando para venir cuando te duermas. Duerme, ya tienes en tus manos elazul de la noche inmensa. Duerme, mi amigo... Ya se duerme mi amigo, ea...