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i ABC LUNES 28- 8- 2000 75 Escenarios ROTUNDO ÉXITO DE LA ÓPERA DE NORUEGA EN SANTIAGO P- Compostela Millenium Festival. Título: Ariadna en Naxos Autor: Richard Strauss. Intérpretes: Ingjerd Oda Mantor, TorU Carlsen, Ingebjorg Kosmo. Dir. escena: Sean Walsh. DIr. musical: Hans- E. Zimmer. Auditorio de Galicia. Santiago de Compostela. 26 de agosto de 2000. l pasado viernes rasgaban la serena noche compostelana los rítmicos y telúricos compases de los diversos instrumentos de percusión con los que U- Theatre, de Taipei, mostraban su peculiar y conmovedora visión del sonido del océano a mües de espectadores, peregrinos, turistas y habitantes de la ciudad, en su plaza más emblemática, en el Obradoiro, santo y seña, cruce de caminos, llegada y punto de partida, de im camino secular portador, entre otras muchas cosas, de un caudal de cultura. Este año 2000, la capitalidad cultural eiuropea ha hecho brillar con luz propia el Compostela MUlenivun Festival, convocatoria valiente, que huye de lo convencional y que ha apostado durante el mes de agosto por ofrecer espectáculos inéditos, sorprendentes. Sería lastimoso que xma iniciativa ejemplar sucumbiese por cicatería política, o falta de apoyos hacia un ciclo que puede estar llamado a convertirse, a medio plazo, en una más de las señas de identidad de Santiago de Compostela. Si el viernes mostraba Taipei su cultura, el sábado Noruega y su Compañía Nacional de Ópera se presentaba en España con una sencilla, divertida e interesante versión de Ariadna en Naxos de Richard Strauss, título infrecuente en las programaciones líricas españolas. Antes que nada conviene decir que la representación se saldó con un éxito rotimdo. La compañía funcionó a la perfección, en im trabajo ya interiorizado por sus protagonistas. Y esto se plasmó en un doble lectura que fue desde la más rotunda heterodoxia escénica hasta la brillantísima versión musical- -ortodoxa sí, pero también vivaz y enérgica- -que logró Hans- E. Zimmer, al frente de la Orquesta de la Ópera Noruega, formación disciplinada de la que Zimmer consiguió un trabajo perfecto desde el punto de vista de la unidad música- escena, sin titubeos ni inseguridades a lo largo de toda la representación. DELIRANTE ESCENOGRAFÍA Escénicamente la divertida y perversa trama que tejieron Strauss y Hugo von Hofmannthal, se diseñó enfatizando notablemente los aspectos burlescos, de teatro galante, casi m E av, ir- Un momento de la representación de Ariadna en Naxos a cargo de la Ópera Nacional de Noruega, en Santiago de Compostela de cabaret, con uñ movimiento escénico y ima coreografía muy cuidados, en el que tan sólo cabe reprochar a Sean Walsh una mayor claridad en el prólogo, demasiado embarullado en algunos pasajes. Esencial fue para el desarroUo de la farsa la delirante escenografía y vestuario de Tim Hatley. Luces de neón, escaleras con espejitos, columnas corintias con luces en las basas, brillantina, tortugas doradas, todo en una línea cabaretera o de festival nórdico de la canción de hace dos décadas, en un kitsch que alcanzó momentos conmovedores, especialmente al final de la representación. Se puede estar o no de acuerdo con la propuesta, lo que ya es más difícil es discutir su gracia irreverente, teñida con una pizca de ingenuidad. Y entre estos elementos se movieron imos cantantes, no demasiado conocidos en nuestros teatros, que demostraron alta profesionalidad: desde la mezzo Ingebjorg Kosmo, extraordinaria en el rol del composi- La representación se saldó con un éxito rotundo. La compañía funcionó a la perfección, en un trabajo ya interiorizado por sus protagonistas tor, hasta el tenor Richard Brunner, a pesar de los apiuros del dúo que cierra la obra, que confirmó la excelente actuación de Toril Carlsen como Ariadna, espléndida tanto vocal como escénicEunente. No se quedó atrás la Zerbüíetta de Hege Gustava Tjonn, soprano ligera, quizá demasiado, y que afrontó con seguridad la endiablada Grossmáchtige Prínzessin escena complicadísima desde el punto de vista técnico y en la que la cantante arrancó una cerrada ovación al público. El resto del elenco funcionó sin fisuras, en tma función notable, que deja bien a las claras la volvmtad de Santiago de aportar propuestas diferentes al panorama lírico hispano. Cosme MARINA