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ABC LUNES 28- 8- 2000 NTERNACIONAL 25 PROCESO DE PAZ EN ORIENTE MEDIO Tres soldados israelíes, víctimas del fuego amigo en una redada El jefe militar de Hamas logró escapar herido JERUSALÉN. Juan Cierco corresponsal T res soldados muertos. Uno, herido de gravedad. El enemigo público número uno de Israel en manos de la Policía palestina. Un fiasco completo. Así se saldó en la madrugada del sábado una operación de la unidad de élite hebrea Duvdevan (cereza) contra un comando de Hamas. El primer ministro, Ehud Barak y el jefe del Estado Mayor. Shaúl Mofaz, no han escurrido el bulto. Todos los cabos parecían atados. Mahmoud Abu Hanoud, organizador de los atentados del mercado de Mahane Yehuda y de la calle peatonal de Ben Yehuda de Jerusalén en 1997, había sido localizado en la casa de sus padres. Allí, en el poblado de Assira al- Shamaliyeh, se habían desplegado centenares de soldados del Ejército israell. Entre ellos, los miembros de la unidad de élite Duvdevan (cereza) quienes suelen disfrazarse de árabes para i enetrar en las localidades palestinas en las que actúan. De repente, ya bien entrada la noche, el efecto sorpresa cambió de dirección. Los disparos venían del tejado de la casa. Entonces, el caos. Tres helicópteros israelíes entraron en escena. Se lanzaron gases lacrimógenos. Se trataba de un ataque en toda regla en el que. como se demostraría a la postre, se cometieron gravísimos errores. Tras varias horas de tiroteos, llegó la calma. Los israelíes hicieron su particular balance de bajas y se encontraron con tres de sus hombres muertos y un cuarto herido de gravedad. Para colmo de males. Mahmoud Abu Hanoud, herido en un hombro, logró huir y llegar hasta Nablus, donde se entregó voluntariamente a la Policía palestina. Su compañero de fatigas Nidal Daglas, también herido, corrió peor suerte y cayó en manos hebreas. BARAK ASUMIÓ EL FIASCO autoridades palestinas. Desde las filas de Hamas se cantaba victoria por el resultado de la operación y se advertía a Israel de que no está a salvo, ni mucho menos, de las acciones violentas. Dos palestinos observan el lugar donde murieron los tres soldados israelíes Nada más conocerse la gravedad de la fallida operación. Barak llamó al jefe del Estado Mayor, Shaúl Mofaz, para que le informara de los detalles. Mofaz, sin poder asegurarlo y a falta de la correspondiente investigación, apuntaló el peor de los temores: los tres soldados israelíes habían muerto casi con total probabilidad víctimas del fuego amigo es decir, de las balas disparadas por sus propios compañeros. Barak asumió sin pestañear el fiasco y aseguró que, pese a todo, no cejará en combatir con todas sus fuerzas e! terrorismo. También adelantó que solicitaría la extradición de Hanoud, consciente de las nulas posibilidades de obtener respuesta afirmativa de las