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14 MADRID COMUNIDAD DOMINGO 27- 8- 2000 ABC MADRID EPE Tamayo, el monstruo del teatro, cumplió 80 años. Nació el 16 de agosto de 1920, en Granada, por supuesto. Y desde muy jovencito emprendió una carrera artística sorprendente, extraordinaria, y apabullante como director y empresario de espectáculos escénicos. A él le debemos mucho ya que nunca retrocedió ante ningún obstáculo o problema. En España se hablará siempre del teatro de antes y de después de José Tamayo. Ahora que en Madrid, en ese lugar castizo de Lavapiés conocido como La Corrala, se representa al aire libre La verbena de la Paloma por la compañía de Amengual (con éxito diario y recaudaciones que alcanzan o superan el millón y medio de pesetas) justo es recordar que el primer director qué Inventó ese escenario para hacer género lírico ftie, precisamente, Tamayo. Siendo director del Teatro Español y de su Compañía Lope de Vega, en la década de los años 50, el Ayuntamiento de Madrid le pidió que durante las fiestas de San Isidro representara algunas zarzuelas en el teatro municipal que regentaba. Tamayo, al que le entusiasmaban los espectáculos al aire libre, encuentra un sitio idóneo: La Corrala, ese edificio con galerías, patio y plaza que se encuentra entre las calles de Tribulete, Mesón de Paredes y Sombrerete. Y crea La Corrala teatral, en donde el género lírico alcanzará muchísimo esplendor. En 1954, en pleno Madrid castizo, y en el espacio más apropiado realiza im extraordinario montaje de La verbena de la Paloma de Bretón, con orquesta dirigida por el gran Ataúlfo Argenta, y primerísimas figuras de la zarzuela. Entre otros, el inimitable Miguel Ligero dando vida a Don Hilarión. Dos años más tarde, en agosto de 1956, Ueva a La Corrala La Revoltosa de Ruperto Chapí, con dirección musical de Manuel Parada, y con Pedro Terol y Luisa de Córdoba como protagonistas, si la memoria no me falla. Tamayo, en realidad, no solamente descubrió este enclave madrileño para la zarzuela al aire libre- en el que, desde entonces, todos los años se ofrecen obras de este género- sino que, además, se descubre a sí mismo. Porque este granadino singiilar, desde muy niño, se apasionaba por el género. Él mismo ha confesado que La verbena de la Paloma la vio, en Granada, cuando tenía 14 años. Y dice: Fue un día histórico porque conseguí que mi padre me dejara salir de noche y me diera un duro para poder comprar la entrada Tras lo de La Corrala, se lanza hacia lo lírico y estrena en enero de 1955, en el teatro de la Zarzuela, la comedia musical norteamericana Al sur del Pacífico con Luis Sagi- Vela y Marta Santa- OlaUa como protagonistas. Y más tarde, en octubre de 1956, pone en cartel Doña Francisquita en el mismo local, con Alfredo Kraus, que, cantaba, por primera vez, en im escenario español. Las representaciones duraron seis meses. Y el éxito fue extraordinario. Tamayo es... irrepetible e incombustible. Porque ha creado muchísimo teatro, de todo tipo, y ha vivido situaciones realmente difíciles en su larga carrera. Curiosas e, incluso, divertidas como anécdotas increíbles. Porque él nunca se rinde. Y es incansable en los interminables ensayos. Un actor le dijo una vez: Hay dos cosas sobre las que usted no tiene ni idea: cómo funciona un reloj, y lo que es capaz de aguantar un cuerpo humano Entre los sucedidos más pintorescos de su vida teatral- rodando por toda España y América con su compañía Lope de Vega- podríamosTecordar- los- problemas que tuyo en las P ARCADIO SAQUERO GOYANES PERIODISTA Tamyo, inventor é La Córrala teatral Es... Irrepetible e incombustible. Porque ha creado muchísimo teatro, de todo tipo, y ha vivido situaciones realmente difíciles ruinas de Sagunto, en 1954, cuando tenía que dar comienzo la representación de la obra La destrucción de Sagunto de Pemán y Sánchez Castañer. Los aparatos relacionados con la luminotecnia no habían llegado. Y Pemán, angustiado, le preguntó a Tamayo que cómo iba a anunciar la suspensión del estreno. Pepe no se inmutó: Está todo resuelto. Han venido los del No- Do con dos potentes focos para rodar unas escenas, y ya les he convencido para que podamos hacer toda la función con la luz fija de esos focos Y así fue... Improvisaba, e improvisa. Y salta los obstáculos con agUidad y naturalidad. Recuerdo que en Gijón, en el teatro JoveUanos, en agosto de 1953, estrenó Diálogos de carmelitas de George Bemanos (obra cuyo estreno oficial, en Madrid, y en el Español, tuvo lugar en marzo de 1954) Estuve en el ensayo general con curiosidad crítica, ya que, entonces, escribía en uno délos periódicos locales y tenía que juzgar el estreno. Toda la compañía estaba citada a las dos de la tarde para el ensayo general con todo como se dice en el argot teatral. Y... no se pudo llevar a cabo. Parte del decorado se había perdido o estaba camino de otro lugar, y parte del vestuario también faltaba. Se trataba de cortinas y de las tocas blancas de las monjas. Pepe no se inmutó al enterarse. Sabía que yo era gijonés y que conocería bien mi pueblo. Y me preguntó por algunos comercios en donde se pudiera comprar lo que necesitaba: metros y metros de distintos géneros. Me brindé a llevarlos hasta los almacenes La Sirena (existentes, entonces, en la caUe Corrida) a cuyos dueños conocía. Y allí Tamayo compró telas para cortinas, y metros de piqué blanco para tocas de monjas. Sobre las tablas del escenario del JoveUanos, Pepe cortaba metros de género... Medía y volvía cortar. Y colocaba los pedazos de tela blanca a las actrices, con imperdibles y alfileres, formando las tocas. Se levantó el telón a la hora en pimto. Se estrenó la obra, y todo funcionó a la perfección. ¡Increíble! Con este mismo drama, según se dice, tuvo otro problema en Ávila. En los llamados Festivales de España, que se organizaban durante el gobierno de Franco, la- Compañía Lope de Vega participaba con la interpretación de varias obras. Y Diálogos de carmelitas era la primera. V El día de la función, el vestuario no había llegado, como sucedió en Gijón. Se había extraviado o estaba camino de Andalucía. Tamayo, al parecer, intentó aplazar esta función, comenzando con el estreno de otra de las obras programadas. Pero el Gobernador civil y Jefe provincial del Movimiento no dio facilidades. Le exigía que, por ser Ávüa tierra del Carmelo, tenía que representar el drama anunciado. Y Tamayo buscó la solución. Pidió a la superiora de im convento de monjas carmelitas que les dejara los hábitos de las hermanas, para usarlos las actrices. Y las monjas accedieron. Se quitaron sus ropas y se metieron en las camas de sus celdas, ya que no poseían más que un hábito, el que nevaban puesto. Para la actriz Ana María Noé- que era muy alta- hubo que buscarla xm hábito de un monje, que le sirviera por su talla. Creo que la anécdota es auténtica, pero si así no fuera, la realidad es que merecería que hubiera sucedido. Y cuando la compañía Lope de Vega llegó a Cuba, se encontró con grandes problemas en la Aduana de La Habana. Para autorizarle la entrada de todo el material que llevaban (decorados, vestuario, luminotecnia, etcétera) le exigían una cifra fabulosa de dinero. Recurrió al ministro de Relaciones Exteriores y éste dio orden al Jefe de la Aduana para que dejara pasar todo lo que traían sin pagar nada. El director de la Compañía tendría que firmar el recibí. Cuando Pepe Tamayo se presentó en la Aduana el Jefe le preguntó: ¿Usted quién es? -El director de la compañía. ¿Cómo se Uama? -José Tamayo. -Pues de aquí no sale ese material hasta que no venga, en persona, el señor Lope de Vega... En fin, anécdotas innumerables en la apasionante vida de este genio del teatro que ya es octogenario y que continúa trabajando con las mismas energías y talento de siempre. Y que se ha definido así: Dios me ha dado todo lo que podía desear. Nací pobre. Tengo la estatura justa para pasar desapercibido y para que cualquiera que hable conmigo, a los diez minutos, encuentre cómodo mi hombro para poner sobre él la mano. De mi carácter, no me puedo quejar, pues salvo esquinadas excepciones suelo ser un sedante para los pretenciosos y un estimulante para los tímidos. Lo que más me gusta es trabajar. Lo que más me cuesta es descansar. Y lo que más me satisface es caminar... No me extraña su última frase. Porque el lema de su Compañía es éste: Camina mejor quien camina mirando a las estrellas No cabe duda: lo mejor del Teatro es que se escribe con T de Tamayo.