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72 DOMINGO 27- 8- 20 QO ABC gente de verano Instantáneas Cincuenta y nueve años congelados i J S V. Una expedición desentierra los restos del bombardero británico que en mayo de 1941 se estrelló contra un glaciar en Islandia. Los cuerpos de los cuatro pilotos que fallecieron han sido por fin encontrados, intactos y por casualidad, por una expedición de deportistas nórdicos ESTOCOLMO. Carmen Villar Mir Corresponsal Corres I n el mes de mayo de 1941 un avión militar británico con cuatro pilotos de caza a bordo desapareció cuando volvía a su baise de Kaldadarnes. Ahora, cincuenta y nueve años más tarde, una expedición de deportistas nórdicos ha encontrado los cuerpos sepultados de esos f) ilotos entre masas de hielo y nieve en las entrañas de un glaciar. Vestidos con sus imiformes de reglamento y tocados con la característica gorra de servicio, parecía como si hubieran decidido descansar un rato. La visión fue absolutamente irreal comentó tras el hallazgo el historiador Hardur Geirsson, las bajas temperaturas han congelado los cuerpos que están intactos como también sus pertenencias. Encontramos cepUlos dé dientes, carteras con fotos y dinero, un reloj de oro, un pañuelo con las iniciales de uno de los miembros de la malograda tripulación y otras cosas más Hoy domingo se celebrará en Reykjavik una Misa de Difuntos por el alma de los fallecidos, así como un solemne entierro en el cementerio militar británico de E Se encontró un reloj de oro con una dedicatoria de cumpleaños aquella capital. Los pUotos Arthur Round y Regináld Hopkins, que pertenecían al escuadrón 98 de la británica Royal Air Forcé, volaban en misión de servició tras haber recogido a sus dos compañeros, Henry Talboy y Keith Garret, en la fragata hospital HS Leinster que permanecía anclada en el puerto de Akureyri. En la madrugada del 26 de mayo, cuando una espesa niebla cubría el horizonte, despegaron. Minutos más tarde el avión de caza con su carga se esfumó sin dejar rastro. Ahora se ha sabido que, tras 45 kilómetros de vuelo, el caza tuvo problemas y se estrelló contra un inmenso glaciar, donde permaneció enterrado hasta hace unos días. Después de la misteriosa desaparición, que trajo de cabeza a los gobiernos y a los departamentos de espionaje de Islandia y de la Gran Bretaña, se barajaron toda clase de supuestos y leyendas: desde que el avión fue secuestrado por los alemanes hasta que el TroU un duendeciUo que vive en las montañas de aquella zona, capaz de regir Ios- destinos de sus habitantes, atrajo hacia sí a la aeronave y a sus tripulantes para guardarlos celosamente en las profundidades de la tierra.