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ABC DOMINGO 27- 8- 2000 65 rt gente de verano MARSELLA Estatuas de espuma toh traspasa la voluntad de la razón para entrar en un mundo mágico Y puede ser. Etimológicamente significa enterrarse con los pies para poder volar con los brazos Eso hizo cuando sonó una flauta como una evocación del Tibet budista. Eran las suyas esciüturas cinéticas que surcaban el. aire como presagios. Y luego vino un zapateado ante el que se difuminaron la caña, el polo y la soleá, el martinete, el E ndango y la bule- ría. La gente se partía las manos cuando el ballet rompió lá negrura de la escena con un vestuario sangre de toro. Los bailarines trenzaron sobre el escenario una mazorca de rubíes como un bodegón de granadas maduras ante un telón de almagré. Al caiíte y al toque más de veinte Eirtistas sobre el esceneo- io. Conjuro. Embrujó. Hechizo. Duende. Hasta humor autoiconoclasta en los desplantes con los que el artista cerraba sus números para enlazar ovaciones. Inesperadamente un paso a dos ima danza que acabó con el zureo de un beso fundido en negro bajo un foco cenital levantó una confabulación de miradas. Picaflores y miramelindos lloraban sus amores imposibles por el artista de la piel sin vello. Y suspiraban las mujeres de trenzas como madejas mientras aplaudían a rabiar los bujarrones aleonados. RAÍCES Habrían dado algo por verle Silverio Franconetti- -el creador del género flamenco que hoy conocemos y que interpretó como nadie la soleá- Vicente Escudero, Antonio Chacón 0 José Granero, el primer intérprete del baile narrativo. Igual que Leónides Massine, que llevó a la danza moderna hacia la expresión corporal, Mario Maya, Antonio Ruiz, Antonio Gades. Y el mágico Mikhail Barychnikov. O Rudolf Nureyef y Sergio Lifar, esos monstruos del ballet clásico en el que Joaquín Cortés inspira alguna de sus coreografías. En la apoteosis final, con todo el ballet solemnizado en una sinfonía de blanco impoluto, la gente aplaudió con el entusiasmo del que premia las hazañas de los libertadores. Era todavía media noche y me fui hacia el hotel, caminando bajo las palmeras y las dracenas, al lado mismo del mar y las adelfas. De lejos se oían, todavía, los suspiros de los bar. bilúcios, de los leones amaestrados, de las mujeres con corazón de niña. Y por im momento me sentí como el hombre de hojalata. Iba pisando un camino de baldosas amarillas en busca de ese lugar imposible donde da la vuelta el viento y toca el suelo el arco iris. Luis 4 gnacio PARADA oaquín Cortés no baila ese flamenco de tablao que sólo engaña a los julandrones. Lo suyo es otra cosa. Baila el viento que sUba, el corazón que late, la mente que vuela. Baüa con la sincronía sideral de los planetas, el arrebato de los celos asesinos, el inconsolable llanto del amor herido. A veces levita, ingrávido, como el espanto de un pueblo después de un magnicidio; otras se aforra al suelo como un ciempiés que quisiera cerrar un abismo con una cremallera. Y atrae como el mago de Oz a ima legión de leones reblandecidos, niñas de trenzas desmadejadas, espantapájaros bonachones, hombres con corazón de hojalata. En la noche del viernes, Joaquín presentó su éspectéculo en la Plaza de Toros de MarbeUa. Aún resuenan los aplausos y los gritos rebotando entre los chiqueros j 6 el patio de cuadrillas. Y se refugian en los burladeros los oles y los bravos huyendo de la embestida del viento abrigo que todo lo arrasa. La noche olía a almizcle derramado y jazmín florido. Gomo si el almuédano hubiera Uamado a la oración cruzaban las calles presurosas, en una armadía de fervor pagano, los descendientes de los Omeya que pueblan la Costa del Sol en una insólita reconquista de petrodólares. Como si el patriarca romaní hubiese convocado al kris para un juicio terrenal, los gitanos de bronce y aceituna- -los manouche franceses, los sinti alemanes, los romnichales británicos, los gurbeti de los Balcanes- -lucían la esperanza arremangada en el pico de sus camisas. Pero estaban aUí también- -ante un inmenso ciclorama negro, luces negras, noche de luna perezosa que se hubiera ido a acostar temprano después de una tornaboda- -gentes de todas las razas lenguas y colores. Y, asomados al zaquizamí del tendido de los sastres, los vecinos de las casas en esa andanada gratuita de vm coso asediado por el urbanismo de im edü inmisericorde. J Sigue el camino de baldosas amarillas -X NOCHE GRANDE Joaquín Cortés subió al escenario con la solemnidad de ima coronación. Cuándo cruzó el albero convertido en platea, los faralaes de su bata de cola, negra como im inmenso dragón de luto, estaban todavía haciendo sombras chinescas en el burladero de la segunda suerte. Descamisado y con calzado blanco bañó ima extraña danza de reminiscencias soul y jazz, aderezadas de giros flamencos y sones delfolclore oriental que sorprendió al gentío. Parecía Un tema del butoh japonés, refvmdición contemporénea del kabuki -y el noh -Dicen que el bu- Joaquín Cortés, arriba, en un momento de su actuación en la Plaza de Toros de IMarbella. Entre los espectadores se encontraban Rafael Martín Vázquez con su mujer (a la izquierda) SL