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ABC DOMINGO 27- 8- 2000 CULTURA 39 El amor actual es menos trágico Escritores reunidos en Bogotá sondean los afectos en los tiempos del chat Casting s una palabra inglesa que se usa mucho en mi oficio y que viene a significar en español reparto Es ima denominación que se ha puesto de moda, para demostrar que, previsiblemente, nuestros profesionales del cine, del teatro y de la televisión han leído a Shakespeare, aunque no hayan pasado de la primera página del Quijote. Casi siempre, del casting se encargan unos individuos e individuas de dudosa procedencia. Acostimibran a ser actores y actrices frustrados porque hay quien sostiene la cturiosa teoría de que nadie como un actor malo para descubrir a imo bueno. Con algunas escasas excepciones, en nuestro país los responsables de los castings acostimibran a equivocarse. Parten de la idea de que un personaje asesino conviene que lo represente im actor con pinta de asesino y que una hermanita de la caridad debe interpretarla ima actriz angelical con el certificado de buena conducta enmarcado en la cabecera de su cama. Absurdo. Ningún espectador se cree que la chica va a ser feliz con el chico, si el chico tiene aspecto de atracador. Por este motivo, muchas veces me pregunto quién es el director del casting en la política internacional. ¿Cómo es posible que alguien haya decidido que el papel de jefe del Estado ruso lo interprete el ciudadano Putin, hombre de mirada torva, gélida sonrisa, pómulos agresivos y andares sigilosos? Claro que, ¿para qué hablar de su antecesor? Me caen bien los borrachínes y siento una cierta debilidad por los gordos, pero, ¿cómo pudo ser Yeltsin el heredero de la momia de Lenin dándose contra las paredes, bañando rock a la manera de Michael Jackson y pasándose la mitad de su mandato en un hospital para que le inyectasen en vena varias botellas de vodka? ¿Y Clinton? ¿O es que nadie advirtió que el tono sonrosado de su piel, las venillas que afloran en sus ojos y la carnosidad de sus labios denotaban una irreprimible afición por las becarias y los puros conservados en su húmeda temperatura ambiente? Pero, bueno, ¿qué me dicen de Hit 1 er? Estaba clarísimo que un tipejo con van aborto de bigote y un brazo perennemente escayolado, la iba a armar y por supuesto que la armó. Pues anda que Mussoliní... un figurón de la commedia deU arte dispuesto a cargarse Italiapor un buen plato de espaguetis a la miuüchesa. Aparte, naturalmente, de Franco, que era bajito y tenorino. ¿Qué se, podía esperar de un general escaso de facultades? lo que ya se ha escrito y no me apetece repetir. Total, que los directores de casting en su departamento de política exterior no dan una y por eso luego pasa lo que pasa. Si yo fuese el encargado de tan delicada misión, todos los presidentes se parecerían a Robert Redford y todas las presidentas a Julia Roberts. En cambio a Mai aret Thatcher la dejaría en el paro. Adolfo MARSILLACH E Juan Luis Panero, Luis Goytisolo y Jon Juaristi. tres de los escritores que hablaron con ABC del amor y sus tropelías Amo y odio y no sé porqué recuerda Juan Luis Panero a Catulo. Los versos del poeta clásico, escritos en la Roma Imperial, podrían ser firmados hoy por cualquier poeta de 20 años En el amor, dice, igual que en poesía, lo único que ha cambiado es el paisaje Reunido en Bogotá durante la semana con otro centenar de literatos en el I Encuentro Iberoamericano de Escritores, El amor y la palabra el poeta español y otros siete autores hablaron con ABC sobre el amor de la sociedad fin de siglo. BOGOTÁ. Isabel Fernández corresponsal irigida por el mercado, el valor de lo light la imposición de lo virtual, la premisa de lo rápido y breve, e impulsada por los medios de comunicación, en nuestra sociedad aún el ser humano persigue aquello del verdadero amop coinciden casi todos. La necesidad de amar es la necesidad de salir de uno mismo y de conocer al otro, de penetrar en el otro, en el enigma del otro. Eso no puede desaparecer indica la novelista Soledad Puértolas. Claro que sé puede hablar de verdadero amor respode Luis Goytisolo, otra cosa es que se practique y la vida de hoy pone muchas trabas La cotidianidad del divorcio, las imiones fugaces y otras relaciones en las que nada garantiza el para siempre son para el ensayista, sociólogo y antropólogo mexicano Carlos Monsivais la comprobación, quizá, de que el verdadero amor es efímero En su habitual tono jocoso agrega que también las bodas de diamante, medio siglo de unión, pueden ocultar un mundo de riñas diarias u horarias Mientras Panero se declara fuera de la competencia en pos del amor perfecto, pues cree que es ima cuestión de juventud y que con los años ya no tienes ese impulso para la estadounidense de origen haitiano Edwindge Danticat, considerada por la crítica entre los mejores veinte novelistas actuales de su país, la gente busca ahora en el supermercado el ideal del amor más puro e incondicional Por eso existe el día de San Valentín y los libros de cómo llegar 8il amor y al altar Nos empleamos a fondo, atmque no alcancemos a tenerlo en las manos ni D a atrapar su esencia sostiene. Yo soy un hombre que cree ardientemente en la utopía dice a su turno el poeta brasileño Amadeu Thiago de Mello, conocido por su defensa de la Amazonia y de los desprotegidos. Nuestra sociedad pasa por lina crisis que es la falta de amor. Un centenar de marinos rusos acaban de morir por eso- -anota- pero creo que el corazón del hombre se inclina hacia la bondad, la concordia y el amor El romanticismo revive, según Carmen Posadas, por la autopista de la información. El amor siempre busca nuevas fórmulas. Ahora surge el amor por Internet, que remite a la forma más antigua de amor o la más romántica: el amor platónico El amor de hoy, apunta Jon Juaristi, incluido el de internet- que también tiene su encanto -y el que teme al sida, no van más allá de lo que el amor eterno, que puede durar unos seis o siete años, en general En todo caso, asegiu- a, huye de lo romántico. Ese siempre es im amor que termina mal. El amor de nuestro tiempo es- menos trágico opina el poeta vasco. Como paradoja de nuestra época, que se presta para todo tipo de búsquedas milagrosas y experiencias extremas, el escenario amoroso es bien distinto. Esa idea del amor como entrega, sacrifico y autoaniquilación por el otro, salvo en caso extremos, no se da. El amor es ahora un contrato, que implica cesiones y renuncias observa Juaristi. El sacrificio es véilido para el amor no compensado, que no tiene réplica ni recepción del objeto amado. Donde se detecta el amor verdadero es en la generosidad. Uno desea el bien y la libertad del ser amado añade el novelista y dramatvu go chileno Antonio Skármeta. En cambio para Puértolas el verdadero sacrificio en el amor existe: aceptar los defectos del otro. El amor que anula es im amor de suicida Las circunstancias no son propicias para derroches de heroísmo, insiste Goytisolo. No hay la ocasión para eso, pero si se piensa en la vida cotidiana, en la convivencia, los sacriñcios son la base. El amor se rompe por esas pequeñas cuestiones Sólo en ese contexto y en el de las catástrofes natiu- ales, coincide Monsivais, se puede hablar de sacrüicios. Del rencor y el antídoto os escritores tienen más preguntas que respuestas sobre la manipulación y la explotación del sentimiento por la industria y los medios de comimicación. No sé por qué la gente optó por interesarse tanto por el sexo desplazando otros niveles del amor. Concluyamos que el mundo no encontró hasta ahora una salida para ser feliz y estamos jugando con detritos de caminos que no funcionaron indica Skármeta. Sin intimidad el ser humano se disuelve, y yo no me puedo creer L que esa que sea la intimidad de la gente apimta Puértolas pensado en los talk- shows En sus múltiples formas, el amor sigue pareciéndose a vma tabla de salvación para el hombre frente a su finitud. El amor no hace desaparecer la angustia que nuestra precaria existencia provoca, pero es un delicioso antídoto según dijo el chUeno. Según la española. El amor, como la poesía no salva a nadie, pero hace la vida más soportable