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22 NACIONAL DOMINGO 27- 8- 2000 ABC AD LIBITUM EL REPASO El poder de la cultura I lENTRAS, en el Palacio de FestiI vales de Santander- -el único gran error de Sáenz de Oiza- Svetlana Lunkina y Nikolay Tsiskaridze, con toda la comi) añía del BaUet del Teatro Bolshoi, interpretaban, en la noche del viernes, La bella durrniente la imaginación se meftieal Mar de Barents, en donde, verdaderamente, duermen para la eternidad los restos del submarino Kursk y toda su tripulación. Es evidente que Vladimir Vassieliev, el director artístico del Grupo, tiene más talento que Igor Sei eyev, el ministro ruso de Defensa. Cuando murió Chaikovski, ya estrenados sus tres grandes ballets, era zar de Rusia el canonizado y pecador Nicolás n. Ni se presentía la Revolución bolchevique y San Petersbui o, el otro París de la ciütura de la época, ya había conocido, con coreografía de Marius Petipa, el estreno de La beEa durmiente El colosal Teatro Bolshoi de Moscú tenía sus puertas abiertas desde finales del XVin. Quiero decir, como mejor evidencia del fracaso comunista, que del imperio soviético nos quedan en el fondo del mar los restos radiactivos del Kursto y de la decadente y nada ejemplar Rusia de los zares perviven las páginas de mil novelas y las gasas del tutu de cien bailes renacidos después de que la Revolución francesa- -tan benéfica, tan grosera pasara por la guillotina el ballet tradicional. La cultura, en todas sus formas y expresiones, es más fuerte, resistente y perdurable que las divisiones de todos los ejércitos y los dogmas de todos los partidos políticos. La cultura, en ello reside su poderío, es capaz de decantarse en civilización y, al hacerlo, impregnar las vidas y las conductas de los hombres. El poder tanto más cuanto más enéi co y totalitario- -sólo cristaliza en olvidos, desprecios yfracasos: en el fondo de un mar helado con una enfermera poUcía, con gabardina, pinchando a traición el dolor de ima madre huérfana de hijo marinero. Un simple fouette de ima bailarina, encamando el movimiento de ima princesita desvaída y herida por un huso, la más ins nificante coda de un músico muerto, el recuerdo de una coreografía mil veces repetida, tienen más ftierza y vigencia que todo el terror, el poder omnímodo y sangriento, de Lenin, Stalin y toda su parentela roja. Dentro de cien, o de mñ, años, la Princesa Atirora seguirá bailando con el I ríncipe Desiré en los grandes escenarios del mundo. Los compases de Chaikovski le prestaran energía a los bailarines o a los técnicos de animación del cine, la televisión o el Internet, pero nadie sabrá quiénflieVladimir Putin. A pesar de todo eUo, de la evidencia, dentro de im par de semanas comenzará im nuevo curso escolar para conseguir, con inanes programas pedagógicos, la ignorancia de las novísimas generaciones. El paupérrimo debate se centra en el precio, con rebaja o sin eUa, de los Ubros de texto, el perejü del loro, no vaya a ser que caigamos en la tentación de pensar en lo que importa. M MARTÍN FERRAND Al regreso A partida de dominó de Aznar en Quintanilla (lo de Onésimo es ima mala pasada) clausura el verano más Estado, más bravo, del presidente desde que lo es. Y se le aventuran, al regreso, tiempos dificües con dos problemas en los que el Gobierno tiene escasa capacidad de maniobra: el terrorismo de ETA y, por ende, el conflicto con los nacionalistas- -nada de problema vasco por favor y la subida de los precios que, pese al optimismo del jefe del Gobierno y de su equipo económico antes de las vacaciones, no parece que vaya a frenarse. La inflación ya no sufre de repuntes; es un alza en toda regla que, por ahora, tal y como crecen nuestros dineros en España, puede tolerarse, pero que ya alarma a los vecinos del país, mal acostumbrados como estábamos a no preocuparnos por el coste del pollo de criadero (o sea, de plástico incomible) o a constatar cómo nuestros créditos hipotecarios bajaban trimestre a trimestre. En esto de la inflación, el Gobierno casi está atado de pies y manos porque el valor del crudo lo fija quien lo tiene y nosofros no poseemos ni un barrilito y porque, además, hemos renunciado a una política monetaria propia (ahora la hace Duisemberg y, si nos descuidamos, los socialdemócratas, ¡qué horror! alemanes) y porque, pese a lo que crean los indignados, con razón, agricultores, el Gobierno apenas puede recortar un cuatro por ciento los impuestos del carburante. Es cierto que no vale el argumento de que más importantes y gruesos son en el resto de Europa, porque hay que medir, en los parangones, el consabido poder adquisitivo de cada quien, pero sí que sirve recordar que la tendencia en la Unión no es precisamente a reducir la presión fiscal en los gasóleos y gasolinas, sino más bien la contraria. Así que andamos aviados si no en- L ARZAUUZ Sólo González había utilizado hasta ahora la mierda como quijada para arrear a políticos de otra cuerda. Arzálluz, para no ser menos que su frecuente e irresponsable amigo, no se ha quedado atrás. Pero la escatológica invocación dé Arzálluz: iVáyase usted a la mierda, señor Iturgáizl no suena a desprecio; suena a miedo. No se envía a recoger tan apestosa materia a quien a uno le trae ai pairo, sino a quien le toca los costados o más abajo, como si fuera una mosca testicular. iturgáiz puede darse por contento: salvo Aznar y Anguita, ningún otro político español había sido embellecido con el arrebató. contramos, el primero el Gobierno, una fórmula mágica- -ahora la denominan ingeniosa -para que el destrozo de la OPEP y de los téjanos no ponga nuestros precios como este verano han sido, o deje a los cultivadores de tantas cosas en cueros vivos. De modo que este asunto de la economía, que flie y es aún el principal sostén de ese España va bien que tan estupendamente vendió José María Aznar, ocupará los primeros trabajos de la temida y cursi rentrée Al Gobierno se le acusa de pasividad pero, curioscimente, se le reconoce su cortísima capacicted de maniobra, pero eso no puede ser un consuelo para las huestes del presidente, que tienen que ocuparse de liberalizar con toda urgencia sectores como la energía o las comunicaciones que, antaño, en la pasada legislatura, no pudieron ni tocarse, bien porque a los catalanes no hay quien les meta mano en el gas, o porque en enerva se ha pasado del monopolio al trimonopolio y ya sé que el término es un barbarismo. Y luego, aparte del vaivén económico, está el País Vasco y, lo peor, claro está, el terrorismo que no cesa. Aznar tiene alguna seguridad de que en la lucha contra la banda y sus corifeos de toda especie, y alguna vez se sabrá cuántas especies caben en él, puede haber resultados esperanzadores en un plazo razonable. A los españoles les viene dando mucha confianza Jaime Mayor Oreja y eso por dos razones: la primera, porque se comporta de im modo razonable y no como un Corcuera cualquiera, y la segunda, porque hasta hace muy poco tiempo, a cada acción de ETA se correspondía la muy eficaz reacción de nuestra seguridad. Esto se ha quebrado, quizá porque durante la tregua el combate contra el terror se relajó, a pesar de las continuas llamadas al orden del ministro. Otra curiosidad en este terreno: los mismos que durante aquel período tramposo se lamentaban de que el Gobierno no tranquilizara a ETA con medidas comprensivas, incluso los sinvergüenzas que criticaban las detenciones de los etarras más sanguinarios critican ahora la ineficacia policial. Pues bien: si por eUos hubiera sido, una de dos: o los etarras camparían ahora mismo como depredadores infames sin miedo alguno, o estaríamos todos a punto de ceder a sus pretensiones. Aznar no cedió y la respuesta ha sido tremenda, y no sólo por parte de la banda, que eso es lo acostumbrado, sino por la del PNV, que navega ahora con unos patrones infumables. Al PNV le corresponde echarlos, y a Aznar y a Mayor, ganarlos. No se sabe si en este viaje contará- -ésa es otra- -con el PSOE. Carlos DÁVILA -Puesto que a los patrocinadores de la Vuelta sólo les interesa que su marca comercial sea la primera que llegue a la meta, ¿qué pintamos nosotros aquí?