Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 27- 8- 2000 OPINIÓN U BREVERIA Frigerio Michel Denis S. Incógnitas de una fuga Las instalaciones del Hospital Doce dé Octubre de Madrid sirvieron anteayer de escenario de una fuga de pelíciüa: Frigerio Michel Denis Sauveur, lui preso muy peligroso de origen marseUés, escapó de los guardias civües que le custodiaban con la ayuda de dos compinches- profesionales del crimen dada la pericia que exhibieron para reducir a los agentes- ante la atónita y desconcertada mirada de pacientes y personal sanitario. Sauveur, cuya extradición había sido solicitada por Francia y estaba pendiente de resolución ju dicial, presenta un historial deüctivo de esos que hielan la sangre: si no llega a escapar se le iba a juzgar en España por el asesinato de dos personas en la Costa del Sol tras una discusión; a uno le pegó un tiro en el pecho y al otro, después de herirlo en im hombro, le persiguió hasta el cuarto de baño y le cosió, Uterabnente, a balazos. Diecisiete proyectiles le sacaron del cuerpo. Un buen ramillete de dudas suscita esta fuga. No es fácü entender cómo semejante sujeto guarda turno en la sala de espera de un hospital, por mucho que dos agentes especializados en estos servicios lo vigüen. Tampoco es sencillo comprender por qué no se alerta a alguna unidad de apoyo para que monte guardia en el exterior del Hospital cuando un preso muy peligroso, y éste lo era, acude a vma consulta. Quizás fuera también oportuno la construcción de un hospital penitenciario en zonas donde, como Madrid y alrededores, hay instaladas casi una decena de cárceles. En el caso del Doce de Octubre, los mañosos que ayudaron a escapar a Sauveur utilizaron aerosoles pcira inmovilizar a los guEirdias civües, pero bien pudieron liarse a tiros con los agentes pues iban armados. Además, ante vma situación así, las Fuerzas de Seguridad ven muy limitada su capacidad de respuesta toda vez que resulta ima temeridad usar las pistolas en xm lugar cuyos pasillos están plagados de personas (ancianos, niños, mujeres embarazadas, entre otras) cuyo menor riesgo es que sean arrollados en una loca huida. Muchas incógnitas y vma sola certidumbre: el mañoso está en la caUe. ANUN ÍQ Ta B RAFiOPS B U c -j N- ev e WlB 59 EL monte Corona a Udías, de la Cotera a Río Turbio, se extiende el valle de Ruiseñada, uno de los más bellos de La Montaña. Ruiseñada és pedanía de Comillas y si la reflexión no impera, muy pronto será un valle herido para siempre. Robles, castaños, alisos y fresnos se disputan su dominio. Hasta allí Uegan los corzos y los jabalíes del vecino monte Corona, y en su último aliento húmedo, Río Turbio hacia la Rabia, vive de patos, garzas y cormoranes. Sobre el arroyo de Rioensenada se alza ima ermita, goleta en el altiplano, junto a una bolera vegetal y abierta, suspendida sobre las mieses. No es barrio ni aldea, sino lugar y sitio, y en su armonía se extienden las casas de sus gentes salpicando el paisaje, sin agobios ni cercanías. Desde elmirador de SMI Esteban, jimto a su preciosa ermita, se domina la totalidad de su suave lengua verde, que se ofrece de La Molina a Río Turbio, límite con Valdál a. Culminada la voracidad urbanística y constructora de Comillas, Rmseñada es el objetivo inmediato. Desarrollo y conservación no tienen por qué declararse la guerra. Hay que respetar los intereses legítimos de sus propietarios y los fimdamentales del entorno, de sus paisajes, de su armonía heredada de los mayores. Lo diflcií es hallar la medida y el equflibrío enfre el progreso y la tradición, en este caso resvimida en el legado de un pais e de belleza indescriptible. Para eso están las autoridades, para no detener el camino hacia el mañana sin desfrozar la armonía del paisaje recibido. En Comillas se han culminado agresiones urbanísticas intolerables, y Ruiseñada no puede compartir su destino de hormigón y cemento. D ALFONSO USSÍA El valle herido No es ecologismo barato lo que defiendo, sino respeto al mantenimiento de un pequeño, valle bellísimo Me reñero a este caso concreto con la seguridad de que los lectores adaptarán la advertencia a cualquiera de los mü lugares de España que se sienten amenazados por la especulación y sus dudosos proyectos. Escribo de Ruiseñada porque cadadía que paso en La Montaña visito su vaUe y me reafirmo en su maravilla. Tengo a mano el valle limpio y sano ensombrecido por la futura herida. No es ecologismo barato lo que defiendo, sino respeto al mantenimiento de vm pequeño vane singular y bellísimo. Es de esperar que por encima de las atrocidades que aprueban algunos alcaldes sin escrúpulos impere el buen criterio de más altas instancias políticas y adminisfrativas. Hace dos años, y gracias a la decisión del consejero de Medio Ambiente de Cantabria, Jqsé Luis Gü, se mantuvieron en pie más de cien árboles centenarios condenados a, la ejecución del hacha. Es ahora el vaUe de Ruiseñada el que parece sentenciado por la especulación. Visité las marismas de Santoña, y me dejé caer por Noja, la viUa abrazada por sus espectaculares playas, la que lleva el nombre de su lugar y la de Tengandin. En la falda del monte que las ampa- ra, una hilera terrorífica de construcciones nuevas destroza su estética. Y Suances, y Laredo, y... ¿qué hacer para defender el buen gusto en el progreso de la tierra más prodigiosa del norte de España? ¿Por qué callan los ecologistaá cuando un valle único camina hacia la muerte y protestan por m golf que Ueva cien años, en las lomas suaves de Oyambre? En estas cfrcunstancias, cuando se enfi- entan intereses legítimos y prioridades insobornables, la función de los mvmicipios no se puede limitar al hecho simple de la concesión de los permisos pertinentes. Por mucho que duela, en el caso de que desarrollo y respeto por la naturaleza no encuentren la solución equUibrada, es el respeto a la segunda el que debe prevalecer. Sin darnos cuenta, poco a poco estamos asesinando nuestro paisajes, esa joya que recibimos de nuestros antiguos y de la que vamos a privar a aquellos que nos sigan. Apliqúese esta advertencia a cxial. quier lugar de España. Las costas baleares, las sierras andaluzas, los valles vascordados, las rías gallegas, las dehesas exfremeñas, los prados altos de la Cataluña verde. Nada puede ser siempre como es, pero tampoco dejar de ser lo que ha sido. Las maravillas armónicas que resisten, los entornos donde el mal gusto no ha quebrado sus rasgos y perfiles, merecen el cuidado de todos, porque, al fin y al cabo, pertenecen a nuestras miradas, licúense hasta el poniente de Cantabria. Alcancen la cima frondosa del monte Corona y desciendan, Ruiseñada abajo, hasta ComíUas. Sentirán el infinito placer del prodigio. Que su experiencia sea m saludo, un hasta pronto. No la despedida emocionada y triste al valle irremediablemente herido.