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74 VIERNES 2 5- 8- 2 0 0 0 ABC gente de verano SALZBURGO. Juan Antonio Llórente. I veces, en ese estado de osadía creativa, I I que no es sino fruto de la ignorancia, uno I B se imagina que ciertos montajes se podrían manipular para así lograr un mayor contento de todos. La idea se habría podido llevar a la práctica en el Idomeneo con que Salzburgo corona su oferta mozartiana de la temporada, en una producción compartida con Baden- Baden, donde se estrenó el pasado mes de junio. Ya se sabe que esta ópera de Mozart es una de las más difícües y complejas para dar vida en un escenario. Si, además, no se cuenta con un reparto adecuado, el resbalón puede ser glorioso. Las alteraciones a proponer para esta ocasión habían podido ser, más o menos, las siguientes. Tal y como se anuncia en el primer acto, Neptuno, el dios de los mares, hace naufragar el barco que transporta a Idomeneo y, de paso, acaba con el propio Idomeneo- este es el único cambio relevante- que, de este modo, no aparecería en la escena, para bien de todos. Ante esta contingencia, su hijo Idamante -maravillosamente interpretado por la mezzo Vesselinna Kasarova- con la ayuda del eficaz Arbace- Mathias Klink- habría acabado de poner las cosas en su sitio. De este modo, Idamante, libre de la persecución del hado, que casi acaba con su vida por medio del hacha paterna, sólo habría tenido que lidiar con el monstruo marino, para epatar a sus amadas al regresar de la lucha, ensangrentado como si saliese de rematar un morlaco en la plaza de las Ventas. Y al tener que decidir, dueño ya de la corona, entre la mano de la absorbente Electra y la de la tierna Ilia, se quedaría- y aquí no se altera el argvunento- con la segunda, que al fin y al cabo es de la que él se ha enamorado. En este caso, desde un punto de vista vocal, las dudas electivas si se podrían plantear, ya que tanto Idomeneo jincha en hueso Electra- Dorothea Róschmann- como nía- Lubica Orgonasova- están espléndidas en sus respectivos cometidos. Y poco más. Todo se resolvería en una historia de amor con final feliz y el desdichado Idomeneo- el tenor Jerry Hadley- no se habría Uevado el berrinche de tener que escuchar los bufidos que el público le dedicó el día de la premiére. Las protestas también se las adjudicaron Ursel y Karl- Ernst Herrmann, directores escénicos y responsables de un montaje tópico, a la maniera de Robert Wilson y sus seguidores minimalistas. En el foso las cosas funcionaron todo lo bien que pudieron, teniendo en cuenta que Michael Gieleri es reputado por cualquier cosa menos por ser un rendido mozartiano, y la Camerata Académica de Salzburgo necesita una mano experta que la dome. Los coros Bach y Zuzach, también salzbxorgueses, eUos sí, rindieron a la perfección en su doble papel de cantantes y actores Paco Cepero y Rancapino, triunfadores flamencos en Cádiz J l- C m Mémt El cantaor chiclanero Rancapino a temporada flamenca veraniega organizada por la Peña El Mellizo se ha clausurado en Cádiz con el cartel más interesante de todas las sesiones desarrolladas. Un cartel en el que aparecían como primeras figuras el guitarrista jerezano Paco Cepero y el cantaor chiclanero Rancapino, que cuando actúan jimtos ofrecen im recital siempre brillante y repleto de jondura, dada la compenetración existente entre voz y guitarra y la calidad de sus interpretaciones, especialmente en los tangos, soleares, cantiñas y bulerías. Realmente lo bordan, como suele decirse, y arrancan los oles sin acento, sino con los adentros, de los aficionados cabales. Con anterioridad a este singular actuación, Paco Cepero, con la colaboración de Diego Amaya, como segiuida guitarra, y de Chicharito a la percusión, brindó al público una selección de temas pertenecientes a su último disco, titulado acertadamente De pura cepa En el recinto del Baluarte, actuaron también el Niño de los Brezos, Melchora Ortega y Antonio Reyes, al cante; y el bailaor El Junco, redondeando una velada de clausura que alcanzó una alta cota artística. Manuel RÍOS RUIZ L