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40 ESPECTÁCULOS VIERNES 25- 8- 2000 ABC La Misa de Mozart se convirtió en el oro de Salzburgo SAL 2 BURG 0. Juan Antonio Llórente CRÍTICA DE MÚSICA CLÁSICA Homenaje donostiarra a Luís de Pablo Quincena Musical Donostiarra. Obras: Luis de Pablo y Tristan Keuris. Grupo Vocal KEA, Ahots Taldea, E. Azurza (director) H. LIzaso y S. Lamuedra (txalaparta) J. L. Estellés (clarinete) Cuarteto Orpheus. Lugar y fecha: Sala Polivalente del Kursaal, 22 y 23 de agosto. El CDI estrena en Santander El cementerio de automóviles SANTANDER. Pablo Hernández Dentro de cada Festival, unos cuantos programas merecen destacarse en el rango de especiales. En esta ocasión, dos de ellos han sido aireados como la plata y el platino de la convocatoria. El primero de los codiciados metales fue a parar a Plácido Domingo, que celebraba los 25 años desde su debut en Salzbiirgo: el segundo, a Fierre Boulez, en su múltiple homenaje con motivo de los tres cuartos de siglo de vida. Faltaba el oro, y ya ha llegado, axmque de un modo más discreto, con la ejecución, el pasado martes en la Iglesia de San Pedro, de la Misa en Do menor, KV 427 de Mozart, programada ininterrumpidamente desde 1950. La idea de incluir esta obra en el mismo templo para el que eí compositor la concibió, y donde se escuchó por primera vez en 1783, cuando Mozart tenía 28 años, se debe al director y musicólogo Berhard Paiungartner, uno de los padres del Festival, que se la dirigió por primera vez en 1927 a la Orquesta del Mozarteum, que él mismo creara una década antes. Paimigartener se hizo cargo de la obra en 11 ocasiones hasta 1941, cuando se estableció un silencio de nueve años en tomo a la Misa, hasta que el propio Paumgartner la rescató en 1950, y desde entonces no ha dejado de estar presente en la programación del Festival. Aparte de Paumgartner, que regresó en 20 ocasiones más- hasta su muerte en 1971- -a responsabilizarse de la obra que Mozart había dedicado a su esposa Constanze, son muchos los directores que han sentido la fascinación de dirigirla en el templo en el que están enterrados Nannerl, la hermana favorita de Mozart, y el músico Michael Haydn, el hermano de Joseph y uno de los primeros colaboradores del compositor. Entre ellos, Levine, Hager, Schereier o Ril- lling. Otros, roOmpiendo una tradición del Festival, interpretaron la Misa en los últimos años con sus propias agrupaciones musicales, como John Eliot Gcirdiner o Nikolaus Harnoncourt, que aportaron a la celebración a sus respectivos English Baroque Soloists y Concentus Music Wien. Para im concierto tan especial como el de este año, se ha recuperado la tradición, y ha regresado la Orquesta del Mozarteum con su director titular, Hubert Sudart. Y con ellos, concelebrando tan emotivo rito, el coro Bach de Salzburgo y cuatro solistas destacados, el tenor Laurence Dale, el bajo Manfred Hemm, y las dos estrellas de la noche, las sopranos DésireeTtañcaíore TéTOiuqiieTCjeiíf Un gran músico vasco, Luis de Pablo a Quincena Musical Donostiarra, al igual que hiciera el pasado año con Carmelo Bemaola, homenajea en este 2000 a un gran músico vasco que llega a la redonda edad de sus setenta años: Luis de Pablo. Si el martes el público pudo escuchar y ver la estupenda realización que se hizo de Zurezko Olerkia obra compuesta hace ya im cuarto de siglo, inspirada en los vastos bosques de Canadá, pero que recvure a la txalaparta como instrumento solista, el miércoles, en sesión protagonizada por el Cuarteto Orpheus, se aplaudieron dos obras muy recientes del maestro De Pablo. Lizaso y Lamuedra fueron los espléndidos txalapartaris que actuaron como guías en el amplio y despacioso recorrido sonoro que es Zurezko Olerkia (Poema de madera) arropados por los conjuntos vocal y percusivo KEA y Ahots, todos bajo la dirección de Enrique Aziu- za. Fue xma buena versión de una obra que se escucha hoy de manera muy diferente a como lo hicimos cuando se estrenara, y no sólo por el cambio de punto de vista que supone el paso de los años, sino también por la eclosión del arte minimalista habida en el interregno y que arroja nueva luz y perspectivas distintas a aquel trabajo en su día tan osado. Flessuoso para cuarteto de cuerda, y el Quinteto para clarinete y cuarteto de cuerda son piezas magistrales que han venido a enriquecer recientemente el esplendoroso capítulo camerístico del catálogo depabliano. De ambas obras comentamos sus estrenos absolutos, habidos en la Sociedad Filarmónica de Bilbao y en el Auditorio Nacional, respectivamente. Tras escucharlas de nuevo, no só -toTabreorrtJbtJt T et- eíto oi nro- su L brayarlo, intensificarlo. Flessuoso en los arcos del excelente Cuarteto Orpheus, es una obra de perfiles más suaves, menos aristados que en la versión de aquel estreno a cargo del Cuarteto Arditti: en Donosti hemos encontrado la obra tan válida y acaso un punto más bella. En cuanto al Quinteto con clarinete se trata de una conttmdente obra maestra, música hermosa e importante, música de sonoridad admirablemente nueva y distinta y de expresividad cálida, inefable. El clarinetista José Luis EsteUés y el Orpheus la tocan con la misma fe en su calidad, en su poso emocional y en su capacidad comimicativa con que harían los Quintetos de Mozart o Brahms. Como botón de muestra del grado de exquisitez sonora, de virtuosismo individual y de conjimción grupal alcanzada por los intérpretes ahí quedó el pasaje en armónicos que abrocha la obra. Entre ambas partituras de Luis de Pablo, el Cuarteto Orpheus interpretó el Cuarteto núm. 2 del holandés Tristan Keuris, compositor fallecido en 1996, a los cincuenta años, de cuyo tcdento y buen oficio es esta obra un buen testimonio. Con sabia escritura, Keuris explota las posibilidades del cuarteto de arcos siguiendo la línea de los grandes clásicos de este género en el siglo XX. Magnífico Laurentiu Sbarcea en el solo violonchelístico inicial. Los aplausos para el compositor bilbaíno y los intérpretes fueron largos al concluir Zurezko Olerkia pero más intensos al final del segundo concierto, con especial subrayado para la labor de EsteUés en el Quinteto -í í S é- t t l í r C W V R C f A D E t BUSTO Después de diecisiete años sin que se realice un montaje serio de una obra de Femando Arrabcd, hoy el Centro Dramático Nar cional, dirigido por Juan Carlos Pérez de la Fuente, estrena en Santander El cementerio de automóviles El propio Arrabal, que pudo ver un ensayo del CDN en Madrid el pasado 10 de agosto, reconoció que en este montaje al fin vi la obra mía El autor explicó que había escrito esta obra en los años 50 y que se había representado siempre con una gran tramoya y eso me ha impedido ver qué era mi obra de modo que al cabo de medio siglo yo ignoro qué había escrito hasta que vio el montaje de Pérez de la Fuente. Arrabal aseguró que ahora viéndola y viéndola representada de esta forma me parece un hito en la historia del teatro Sobre el texto explicó que corresponde perfectamente al mundo que estamos viviendo, a esta transición que estamos viviendo El dramaturgo nacido en MelUla afirmó que desde Lucy, esa. chica que todos hemos imaginado de hace tres mUlones de años, que nació al sxor de Etiopía y que miu ió a los 20 años, desde ese momento hasta hoy hay unas constantes, esas constantes están reflejadas en esta obra y eso es lo que le da esta inmortalidad Arrabal indicó que cuando escribió la obra se encontraba atenazado por el miedo de no estar a la altiu- a de mis mayores y que en esta obra se manifiesta que vivía en pleno mimdo nietzscheano, fui una víctima de este mimdo del superhombre que va a entristecer Espaiia a través del nacionalsindicalismo ARRABAL OLVIDADO Por su parte Pérez de la Fuente consideró im crimen el olvido que han sufrido las obras de Arrabal en España y mostró su esperanza en que la representación de El cementerio de automóviles signifique el comienzo de un idilio entre este autor y el público español ya que consideró que no podemos hablar de la historia del siglo. Sobre la obra consideró que se trata de uno de los diez mejores textos de este siglo y la definió como un canto maravilloso a favor de la espiritualidad frente a im mundo que vive en el caos y en la violencia Según Pérez de la Fuente, este texto de Fernando Arrabal es divertido y cruel al mismo tiempo y en él se hace un viaje iniciático al ser humano, en el que nos encontramos lo sublime que llevamos dentro pero, también, lo más l9. emoniácb r