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22 AD LIBITUM NACIONAL A triangulación ha sido el aporte de Bill Clinton al léxico de la nue va política, arrullado por vma economía esplendorosa y sin grandes turbaciones en política exterior, errática pero no muy conflictiva. Al margen del caso Lewinsky, la t r i a i a ción le permitió cursar una acción de gobierno pragmática en sus abandonos y erizada de compromisos con el poder legislativo. También le ha centrado la faena a Al Gore, tal vez con el propósito de convertirse en el molde de una nueva concepción del centro- izquierda posible. Para sus críticos, la triangulación consiste en un simple recurso de ajustes tácticos, sin im principio armonizador entre tanta maniobra y contramaniobra. Aún así, el centro- izquierda europeo se ha servido de algunas de las hipótesis de la triangulación y han sido nimierosos los cónclaves sobre la Tercera Vía Será de ver cómo triangula José Luis Rodr ez Zapatero con el PSOE. Pío Baroja contó en xna de sus novelas el fracaso de aquella Conspiración del triángulo que intentaba oponerse a las ofensivas del absolutismo. Como la anatemización del pensamiento único la Tercera Vía tiene im componente de efectismo retórico. De ganar Al Gore las elecciones presidenciales de noviembre, todos los partidos de la Internacional socialista- -incluso los más impresentables- -van a apimtarse a un remake de la conspiración del triángulo. Dick Morris, asesor de Clinton en su día, explica que la triangulación consiste en el uso del partido político propio para alcanzar objetivos que normalmente se identificaban con el otro partido. En im país de más de im 25 por ciento de votantes independientes, la postvüación monolítica de partido Ueva a la deíTota electoral. Ofuscado tal vez por vai exceso de entusiasmo, Morris compara la triangulación al proceso que- -según Hegel- -pasa por la tesis y antítesis antes de resolverse en síntesis. Supongamos, más bien, que se trata de una destilación histórica del bipartidismo americano. VIERNES 25- 8- 2000 ABC Los rubios rw mueren en Lamarote Q ENTIMIENTO de mercado es 9 la nueva expresión acuñada por los analistas financieros- -tan parcos en las previsiones, tan ejfuberantes en las ej jlicaciones a toro pasado- -para aclarar lo definitivamente oscuro: el fondo del corazón humano, la sede del manantial de las emociones. Es im concepto impreciso que, a partir del principiofísicode acción y reacción, cátale las sicosis colectivas que, por ejemplo, hacen que un éxito de Telefónica en Alemania precipite la caída de su cotización en las Bolsas españolas. Es la tecnificación del viejísimo ojo de buen cubero tan utilizado cuando el hombre creía más en la intehgencia, propia o ajena, que en la pedantería con j e i de los expertos. Me gústalo de sentimiento de mercado Es un hallazgo lingüístico, una expresión para la poesía del XXI que, bien utüizada dosiBcada, dará días de oria a algún yuppie salido ya de la crisálida y, por extensión política y social, a los líderes del mañana que, siguiendo los usos de hoy, se afenan en estos momentos en inscribir algún nuevo master en su currículimi para düuminar sus ignorancias enciclopédicas. El sentimiento de mercado heredero de la conciencia colectiva, es el mismo fenómeno que organiza la indignación general ante la muerte, varias veces expUcada con diferentes argumentos, de un guineano, Antonio Fonseca, enla comisaría de Lanzarote. En la interpretación más favorable para Interior, estamos ante im accidente que se deriva de la naturaleza de la acción policial. Quitándole rostro y nombre a la víctima, que la individualización dramatiza, se podría entender como ima desgracia casual Aún así, el asvmto sería grave, gravísimo, porque ha cursado con el disimulo mentiroso de varios funcionarios y todo im delegado del Gobierno en Canarias; pero, ¿podemos imaginar una circunstancia parecida con un rubíto de ojos azules en lugar de con im subsahariano -el eufemismo denota culpabilidad colectiva- -en territorio de arribada de pateras y traficantes? Ya se han encarado las fuerzas de la oposición de pedir la comparecencia del ministro del ramo en el Congreso. Esa es la ceremonia de la costumbre. Lo sorprendente reside en que Interior, por su cuenta y desde svt responsabilidad, no haya actuado ya. No se debe mirar hacia otro lado cuando saltan, cómo conejos, los problemas. Va para un mes desde que Amnistía Internacional solicitó al Gobierno la aclaración de las circunstancias delfenecimientoy se han cumplido más de dos desde el lamentable suceso! Cualquier expücación tardía, por cabal que sea, sonará a chapuza y componenda. El tiempo, el calendario, no es asunto menor en esto de la responsabilidad del poder, aimque el gesto y la actitud de muchos de quienes lo ocupan evidencien que se sienten hechos para la eternidad. Se los comerá el sentimiento de mercado antes que los gusanos. M. MARTÍN FERRAND L ARTILLERÍA LIGERA La conspiración del triángulo La triangulación opera a partir de un cambio en el eje central de la iniciativa política Los tres elementos básicos de la triangulación según Clinton eran oportunidad, responsabilidad y comunidad. Agítese antes de usarlo: se pretende obtener casi gratis lo mejor de la derecha y de la izquierda, sin ninguno de sus inconvenientes. En realidad, así es como se reconoce que las políticas redistributivas están obsoletas o que al Estado no le queda más remedio que convivir con los mercados. El tiempo dirá si Clinton ha sido un presidente estrictamente táctico o alguien con visión estratégica. Quizás tardemos menos tiempo en saber si la triangulación fue ima táctica o ima estrategia. Alejados de la Casa Blanca durante siete años y sin control del Coi reso en cinco, los repubUcanos ahora no se han ido por las ramas. Al avanzar zigzagueando en las primarias, George W. Bush ha logrado que el partido republicano aceptase una plataforma programática que evitaba las solicitaciones del ala derecha republicana, con apéndice tan ilustrativos como la derecha cristiana y los anarcocapitalistas. Ha sido un modo de imitar el sistema de triangulación que usó Clinton para centrar su presidencia. Si Bush padre tuvo la merma de votos que fue el tercer partido de Ross Perot, a Bush jiínior no se le aparece un riesgo simüar, mientras que Gore puede ver cómo el ala izquierda demócrata, al sentirse agraviada por la triangulación, opta por abstenerse o se suma al empuje transitorio que está teniendo el candidato ecologista Ralph Nader. Hay cierta dosis de triangulación en la idea del conservadiurismo compasivo del candidato Bush. Como ha dicho un corresponsal de la BBC, es la estrategia de coger los extremos de ambos partidos para hallar un centro factible que atraiga a muchos de los electores indecisos que van a decidir el resultado de la elección. Constituye im rasgo más de la política post- ideológica y no tiene por qué ser necesariamente ni bueno ni malo. En las conspiraciones del partido republicano se triangula a por todas. Para triangular con acierto, a Bush hijo le conviene prever cómo quedará constituido el Congreso. Cuando se dice con humor que Clinton es el mejor presidente republicano más preclaro después de Reagan, al instante viene a la mente el caso de Tony Blair como política de fagocitación de no pocos logros de Margaret Thatcher. Es decir: la triangulación opera a partir de un cambio en el eje central de la iniciativa política, como consecuencia del hundimiento vmiversal del socialismo. Por eso ha sido formulable el conservadurismo compasivo de Bush, impulsor de un retomo a la iniciativa privada en materia de asistencia social firente a los errores del Estado intervencionista. Intriga mucho saber si en época de estabilidad próspera el electorado americano querrá el cambio o continuará con más de lo mismo. Se ammcian encuestas equiparadas y un choque de personalidades: Bush júnior a la sombra del padre; Al Gore a la sombra del inmenso ego de BíU Clinton. Los dos candidatos fatigan los grandes caminos de la nación americana en busca del voto mientras algún asesor les repite a todas horas que quien no triangule no gana. A lo mejor van a contar mucho más sus biografías. ValentíPUIG JlvtÍMVMOi afe -También a mí me preocupa Anasagasti últimamente; pero no os precipitéis. Le recordaré la historia de Yoyes.