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ABC VIERNES 25- 8- 2000 Siniestralidad aérea UIZÁS sólo sea por la acumulación en poco tiempo de ima gran dosis w de fatalidad, pero el nuevo acci dente aéreo ocurrido en la tarde TM del miércoles en aguas del Golfo V Pérsico, donde se estrelló un Airbus de la compañía Gulf Air con 143 personas a bordo, devuelve a la actualidad el debate sobre la siniestralidad del transporte aéreo. A estas alturas, nadie duda de que el avión es, estadísticamente, el medio de transporte más seguro que existe; basta con echar un vistazo a las cifras de muertos que arrojan las carreteras para concluir que el número de víctimas en accidente de coche o autobús es incomparabiemente superior al que ocasionan las catástrofes aéreas. Sólo en España, el tráfico Se cobra anualmente unas seis mil vidas, cuando, en lo que va de 2000, los muertos en accidente de avión en todo el mimdo no superan los setecientos. Atmque los números son irrebatibles, y favorecen en todo al transporte aéreo en el apartado de la seguridad, la conmoción social tras la caída de un avión es notableinente superior a la que originan otros accidentes. Y no sólo por el alto número de víctimas que conlleva cada siniestro- -elemento ciertamente determinante- sino también por el temor que aún despierta el volar en muchas personas. Por contra, son muchas menos a las que el miedo les impide viajar en coche o en tren. Pero en apenas tres semanas las malas noticias provenientes del aire se han multiplicado. Al Concorde le ha bastado tener un accidente- -el único en treinta años de servicio- -para que Air France y Britísh Airways, fuesen casi forzadas a retirsirlo de los cielos. Pero hay más. Unas horas después de la tragedia de ayer, cuEindo los famüiarés comenzaban, a identificar a los cadáveres rescatados délas aguas del Golfo, se hacía público el informe oficial del accidente de un avión de la TWA, un Boeing 747, que en 1996 estalló en él aire catorce minutos después de despegar del aeropuerto Kennedy de Nueva York. La Agencia Estatal para la Seguridad del Transporte en Estados Unidos ha determinado, tras cuatro años de investigación, que la explosión en el aparato no se debió- -como la compañía se afanaba en demostrar- -a un atentado, sino que un defecto de concepción en uno de los tanques de combustible fue la única causa de la catástrofe. En definitiva, fue un fallo mecánico Aunque la siniestralidad de los aviones sea porcentualmente muy baja en relación con otros medios de transporte, los fabricantes y las compañías no pueden caer en la resignación. Los avances tecnológicos conseguidos por la industria aeronáutica debieran permitir que los accidentes, de ociorrir, se circvmscribierán cada vez más a inevitables errores humanos. Hoy en día sucede casi lo contrario. Son muy pocos los casos en que la responsabilidad o el fallo recae El homenaje a Companys L próximo martes se cumplirán seM senta años de la entrega de Comjj J panys al Gobierno del general Franco por parte de la Gestapo en el puente de Hendaya. Dos meses después, el presidente de la Generalitat sería fusüado en Montjuic. Este es el motivo elegido por algunos para recordar la controvertida figura de un político al que la condena a muerte garantizó un papel en la historia que de otro modo difícilmente hubiera alcanzado. La ejecución lo convirtió en mártir y símbolo para el independentismo catalán, cuando sus errores hicieron más bien poco por la Segunda República. Por eso sorprende que quienes han hecho de la violencia una bandera, como es el caso de EH, se apresten a homenajear en Irún a un fusilado y que eso no parezca incompatible con qué justifique los asesinatos de ETA ni con la participación en el acto de partidos e instituciones democráticas. La figura de Companys ha sido reivindicada en los últimos años de un modo inusitado por el partido al que pertenecía, ERC, y algunos sectores del nacionalismo moderado sin que su canonización política haya sido objeto de un rigvuroso análisis histórico. De ahí que el homenaje que se le tributará en Hendaya pudiera haber sido imo de tantos sino fuera por la presencia en el comité organizador de dos miembros de EH. Según el inspirador del homenaje, el militante de ERC Antoni Strubell, profesor universitario en el País Vasco, lo hacen a título personal, pero si ya es difícil que un político adopte actitudes personales precisamente en política, más lo es atribuir a los dirigentes de EH la candidez de ir a un acto junto a fuerzas democráticas sin aprovechar la ocasión para insistir en su estrategia apologética por encima del propio objetivo del encuentro. Que participe el Gobierno vasco en el homenaje junto a EH no deja de ser una triste banalidad. Lo que sin embargo Uama la atención es que la Generalitat haya decidido enviar a Irún al consejero de Presidencia, Joaquim Triadú, quien en esos momentos comparecerá como presidente de la Generalitat en funciones, pues Jordi Pujol ha previsto un viaje para enton- ees. Es difícil adivinar qué clase de mala conciencia lleva al Gobierno catalán a no organizar el homenaje pero sí a participar en él, aunque eso conlleve retratarse junto a dirigentes de EH en lo que puede ser una torpeza política de dimensiones formidables. Tratar de separar el acto de la participación de EH es como coser un botón sin hüo. El Ejecutivo catalán no debiera olvidar que la sola presencia de los batasunos contamina cualquier acto (hoy homenajean a Companys y hace unos días, a Unos terroristas) que una mínima ética impide ir de la mano con ellos a cualquier lado, y que lo razonable es aislar a este entramado proetarra hasta que rechace la violencia. r en la tripulación del avión o en los técnicos que desde tierra controlan su rumbo. Quizás por eUo, el responsable de la seguridad enel transporte en Estados Unidos, Jim Hall, animciaba anteayer que su departamento tiene la intención de realizar vm estudio para determinar la relación entre la antigüedad del avión y los accidentes. Con este propósito, la Administración norteamericana revisará todos los siniestros ocurridos en aeronaves comerciales de su país desde 1980. El propio Hall duda mucho de que la edad del avión sea tm factor determinante, pero aún así ha decidido abrir esta línea de trabajo cuyos resultados podrían aportar cierta luz al astmto. Idéntico afán investigador debieran emprender los fabricantes. Si se demuestra esta relación, serán las compañías quienes deban reaccionar, rebajando la vida útü de las aeronaves que componen sus flotas. Además de la irreparable pérdida de vidas, la inquietud y el desasosiego que provocan en la sociedad los accidentes aéreos bien merecen un esfuerzo de los agentes que participan en el heqho aeronáutico (fabricantes, compañías y autoridades) para que. mmca nos quede resquicio de duda alguno de que la tragedia fue absolutamente inevitable. PRESIDENTE DE HONOR GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTE NEMESIO FERNÁNDEZ- CUESTA EDITORA CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR JOSÉ ANTONIO ZABZALEJOS DIRECTOR ADJUNTO: José Luis González- Besada SUBDIRECTORES: S a n t i a g o G á s t e l o Rodrigo Gutiérrez. Carlos M a r i b o n a José A n t o n i o Álvarez- Gundfn, José Alejandro Vara JEFES DE R E D A C C I Ó N V. A. Pérez, A. Puerta (C o n t i n u i d a d) L. i. P a r a d a (O p i n i ó n) S. G u i j a r r o (N a c i o n a l) M S a l v a t i e r r a (I n t e r n a c i o n a l) J. Fernández- Cuesta (S o c i e d a d) J. G, Calero (Cult u r a) J. A. Navas (Economía) E. Ortego (Deportes) A. Laso (Madrid) F. Álvarez (TV- Comunicación) F. Rubio (Ilustración) A D J U N T O S A L D I R E C T O R I. Sánchez Cámara, R. Pérez- Maura S E C C I O N E S P. Duran (Continuidad) J. González (Opinión) A. C o l l a d o (N a c i o n a l) A. Pérez (I n t e r n a c i o n a l) R. M a e s t r e (Soc i e d a d) N. P u l i d o (C u l t u r a) F. 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