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¡IMÁGENES Tierra minada bombazo sucio. Ayer tocaba amedrentar a los empresarios. El día anterior a los políticos; otro a los que no piensan como eUos y lo dicen. Y el siguiente al primero que pase más cerca. Los demás son blanco para los terroristas vascos. Con mezcla de jactancia criminal (amenazan o asesinan a quien quieren y cuando quieren) y matonismo (conducta del que quiere imponer su volimtad por la amenaza o el terror) sólo pretenden destruir. En el País Vasco, desde hace demasiado tiempo, no hay ni Estado de Derecho, ni condiciones mínimas de seguridad, y libertad. Algunos tratan de asimilar, de comprender como normal lo anormíd; los violentos queman autobuses, pero antes dejan bajar a los viajeros; ponen bombas, no importa dónde, pero no más de media docena en un mismo día. Sólo cuando pasa cerca, cuando es la madre, el vecino o el amigo quien sufre peligro cierto, estalla la indignación y el ¡no puede ser! Frente a las bombas, sólo cabe el miedo, y tras el miedo la huida, la resignación o el grito ¿dónde para el Estado? ¿quién defiende a la gente? Las bombas contra locales, bancos, camiones o personas hacen imposible la vida social y el comercio leal. Amedrentar, coaccionar a empresarios es fácñ; extorsionarles, amargarles y arruinarles también. Así se destruye el presente y el futuro de esa tierra de patriotas de la bomba y la bala. Hoy, el Gobierno vasco, plenamente competente, debe saber que ni es Gobierno, ni ofrece libertad y seguridad a los gobernados. El País Vasco es tierra minada, sociedad que se adentra en espacios sin ley. A Fotos: Telepress Fernando GONZÁLEZ URBANEJA Nacional página 17 rT li ETA intensificó en la madrugada de ayer su salvaje campaña mafiosa de extorsión a los empresarios vascos. Cuatro artefactos estallaron en San Sebastián e Irún, mientras que agentes de la Ertzaintza neutralizaron otros dos mediante la colocación de cebos explosivos en la capital donostiarra y en Lazcano (Guipúzcoa) respectivamente. Arriba, una oficina de seguros de San Sebastián totalmente destrozada. Junto a estas líneas, uno de los dos camiones de la empresa Olloquiegui que fueron objetivo de los terroristas CJ