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ABC MARTES 15- 8- 2000 77 gente de verano Los clásicos de ABC Don Tirso, a las cuatro de la mañana as calles de Madrid, a las cuatro de una madruentero duerme. Sólo usted, don Tirso, está despierto piM h gada de estas invernales, no están muy animay está en la calle. A casita ya. ¡Las cuatro de la das que digamos. ¡Es natural! dirán ustedes. mañana, figúrese usted qué horas para acostarse, -ÉL f R t 4 Y no es tan natural como parece a simple vista. casi con las gallinas! ¡Pero qué va uno a hacer! Y el W M I k V Una gran ciudad precisa una vida de noche. Y caso es que ahora vendría muy bien un bistec con 1 es curioso que Madrid, cuando no lo era, cuando patatas, aquí en Los Burgaleses, ¿eh, don Tirso? era un poblachón manchego, tenia una vida de no ¡Hay que ver. Los Biurgaleses convertidos en oficiche intensísima. Y a medida que ha ido creciendo nas! ¿Qué asuntos se despacharán en el cuarto del en volumen, en riqueza y en habitantes, ha ido piano? decreciendo la vida de noche, hasta el punto de que Don Tirso se alejaba por la calle del Príncipe, ésta, hoy, es casi inexistente. ¿Qué ha sido de los acompañado de su hijo. Les seguí. Entraron en el noctámbulos? Los noctámbulos, ¡ay! se han ido muteatro de la Comedia. Quizá don Tirso se ponga a Antonio riendo poquito a poco, hoy, uno; mañana, otro. Los trabajar un rato. Aún es temprano. Don Tirso está noctámbulos, a pesar de la buena salud que proporDíaz- Cañabate tan terne, pese a sus años, como lo están don Jacinto ciona el trasnochar, también se mueren. Ahora que Benavente y don Enrique Borras, otros octogenaPublicado el 27 de rios trasnochadores, de los que nunca se acostaron muy viejos. después de cenar. Seguí a don Tirso, inconscienteSon las cuatro de la mañana. Las Cuatro Calles enero de 1948 mente; le seguí porestán desiertas, absoque su figura ponía lutamente desiertas. en pie la noche madriNi un golfillo siquieleña. La noche de anra. Los golfUlos mates, cuando, como es drileños también se natural, había veinte hcui muerto. Hace un o treinta establecifrío conveniente y tómientos abiertos hasnico. Por la calle de ta más allá del amaneSevUla avanzan dos cer y otros que no se transeúntes, los únicerraban nunca; la cos que cruzan la amnoche madrileña, buplia vía. Andan deslliciosa y alegre, pero pacio. Uno de ellos, no desenfrenada, que algo encorvado, luce daba de comer a muuna barbita blanca cha gente. en un rostro sonrosado y simpático. Se llaY cuando don Tirso ma don Tirso García desapareció y níe queEscudero. Es empredé solo, ¡completasario del teatro de la mente solo! en la caComedia. Y cuenta lle del Príncipe, penochenta y tantos sé. ¿Y qué mal puede años de vida. Es el úlhaber en que unos timo noctámbulo de cuantos señores se los madriles. Jamás acuesten tarde? La se acostó antes de esnoche, en los sitios ta hora. Jamás ha esdonde no hay lobos, tado enfermo seriano es tan peligrosa comente. mo muchas gentes creen. Los trasnochaNo tengo el gusto dores por temperade conocerle persomento son pacíficos y nalmente. La otra nono se meten con nache, cuando me lo die. Ya sé que es el tropecé en las Cuajuerguista el que ha tro Calles, con pladesacreditado a la nocer le hubiera abrache. Y en esto de las zado al tiempo de felijuergas es mucho citarle. más el ruido que las- ¡Bien, don Tirso, nueces. Pero, en fin, usted no se rinde! La no es mi intento ennoche madrileña ya mendarle la plana a no existe, es como la esos poetas que, para noche de un villovengarse de un disrrio, callada y medrogusto conyugal, escrisa. Usted la ha sobreben un poema titvüavivido, usted aún pado La orgía en donsea a estas horas con de se despachan a su el paso lento, sabogusto, cantando las reando el relentülo del alba cercana. ¡Quién nos lo iba a decir, don Tirso; mire usted excelencias del libertinaje. Mi finalidad es mucho más modesta. Simplemente, añorar la antigua vida de noche madrileña y enviar a allá, el Casino en la calle de Alcalá, apagado, cerrado, pero no hace un rato, sino hace horas. A las once ya no hay nadie en sus salones! don Tirso García Escudero, superviviente de sus mejores momenNi un café abierto ni una luz que signifique cobijo de una tertulia. tos, el tributo de mi simpatía y de mi admiración. Ir a los ochenta y Aquel espacio que se ve allí solitario, lleno de una luz inútil, es la tantos años, a las cuatro de una mañana invernal, con el gabán Puerta del Sol, aunque no lo parezca. Si nos acercáramos a la callé desabrochado por la calle dé Sevilla, es hazaña que muy pocos de de Echegaray, ni im solo rasgueo de guitarra oiríamos. Madrid los que se acuestan temprano pueden realizar así como así. L a 1 m r M ¿g E G