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38 CULTURA MARTES 15- 8- 2000 ABC DOS MIRADAS AL MUNDO DIALOGAN EN EL ESCORIAL Christine Spienger y Ouka Lele, dos mujeres entre el periodismo y el arte fotográficos La guerra y la búsqueda pictórica de la belleza marcan el centro de sus obras Imagen de Christine Spengler en ios años 6 0 y, a la derecha, su fotografía titulada Amante de los pechos desnudos EL ESCORIAL. Rosa Valdelomar hristine Spengler confiesa que nació hace treinta años, cuando disparó su primera fotografía con una cámara Nikon que le había prestado su hermano Eric. Con él había emprendido im largo viaje hacia el olvido que le ayudara a superar la muerte de su padre, y sus pasos les habían llevado hasta Seguidim, la ciudad de sal, en El Chad, donde querían conocer al viejo patriarca superviviente y ciego que se pasea sólo vestido con oropeles entre las ruinas y los iglúes que crujen Poco después de dejar la ciudad, toparon con un grupo de rebeldes tubus que disparaban descalzos con sus kalashnikov contra los helicópteros franceses: Le pedí la cámara a mi hermano, y al hacer esa fotografía comprendí que esto era lo mío, que había nacido para ayudar a las causas justas a través de mis imágenes. Bárbara Allende, Ouka Lele, sin embargo, confiesa que Uegó a la fotografía casi por casualidad, y desde la rama del arte: Hice un cursillo de fotografía porque pensé que podría ayudarme, pero desde el principio me apasionó, y desde entonces mezclo las dos cosas. No me considero fotógrafa sino artista. Christine Spengler ha trabajado para numerosas agencias, y sus imágenes han aparecido en publicaciones de todo el mundo Sigma Life Paris Match New York Times pero siempre elegí yo el destino y el bando que quería fotogra- C Dos grandes fotógrafas se han dado cita esta semana en los cursos de verano que la Universidad Complutense celebra en El Escorial, Christine Spengler, corresponsal de guerra durante treinta años, y Ouka Lele, que utiliza el objetivo de la cámara como si fuera un pincel. El blanco y el negro de una actividad apasionante que, oídas las dos partes, se difumina en gris. fiar. Toda la vida he tomado partido y con mi trabajo he querido ajoidar a la gente que sufre. No me gustan los fotógrafos que esperan como buitres la fotografía que les dará la fama Creo que también ayudo con mi trabajo- -asegura Ouka Lele- A mí por lo menos me ayuda. La música puede parecer inútU, pero, sin embargo, oírla es maravUloso. Proporciona ima ayuda menos tangible; ima ayuda espiritual, pero los artistas la necesitamos. Mi pimto de partida pEtra empezar a trabajar es buscar algo que no existe pero que me gustaría que estuviera. Es como ir a un mercado a buscar una fresa de dos metros que. sepa a miel y como no está poder hacerla. El que viene detrás tuyo ya la puede probar. A estas dos mujeres les gusta trabajar cerca de la realidad que fotografían, y por eso Spengler utüiza siempre un gran angular de 28 milímetros mientras que Ouka Lele instala un objetivo de 50 en su cámara de 35 milímetros. Trabajar con teleobjetivo es robar algo sentencia la corresponsal de guerra. Mientras que la artista asegxira que siempre ha odiado a los que roban imágenes y viven de los demás. Me gusta crear una rela- ción con las personas a las que estoy fotografiando. Ponerse lejos no va conmigo Otro punto que une a estas dos mujeres es su pasión por el color, aimque ambas suelen trabajar en blanco y negro. A la hora de verlos, me gustan tantos los trabajos en blanco y negro como los trabajos en color opina Ouka Lele. Por eso yo trabajo en blanco y negro y luego pinto encima. Me gusta expresarme en colores y necesito pintar: es como si jugara con la realidad añadiéndole algo que forma parte de mi manera de mirarlo. Spengler creció en Madrid entre el negro y el rojo. El negro del franquismo, de las mantillas, de las gafas de sol- -recuerda- El rojo del vino, de los claveles, de la sangre derramada en el ruedo. Todas las fotografias de guerra las hago en blanco y negro, igual que siempre que vuelvo a la guerra me visto de negro, por respeto a los muertos. Pero llegó un momento en el que tuve que exorcizar toda la sangre que había visto, y empecé a utilizar este color en mis trabajos. Ha pasado mucho tiempo antes de que pudiera utüizar toda la gama del arcoiris. Pero he decidido que por cada foto de duelo publicaré ahora su contrapunto, una foto basada en la belleza Spengler ha recorrido con su cámara muchos frentes de batalla del mundo, Camboya, Nicaragua, Salvador, Sahara occidental, Líbano, Irán, Afganistán... Ouka Lele ha hecho desfilar ante su objetivo a sus amigos y a su realidad más cercana, a la que ha transformado con sus montajes y con la magia de sus pinceles. Y ambas lo han hecho desde su mirada y desde su condición de mujer. Spengler no tiene ninguna duda de que existe una mirada femenina, y la prueba es que si vemos un trabajo en su conjunto, siempre hay ima fotografía dura, que podría haber hecho un hombre, pero en mi caso hay enseguida una foto tierna, que, por supuesto, ha hecho ima mujer dice. Tengo que reconocer además- -continúa- -que mi condición de mujer me ha ayudado en muchos casos. Siempre he ido a trabajar de manera sobria, recatada. En los países árabes me llaman la sauda la mujer de negro, cuando los soldados ven que estás sufriendo voluntariamente las mismas penalidades que ellos te admiran y te reconocen. Luego, con ese sentido paternalista, hacen cualquier cosa por facilitarte tu trabajo Ouka Lele, por su parte, creé que la persona que hace las fotos está condicionada por muchas cosas, entre otras su sexo. Yo hago mi trabajo de manera que solo lo puedo hacer yo, y eso incluye mi condición femenina concluye.