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láGEI ES Más de cien tripulantes del submarino nuclear ruso Kursk hundido a 100 metros en las profundidades del mar de Barents y sin suministro de energía, esperan a ser rescatados en una operación que cuenta con pocas posibilidades de éxito. Las autoridades rusas comunicaron rápidamente que el submarino no lleva armas nucleares y que no se han producido fugas de radioactividad Tragedia y amenaza as informaciones facilitadas por el almirante jefe de la Armada rusa, Bladimir Kuroyedov, sobre el accidente sufrido el domingo pasado por el submarino nuclear Kursk son escasas, además de ser pesimistas. Parece ser que durante unos ejercicios navales el submarino debió sufrir una colisión que anegó la sección frontal y el área de los tubos lanzatorpedos, lo que ha hecho que se encuentre hundido a cien metros en aguas poco profundas del mar de Barents, al norte del Círculo Polar Ártico. El Kvirsk es un submarino nuclear de la clase Osear 11, tiene una tripulación de 107 hombres y en ese momento no portaba armas nucleares. Numerosos buques rusos acudieron en su auxüio, manteniendo contacto con la tripulación y facilitando oxígeno. A pesar de la escasa profundidad del mar en esa zona la posibilidad de rescatar con vida a la tripulación parece remota, lo cual, de confurmarse, representaría uno de los accidentes navales militares más graves de los últimos años. Según un informe de la OTAN sobre Problemas medioambientales transfronterizos causados por instalaciones relacionadas con la defensa hecho público a mediados de los 90, seis habían sido los accidentes sufridos hasta esas fechas por submarinos nucleares, en los cuales Estados Unidos había perdido dos y Rusia cuatro. Uno de estos últimos, el Komsomolets hundido en 1989, está en el fondo del mar de Noruega a 1655 metros de profundidad, manteniendo aún el casco relativamente intacto, según informaciones del Instituto Kurchapov de Moscú, siendo los riesgos de contaminación radioactiva del medio ambiente todavía bajos. L Desde comienzos de los años 60, la Flota de guerra de la desaparecida Unión Soviética ha utilizado barcos de propulsión nuclear, habiendo construido alrededor de 170 submarinos, de los cuales unos 55 están aún en servicio. Cada submEirino está propulsado por dos reactores y con luias cargas de combustible individuales que oscilan entre las 160 y las 280. Normalmente cada uno de estos submarinos es repostado cada siete años y en la actualidad la Flota del Norte rusa debe tener vmas 20.000 cargas nucleares almacenadas en tierra y a bordo de buques, en espera de ser enviadas a las centrales de reprocesamiento de Mayak, Tomksy y Zheleznogorsk. Esta gran cantidad de material radioactivo almacenado y sin reprocesar es una de las mayores fuentes potenciales de contaminación de los mares árticos. Un centenar largo de los submarinos están fuera de servicio a la espera de ser desmantelados, de los cuales más de la mitad mantienen aún en los reactores combustible nuclear usado, pero al ritmo actual de desmantelamiento esta cifra continuará incrementándose, lo cual constituye otra gran amenaza al medio ambiente. José SÁNCHEZ MÉNDEZ General de Aviación y miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres Sociedad página 3 0 y 31 o o o m