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ABC LUNES 14- 8- 2000 75 gente de verano í j 1 I rj r rj biJiJ el lugar de vacaciones de la antigua élite soviética MOSCÚ. Diego Merry del Val Corresponsal or segundo verano consecutivo, los rusos han empezado tímidamente a redescubrir el paraíso terrenal en el que la antigua élite soviética, incluidos los secretarios del Partido Comunista, solían pasar sus vacaciones. Se trata de Abjasia, una maravillosa franja de tierra montañosa a orillas del Mar Negro, en el confín occidental de la cordillera caucásica, donde todavía son visibles las cicatrices de la guerra que la sacudió tras la desintegración de la URSS. Los turistas rusos no necesitan siquiera molestarse en sacar visado, a pesar de que oficialmente Abjasia forma parte de la vecina Georgia. Un vuelo a Sochi (desde Moscú, son dos horas) y después por carretera una hora más hasta Pitsunda, uno de los más bellos parajes turísticos de la región. No es Rusia, pero como si lo fuera: Abjasia permanece en el limbo de los países independientes de facto aunque nó reconocidos internacionalmente, después de la breve pero sangrienta guerra que libró con los georgianos entre 1992 y 1993 con la ayuda nada disimulada de Moscú. P SOL Y MAR EN CASA La negativa imagen de la región, agravada por la guerra de Chechenia, interrumpió el turismo durante varios años, pero los rusos han empezado a descubrir que aquí pueden disfrutar de sol y mar, de una naturaleza de belleza inaudita, con una gastronomía exquisita y al alcance de casi cualquier bolsillo... prácticamente sin salir de casa. Aimque de momento son muchos más los rusos que pasan sus vacaciones en España, Turquía, Chipre y otros países, los turistas empiezan á fijarse en estos destinos alternativos que ofrecen las que fueron tierras de su patria soviética. El paquete de avión más hotel (doce días) con pensión completa y excursiones incluidas cuesta unas cincuenta mil pesetas: Desde luego, el ruso medio tiene que ahorrar para conseguir esta suma, pero resulta más barato que cualquier destino en países occidentales. No sólo el viaje en sí es económico: en Abjasia dos personas pueden comer fácilmente por poco más de mil pesetas. Aún así, el prestigio de la zona atrae a nuevos rusos miembros de la élite capitalista de los revueltos tiempos actuales, que pasean en la casi desierta playa con sus teléfonos móviles. Pitsunda se hizo famosa como balneario y lugar de descanso en la Unión Soviética a principios de los años sesenta. El primero de los líderes soviéticos que veraneó allí fue Nikita Jrus- Uno de los parajes naturales de Pitsunda, convertido ahora en uno de los destinos vacacionales preferidos de los rusos chev y se da la crrcimstancia de que se encontraba aUí de veraneo cuando ei Pleno del Comité Central del PCUS lo destituyó por sorpresa en 1964. La dacha de Jruschev (de propiedad estatal) se conserva, aimque es más conocida como dacha de Shevardnadze porque allí solía pasar sus vacaciones el ex ministro de Exteriores de Mijail Gorbachov. Pitsunda se convirtió con el tiempo en uno de los principales centros de descanso de la URSS. Allí existía un complejo hotelero muy grande, perteneciente a los sindicatos, y también balnearios reservados para escritores! Conseguir plaza en alguno de estos lugares privilegiados en la patria de la igualdad era casi imposible. Pitsunda es un lugar único. En la zona se dice que el nombre proviene de la palabra latina pitius, pino ya que el lugar está cubierto de bosques de estos árboles. Cada pino en Pitsunda tiene una placa con su número y es estrictamente controlado. Existen algunos parques naturales que cobran impuestos ecológicos a los coches y a los turistas que entran en las zonas montañosas. VETUSTOS AUTOBUSES HÚNGAROS Los hoteles organizan excursiones a los lugares de interés, a bordo de los vetustos autobuses húngaros que quedaron de la época soviética. Una de las más interesantes es la del lago Ritsa, en plena montaña y a 950 metros por encima del nivel del mar. Su profundidad alcanza 116 metros y tiene 1,5 kilómetros cuadrados de superficie. Desde los años 20, Stalin tenía allí una de sus dachas (una más entre otras en la propia Abjasia) Se trata de una joya de la naturaleza, desde la que se contemplan montañas de más de 3.000 metros de altura cubiertas por nieves perpetuas y nubes. Los árboles llegan hasta las mismas orillas del lago, famoso por la pureza del agua y por las truchas que lo habitan. Del ácuífero nacen varios ríos, como írS el Guega, que forma una famosa cascada semejante a una lengua desde las profundidades de la montaña. En pleno mes de julio pueden observarse todavía restos de nieve alrededor. Novi Afon es otro lugar famoso. Es un pueblo costero, célebre por las cuevas y su monasterio. Se trata de nueve espectaculares cuevas interconectadas entre sí, con tres lagos subterrá- neos.