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ABC LUNES 14- 8- 2000 73 Escenarios SALZBURGO. Juan Antonio Llórente réderic nació en Bniselas hace 22 años. Empezó a estudiar piano cuando tenía cinco, y acaba de terminar su formación en Holanda. Hace im mes que trabaja como recepcionista en un modesto hotel de Salzburgo, que le proporciona alojamiento y unos cheltaes para el día a día. Descubrió esta ciudad cuando pisó por primera vez el Mozarteum, sancta- sanctorum dé Mozart, según los profesores, y Eldorado para cualquier estudiante de música la palabra Mozarteum me evoca las masterclases que seguí aquí hace tres veranos, y el descubrimiento de un magnífico profesor, con el que empiezo a estudiar en octubre durante im curso completo dice emocionado. No quiere especializarse, pero tiene sus debilidades siento una especial atracción por la obra de los compositores franceses de finales del siglo 19 y comienzos del 20 A Mozart le guarda una capüla aparte Mozart es la sencülez en el lenguaje, y el genio en estado puro Para salir adelante, además, de la exigua paga, Fréderic cuenta con una beca que le ha concedido el Gobierno belga. Después del año que le espera, imagina que, poco a poco, su actividad musical le empezará a dar para comer, ya sé que es diñcü, porque no son pocos los buenos pianistas, y eso hace que cada vez sea más problemático encontrar conciertos con la frecuencia que se quisiera Hoy por hoy, parece tener las cosas bien atadas conozco a muchas personas que pueden brindarme la oportunidad. Ya he interpretado algunos conciertos. Incluso aquí, en Salzburgo, toqué en el palacio Mirabel. Pero en estos momentos, lo que más me preocupa es el día a día; el cómo progresar. Del dinero ya hablaremos mañana A quien sí le da para vivir de la música en Salzburgo es a Bruno Molnar, un cuarentón con cara de listo que, de la mañana a la noche, se cobija de las inclemencias del tiempo bajo una de las arcadas laterales de la Catedral, y desenfunda un violín. Del bolsón que ha dejado en el suelo, entreabierto de un modo algo vergonzante, asoma un radiocassette gigantesco, como los que transportan al hombro en las películas de la serie B los habitantes del Harlem neoyorquino. En una F meta y pretexto en Salzburgo Arriba, la meca de la música saizburguesa, el Mozarteum. Toda la ciudad respira en estos días al ritmo de la música (abajo) maleta coloca su obra, que ha bautizado Miniaturas y que vende a 150 y a 100 chelines- -se admite el pago en marcos alemanes- según sea en versión cd o cassette. Lo he grabado con vm pianista en los estudios Sony esgrime como argumento de calidad ante im presunto comprador. El piano no viaja con él. El sonido 1 enlatado de su compañero surge del bolsón, después de que Bruno seleccione una pieza que, por extraña ley aleatoria, o por ima estudiada razón de marketing, aunque Ueva preparados también un fragmento de la CavaUería Rusticana de Mascagni y la Meditación de Massenet, suele ser el Ave María de Goimod. Y es que el viajero de paso, al que hace tres horas dejó el autobús frente a los jardines del palacio, y denfro de dos, ya comido, le recogerá en el mismo punto, agradece esta música tan conocida como una isleta de relax en su deambvdar frenético. Y, al tiempo, le hace sentirse melómano en la ciudad donde hay que jugar a serlo. El franseimte acaba comprando uno. A veces, incluso, á una copia extra para regalar total, por ese precio. Y toca de puta madre. En España seguro que cuesta más caro dice el que resulta ser aragonés, y con ese argumento convence a fres más de su gioipo. La cara de Molnar se alegra, y les dedica de nuevo el dichoso Ave María El lado más romántico lo aportan Günter y sus fres amigos, un cuarteto de cuerda- dos violines, ima viola y un chelo- -que Uama la atención con música de Mozart desde un recodo de la Gefreidegasse, la esfrecha arteria donde los turistas se arremolinan para refratarse. ante la casa que vio nacer al compositor. Nos conocimos aquí hace 16 años, cuando los cuafro acabábamos de terminar los estudios- -comenta Valeria, la única chica del grupo- -y coincidimos tocando en un mismo concierto en el Mozarteum Viven en puntos distintos de Alemania, dos de ellos, en Munich, el tercero, en Regensbui y Valeria, en Dusseldorf. Su vida profesional está ligada a la música a fravés de la docencia, y regresan a Salzburgo cada año por estas fechas, para enconfrase un fin de semana del Festival las monedas que nos echan, concluye Günter, nos dan para el hotel y la comida. Decidimos esto por pasarlo bien haciendo esa música que nos gusta y que, de pasó, nos ayuda a inantener viva nuesfra amistad