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ABC LUNES 14- 8- 2000 TRIBUNA 47 I es verdad, como afirma Cesare Pavese, que la gran tarea de la vida es justificarse, la Unión Europea no escapa a esa premisa. Es bien sabida la respuesta que dimos a la pregunta ¿Europa por qué? tras la devastadora experiencia de dos guerras mundiales: Europa como garantía de paz y como factor de prosperidad. Pero ninguno de estos dos ideales tiene hoy fuerza movilizadora. Los europeos del año 2000 manifestamos nuestra adhesión a la Unión Europea a la vista de otros parámetros. La Fimdación BBVA, siempre sensible a los temas eviropeos, ha emprendido un gran trabajo de reflexión sobre los substratos culturales del proyecto eurc peo y las razones que justifican la adhesión o el rechazo al mismo. A la espera de las conclusiones de ese proyecto, que lleva por títvdo Visiones de Europa quiero resaltar cómo para muchos europeos la aceptación de la Unión Evu- opea depende, en gran medida, de la percepción sobre las ventajas que dicha pertenencia reporta. En el ámbito económico los beneficios son evidentes. Mas, cuando nos aproximamos a aquellos actos residenciados desde Bodrno en el corazón de la soberanía de los Estados, las ventajas no se perciben con tanta nitidez. Y, sin embargo, la fuerza de los acontecimientos nos está llevando a hacer lo que pedía Schuman hace cincuenta años: pensar como europeos. Así ha sucedido en el pasado Consejo Europeo celebrado en Feira: La tragedia de Dover alteró el orden del día de la agenda europea y propició ima reacción del Consejo, a iniciativa del Gobierno español, para combatir a esas mafias que trafican con seres humanos a quienes prometen el paraíso perdido y les envían a la miseria cuando no a la muerte. Feira ha sido rotundo. La inmigración ilegal es un fenómeno europeo y las respuestas sólo serán eficaces si se toman conjimtamente en el seno de la Unión Europea. Cuando el Tratado de Amsterdam reguló estas cuestiones, lo hizo bajo vm título muy significativo: la creación de un espacio de Libertad, Justicia y Seguridad. Por eso, la defensa de la seguridad no debe hacernos olvidar la proclamación de las libertades porque una y otra son caras de ima misma moneda. En Feira, el Consejo Europeo celebró el primer debate sobre los trabajos que desarrolla la Convención encargada de elaborar una Carta de los Derechos Fiuidamentales de la Unión Europea. Cuando el pasado mes de diciembre se constituyó la Convención, yo mismo me pregimtaba ¿es necesaria ima Carta de los Derechos Fundamentales? ¿Acaso no están ya suficientemente reco- S ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO EURODIPUTADO Y VICEPRESIDENTE DE LA DELEGACIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO EN LA CONVENCIÓN Por una Carta de Derechos Fundamentales La Unión Europea se construye sobre una comunidad de valores donde los Derechos Fundamentales son una pieza esencial gidos en los ordenamientos nacionales y en convenios internacionales? Hoy no tengo duda algvma. Para los que concebimos la Unión Europea como un proyecto político y de civilización, una Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea es una iniciativa positiva por varias razones: recuerda, ante todo, cómo la Unión Europea se construye sobre una comunidad de valores comunes, donde los Derechos Fundamentales constituyen una pieza especial. Emitirá, además, una señal clara hacia los países candidatos a la Unión: la Unión Europea es algo más que un mercado; es un proyecto político con vocación de integración. Obligará en tercer lugar, a las instituciones y órganos de la Unión- -algunos tan sensibles como Europol o la Unidad de Lucha Antifraude- -a someterse a sus preceptos, lo que supone mayores garantías para los destinatarios de su legislación. Finalmente, permitirá un mejor conocimiento de los derechos y libertades de los europeos, lo que facilitará su respeto. Para llevar a buen puerto estos ambiciosos objetivos y conciliar las posiciones, no siempre coincidentes, de los Estados miembros la Convención deberá, en mi opinión, seguir las siguientes pautas. La Carta debe ser un documento breve, claro y preciso para facilitar sti comprensión por la gente; ha de ser autónomo frente a otros textos de ámbito internacional como el Convenio Eiu- opeo de Derechos Humanos; debe recoger los derechos de libertad, igualdad, procedimiento y ciudadanía así como los derechos económicos y sociales. En este último apartado, la distinción entre derechos y principios, recogida en la Constitución Española, puede ser ima buena base para el consenso. La Carta no debe ampliar las competencias actuales de la Unión ni implicar gastos suplementarios al depauperado presupuesto de los Quince. La Carta debe innovar e incorporar nuevos derechos- -el respeto a la integridad de la persona frente a los desafios de la biotecnología, la garantía del secreto en las comunicaciones por Internet, el derecho de los eiiropeos a un good governance por parte de las instituciones comunitarias- La Carta debe sentar los principios que caracterizan al modelo social europeo, dejando su desarrollo en manos de los Estados miembros y convertirse en un instrumento de progreso para favorecer la igualdad apoyando, entre ptras, acciones de discriminación positiva en favor de la mujer; también debe apoyar políticas positivas en favor de la igualdad de trato a las personas con discapacidades y proclamar la lucha contra la exclusión social. Por todo ello, la Convención debe centrar sus trabajos en el contenido de la Carta, como ha pedido recientemente el primer Ministro portugués Antonio Guterres ante el pleno del Parlamento Europeo. Sobre su valor jurídico volveremos a hablar a la vista del texto aprobado por la Convención, que ha emprendido sus trabajos como si la Carta fuera a incluirse en los Tratados en la afortunada expresión del Presidente Román Herzog. Hace cuatro siglos, Nuestro Señor Don Quijote, como le llama Rubén Darío eri sus Letanías cabalgaba por la manchega llanura pronunciando estas inolvidables palabras por la libertad se puede y debe aventurar la vida La hermosa tarea que tiene por delante la Convención es proclamar, garantizar y defender los Derechos Fundamentales de la persona sin que nadie tenga que aventurar nada por ello. S ÓLO queda mucho olvido alrededor. Pocos de aquellos suyos valedores y sabedores del muchacho ido a Sevilla para hacerse pintorcete y vuelto a Fregenal todo un gran pintor; después ni Rosarito siquiera, única en verdadero ejercicio de hija muy afectiva, quien, al fin, nada efectiva en consecuencia del artista- -padre suyo- -Eugenio Hermoso, Medalla de Honor, miembro numerario de la Fernandina Real Academia de Bellas Artes... y más; aquel aprendedor en la Escuela Sevillana, velazqueña, murillesca, de Zurbarán también, colores, versos y Ateneo discurriendo por el barrio de Santa Cruz en tono de aquel Tenorio, el Don Juan escondido ahora y esta Doña Inés hoy desenclaustrada. Mundo al revés se dice. Sin embargo, a todo esto. Hermoso dedicó tarea pictórica a la tierra- -Extremadura- -por obra y gracia extremada- -Fregenal dentro de absoluta disposición y capacidad sin salirse fuera del costumbrismo pueblerino. Le conocí en su casa madrileña de Almagro, FRANCISCO LEBRATO FUENTES ESCRITOR Al encuentro de un pintor La revalorización de Hermoso ha comenzado ya. Demasiado tiempo ha durado el eclipse total 14, junto a Rosarito, la inseparable hija y modelo; luego visitas en Fregenal, teniendo ya el pintor edad de gloria y décimas de fiebre que le hacían purgar el abandono de paleta, colo- res, pinceles, pulso... en la escalera del estudio. No era conformista sino inquietante realista del momento; particular sin parecerse a ninguno y son muchos más de algunos los que han pretendido imitarlo, pero muy mal. ¿Hacen falta nombres? Hermoso tenía el juego del logro esencial y, a veces, quedaba como en el magnífico retrato al amigo Catón, la mano hecha simplemente a pinceladas deshechas; igual que fondos desfondados realzando el volumen de las muchachas. La revalorización de Hermoso ha comenzado ya, pero en sombra todavía. Circunstancias conocidas han venido desvirtuando la pintura del frexnense. Demasiado tiempo ha durado el eclipse totcd iniciado antes de morir. Alrededor de Hermoso se ha estipulado y degradado mucho la postura del pintor; ésto, sin faltar intensamente son diferentes actitudes. Valga el momento en desagravio para encontrarnos así mejor con él.