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26 INTERNACIONAL LUNES 14- 8- 2000 ABC Hollywood se preocupa por perder a Clinton LOS ÁNGELES. P. R. Los demócratas intentan reínventar en r Los Angeles a un titubeante Al Gore La ciudad de brutales contrastes quiere lavar su imagen en la convención Perplejos, inquietos y bastante preocupados por no llevar la delantera en la primera g r a n batalla e l e c t o r a l del siglo XXI en Estados Unidos, las huestes del Partido Demócrata se presentaron ayer en Los Ángeles c o n el objetivo de impulsar y reinventar la t i t u b e a n t e campaña de Al Gore. Entre un despliegue policial faraónico, la gran ciudad de California se prepara para lo mejor y lo peor. Los Ángeles es una ciudad casi mágica para el Partido Demócrata. Este fue el escenario legendario para la coronación presidencial de John F. Kennedy en 1960 y desde entonces, los demócratas- -que ahora controlan políticamente California casi de punta a punta- -han desarrollado ima interesada relación con la mayor industria de este pueblo, Hollywood. Un romance fomentado en buena parte por la histeria anticomimista del mccarthismo Con marginales excepciones, la multimUlonaria fábrica de sueños no oculta su descarada inclinación hacia los demócratas siguiendo la melodiosa tradición de Marilyn Monroe y Frank Sinatra. Todo este entusiasmo mutuo sigue traduciéndose hoy en día en generosas contribuciones por parte de productores, directores, actores y demás celebridades que parecen satisfacer su conciencia social escribiendo cheques con muchos ceros al comité central del Partido Demócrata. La abultadísima agenda de festejos prevista para esta semana- -en lugares como los estudios Disney, Paramoimt, Warner Brothers o el anfiteatro del Dorothy Chandler Pavüion- confirman esta proclividad. Figuras como Michael Douglas, Barbra Strei- sand, Jennifer Aniston, Gregory Peck, Goldie Hawn, Whoopi Goldberg, Shirley MacLaine, Cher, Ed Asner o John Travolta son algunos de los cebos electorales utilizados por los demócratas para asegurarse que si Al Gore no llega a presidente no será por falta de dinero. Sin embargo, Hollywood ya empieza a extrañar a BiU Clinton y lamentar su salida de la Casa Blanca. Los magnates de la industria del Séptimo Arte consideran sentimentalmente al presidente como uno de los suyos. Para empezar su vida personal no ha tenido mucho que envidiar al trasiego sexual que caracteriza a este vanidoso mundillo. Además, Clinton es percibido como un fiel compañero de viaje en el movimiento contracultural con epicentro en el concierto de Woodstock celebrado en agosto de 1969. Solamente el estudio DreamWorks SKG (gestionado por Steven Spielberg, Jeñrey Katzenberg y David Geffen) ha facüitado 2.760 millones de pesetas a los demócratas durante el mandato de Clinton. Pero en este juego de comprensión no entra el más conservador Al Gore, cuya esposa en su día se creó poderosos enemigos en este pueblo al presionar públicamente contra los contenidos sexuales y violentos que estos creadores imponen en la cultura de masas de Estados Unidos y del LOS ÁNGELES. Pedro Rodríguez enviado especial n California hay lugares maravillosos pero Los Ángeles no es precisamente uno de ellos. La megalópolis- -que en 1992 protagonizó los más graves disturbios raciales en la reciente historia de Estados Unidos con un saldo de sesenta muertos y cientos de mülones de dólares en destrozos- -continúa siendo una historia de dos ciudades con nueve millones de habitantes que presentan contrastes abismales propios del Tercer Mundo. Por un lado, el colmo del lujo y la ostentación sigue concentrado en zonas como Bel Air o Beverly HUls con sus propios agentes de Policía y vigilantes jiu- ados para proteger apiñadas colmenas de multimiüonarias mansiones cada vez más grandes y cada v ez con muros más altos. Hay dispositivos electrónicos de seguridad hasta en los árboles, no existen aceras pero sí garitas por las esquinas, y no únicamente frente a la residencia de los Reagan que gozan de por vida de la protección del Servicio Secreto. Como el terreno tiene precios obscenos y todo está especulado y bien especulado, la última moda es comprar dos propiedades aunque sea separadas por una caUe y haya que, unirlas con im túnel subterráneo. El listón más alto lo sigue teniendo la mansión de Aaron SpeUing, el veterano productor de televisión que vive en un palacio con más de cien habitaciones con hechuras de hotel de lujo. Todo construido gracias a un rosario de éxitos internacionales del nivel de Los Ángeles de Charlie El Barco del Amor Dinastía Sensación de Vivir y Melrose Place MISERIA JUNTO AL PARAÍSO E El vicepresidente Al Gore durante un mitin previo a la Convención demócrata que no quieren trabajar. Pero en las abandonadas barriadas convertidas en guetos raciales, la desesperanza se corta con cuchillo y la prosperidad es un concepto elusivo. Para ir a comprar el periódico, los periodistas extranjeros alojados a poca distancia del estadio Staples -donde hoy comienza la convención demócrata- -tienen que codearse con el patético espectáculo de prostitutas con brazos amoratados, negros apostados en esquinas que se dan la vuelta como autómatas cuando viene un esporádico coche policial e hispanos alcoholizados que tirados en el suelo esperan asistencia en un centro social que recuerda a una clínica soviética. MOSAICO ÉTNICO que junto a sindicatos y abogados sirven tradicionalmente como cajero automático para su partido. UN RÍO DE DINERO mundo. Del otro lado enajenado del glamour Los Ángeles continúa albergando la miseria más deprimente que uno se pueda imaginar, sobre todo porque convive a tan solamente diez minutos de coche de los paraísos terrenales levantados por el dinero asociado con el cine y la televisión. La ciudad, como el resto del país, experimenta un boom económico sin precedentes que está dejando sin excusas veraces a aquellos Entre moteles fastuosamente cutres que alquilan habitaciones por horas, eso si con pretenciosos nombres en francés, el único establecimiento abierto a las siete de la mañana del domingo es ima tienda de licores. Como es de esperar, el negocio está regentado por una famüia de coreanos que tiene perfectamente asumido aquello de la libertad de horarios comerciales. Su sacrificado éxito como inmigrantes dispuestos a todo perpetúa la animosidad que sienten hacia eUos hispanos y negros. En estas caUes malditas- -donde el Departamento de Policía de Los Ángeles opera como ima especie de ejercito de ocupación con un notorio historial de abusos- -no hay poder ni votos ni donaciones políticas. Por eso, los jerarcas demócratas, que teóricamente deberían estar en perfecta sintonía con estos descamisados dedican su tiempo y atención casi exclusivamente al cortejo de la progresia adinerada de HoUywood A la hora de desplegar influencia y acumular fondos electorales, los demócratas no quieren quedarse a- la zaga del espectáculo organizado hace dos semanas por los republicanos en Filadelfia. Ampliando sus fuentes de financiación, el partido de Clinton y Gore ha empezado a reunir con visible éxito donaciones sustanciosos provenientes del sector privado. Ahora, entre sus grandes contribuyentes figiu an destacadas empresas financieras de Wall Street, inversores de propiedad inmobiliaria, gigantes del sector de telecomunicaciones, fabricantes de programas informáticos y compañías de segiuros. Los donantes más generosos y mimados- -con aportaciones individuales por encima de los 65 millones de pesetas- -integran el selecto grupo conocido como Leadership 2000 En los últimos 18 meses, los demócratas han conseguido reunir 21.800 millones de pesetas en concepto de dinero blando al margen de las regulaciones federales. Unas cifras que rivalizan con los 25.000 mülones acumulados por el Partido Republicano pero que resultan casi insultantes desde la absoluta miseria que se puede ver en el South- Central de Los Ángeles. En cuanto a las últimas encuestas, según informa la agencia Associated Press, un sondeo de la televisión ABC y el diario Washington Post daba ayer para Gore un porcentaje de apoyo de 43 por ciento frente d 52 por ciento de Bush, reduciendo a nueve una diferencia que antes era de 14 puntos porcentuales.