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ABC LUNES 14- 8- 2000 OPINIÓN 15 JAIME CAMPMANY IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA Liberalismo y N un artículo publicado ayer en Los Domingos de ABC Wüliam Pfaff, colutnnista del International Herald Tribuna levanta el acta de defunción de la globaliiación fenómeno que quizá sería mejor designar como mundialización Es un texto importante, que merece atenta lectura y reflexión y, tal vez, algunas precisiones críticas. El autor parte de unos datos y hechos tan dramáticos como irrefutables y que por sí solos apelan a la endurecida conciencia moral de la humanidad. El mapa de la pobreza ensancha sus fronteras, y el abismo entre ricos y pobres, hombres y países, se agranda. Así lo confirma un informe elaborado conjuntamente por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y la ONU. La suma de las fortunas de los tres hombres más ricos del mundo, revela el informe y nos recuerda Pfaff, es superior a la unión de los PIB de los países más pobres, que incluyen una población de 600 millones de personas. Tres poseen más que 600 millones. La cantidad de personas que viven en la pobreza absoluta ha aumentado en xmos 200 millones en los últimos cinco años. WUliam Pfaff concluye a partir de estos hechos el fracaso definitivo de la globalización. Para comprender su tesis y su conclusión, es preciso saber qué entiende bajo el término globalización Se trataría de una doctrina económica que, mediante la vinculación de todas las partes del mimdo entre sí bajo los principios del liberalismo económico, instalaría supuestamente el progreso y el desarrollo económico en la sociedad internacional. La validez del análisis de Pfaff depende al menos de dos factores. Por un lado, del efectivo crecimiento de la miseria en el mundo. Por otro, y esto es lo principal, de la responsabilidad que incxmíbiría a la globalización liberal en este empobrecimiento. Lo primero es evidente. Lo segundo es falso o, al menos, inexacto o parcial. Es posible que se haya producido en los últimos años ima liberalización de los mercados a escala planetaria, pero también lo es que el mapa del liberalismo económico continúa siendo minoritario. Los países que combinan libertades polí- mmdíalización ticas y económicas siguen siendo ima minoría. E incluso en el seno de esta minoría, el porcentaje de los sectores públicos sobre el total de los PIB se acerca en muchos casos al 50 por ciento. En estas condiciones, ¿qué razones no ideológicas existen para culpar al liberalismo económico del incremento de la miseria? ¿Por qué no atribuir mayor responsabilidad al sistema económico y político dominante? WUliam Pfaff considera que el padre y el principal intelectucil del movimiento que creía que las fuerzas del mercado acabarían por imponer el interés general fue Friedrich von Hayek. Pero además parece sugerir que es al tríimfo, al menos parcial, de las ideas del pensador austríaco Tres poseen más que 6 0 0 millones. La cantidad de personas que viven en la pobreza absoluta ha aumentado en unos 2 0 0 millones en los últimos cinco años El mar El mar come mucho. Aznar en taparrabos ya no es lo mismo. Cristina Almeida en tanga, arruinaría su carrera política. Los apuros de Roldan empezaron en un calzoncillo de lunares. Y yo, frente al mar, me ahogo E al que cabe atribuir la hostilidad actual hacia el intervencionismo estatal y el consiguiente crecimiento mxmdial de la miseria. Esto último es lo que, a mi juicio, carece de contrastación empírica y deriva más bien de principios ideológicos y retóricos. Mientras la mayoría de los países más poderosos e influyentes, como Estados Unidos y casi todos los de la Unión Eiu- opea, posen sus gobiernos en manos socialistas o socialdemócratas, debemos aceptar la tesis de que los eventuales bienes proceden de eUos y los males de inexistentes gobiernos hayekianos. Crece el mapa socialdemócrata y crece el mapa de la miseria. Sin embargo, se pretende que la culpa del crecimiento de esta última se debe al parecer a la inexistente vigencia de los principios liberales. No estoy seguro de que una influencia mayor de las ideas del liberalismo económico mejoraría el mundo, aimque creo que sí. Pero de lo que sí estoy seguro es de que estas ideas no son hegemónicas ni dominantes. E dicen que las gentes ricas que antes venían al verano del lago se van ahora al mar. El verano del mar lo imponen los jóvenes, seguramente porque la playa es promiscua y alcahueta, y el lago ofrece en cambio im veraneo de vUlas con verja y buenas familias. Confieso que a mí, del mar, me interesan sobre todo dos cosas: los percebes y las bañistas en sazón. Mis veranos en Campoamor fueron mañanas de cerveza muy fría con lar ostinos y prismáticos potentes, y tardes de dominó, mus y poker, por este orden, que ya dice el Eclesiastés que hay xm tiempo para cada juego. Yo he sido im viejo prematuro, quizá porque abandoné muy pronto todo ejercicio deportivo y mi profesión me empujó al voyeurismo de la observación. En Campoamor, desde la terraza de mi palomar, que ya no es mío, y ayudado con el zoom de los prismáticos, me fraía a las bañistas, me las sentaba en las rodülas y les vmtaba la piel con el aceite bronceador. ¿Se puede saber qué haces ahí tanto tiempo con los prismáticos? preguntaba mi mujer, m poco atufada. Nada. Estoy aplicándole el bronceador a la francesa del bikini verde, que se ha quedado en toples Mi mujer entonces decía rezongando que me estaba poniendo viejo, y tenía razón. Pero también dice el Eclesiastés que hay un tiempo para cada capricho. Se me pasaban las semanas sin pisar la arena. A la playa sólo bajaba alguna vez para saludar a personas de respeto y para contemplar de cerca a alguna sirena escasamente varada. De vez en cuando, desde el palomar del décimo piso, se veía im barquito pasar por el horizonte, pero yo me entretenía poco en esa diversión porque todavía no estaba en aquella situación que Miguel Müiura le confesaba a Antonio Mingóte en vma postal desde Fuenterrabía. Me he venido a Fuenterrabía, y desde la terraza miro los barcos pasar por el horizonte. Cla- M ro, que esto lo hago porque ya no se me pone en forma, que si se me pusiera, iba a ver los barquitos cruzar por el horizonte el padre de Juan Sebastián Elcano En el lago también se ve algún velero o la barquita a remo de im pescador solitario que tira del curricán. La paciencia del pescador es admirable. A mí me recuerda esa paciencia de algimos escritores que tardan dos horas en pescar cada palabra. Hay políticos de verano marítimo y políticos de verano montañoso. Pero eso no quiere decir nada. Ayunos de los que van al mar son reflexivos e infrovertidos, escasamente comimicativos y poco sociables. Y al revés. A la montaña también van políticos cachonduelos y vivalavirgen. Sería lógico que sucediese todo lo contrario, pe- ro ya se sabe que la política no es una ciencia lógica sino im arte mágica. Cuando la política se ejerce solamente bajo el dictado de la lógica, llegan enseguida los prestidigitadores, los munificentes de promesas y los vendedores de burros. Las cosas son como son. Ya vén ustedes: Felipe González, de presidente, veraneaba en el campo, y creo que así sigue, y en cambio José María Aznar se va a Oropesa, y Calvo- Sotelo se iba a Bermeo. Yo creo que los políticos serios siempre han veraneado en la montaña, y hacían veranos de pana y lana. Un político desnudo o casi se nos queda en nada, y luego cuesta mucho trabajo imaginarlo en el despacho del Ministerio o presidiendo el Consejo de Ministros. En cuanto un político se desnuda, el carisma se va a hacer púnelas. Fraga hizo famoso el meyba y Calvo- Sotelo los bermoldos. El mar come mucho. Por ejemplo, Aznar en taparrabos ya no es lo mismo. Si Cristina Almeida se retratara en tanga, arruinaría su carrera política. Las verdaderas tribulaciones de Luis Roldan empezaron con un calzoncillo de lunares o de corazoncitos, ya no me acuerdo. Y yo, frente al mar, me ahogo. p rj- COLEGIO I N T E R N A D O Y M EDIO PENSIÓN A D O 2. ¡UKFÍÍOa El Colegio Montfort desarrolla un proyecto educativo de formación integral que alcanza el nivel más elevado de excelencia académica. Desde los dos años hasta la universidad. TRANSPORTE ESCOLAR ULTIMAS PLAZAS CURSO 2 0 0 0- 2 0 0 I t Educación bilingüe en inglés. Tres idiomas en todas las enseñanzas. 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