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ABC LUNES 14- 8- 2000 u Apología impune ERRI Batasuna culminó el sábado la liturgia de homenaje a los cuatro etarras que murieron el pasado lunes en el barrio bilbaíno de Bolueta, al estallarles el material explosivo que trasladaban en un coche. El último acto consistió en una concentración pública en El Arenal de Bilba: o, en el que Arnaldo Otegi, arropado por el símbolo de ETA, se convirtió en juglar de la banda terrorista para cantar las gestas de los cuatro fallecidos, á los que ya había calificado, al día siguiente de su muerte, como compañeros y patriotas Este acto guarda semejanza con el homenaje que recibió el ex dirigente etarra y parlamentario de HB, José Antonio Urruticochea, más conocido como Josu Ternera después de que el Tribunal Supremo confirmara que nó podía ser juzgado nuevamente en España por su pertenencia a ETA. La Fiscalía de la Audiencia Nacional denunció este acto público de exaltación de un etcirra, pero la acción judicisQ topó con el obstáculo insalvable del Código Penal de 1995 que, de hecho, impide castigar la apología del terrorismo. Lo más probable, aunque no lo deseable, es que el archivo sea también el destino de las deñimcias presentadas contra Otegi y la causa no será la falta de pruebas, ni una actitud recelosa de jueces y fiscales, sino una redacción absurda del artículo 18 del Código Penal, salvo que las características del acto permitieran considerarlo vm delito de colaboración con banda armada. El artículo 18 define la apología- a los efectos de este Código -como la exposición, ante una concurrencia de personas o por cualquier otro medio de difusión, de ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor Con esta definición nada impediría el enjuiciamiento y la condena por los homenajes a etarras, pero, incomprensiblemente, el mismo artículo 18 deja sin carácter pimible la apología, tal y como la ha definido previamente, al añadir a reglón seguido que la apología sólo será delictiva como forma de provocación y si por su naturaleza y circtmstancias constituye ima incitación directa a cometer im delito Por tanto, la apología de un crimen y de un criminal- -sea terrorista, pederasta o narcotraficau: te- -sólo puede ser castigada si, además, incita a realizar nuevos actos criminales. Lógicamente, los dirigentes de HB saben cuáles son los límites de este delito y se aprovechan de que el derecho penal se interpreta de forma restrictiva, más aún si se trata de penalizar actos de expresión. Pero el propio Código Penal ofrece algún ejemplo muy revelador de que la libertad de expresión tiene más límites de lo que a. veces se da a entender. El artículo 607, en su apartado 2, castiga a quien justifique o niegue delitos de genocidio, como el holocausto judío, o pretenda la rehabilitación de regímenes genocidas. Con este delito se quiere cortar de raíz la generación de actitudes racistas o xenófobas, destructivas de cualquier comunidad humana. Si la posibilidad de sancionar penalmente actos intelectuales de apología nazi cuenta con uii amplio acuerdo social y doctrinal, no debería existir ningún problema en contemplar, con la misma claridad y en los mismos términos- -no sólo por el parecido entre nazis y etarras- el delito de apología del terrorismo, sin condicionarlo a que el ápologeta de tumo incite a delinquir. Cuando se ofende a una sociedad herida por la violencia, se glorifica la vida de irnos terroristas y se hace alarde de la simbología de una orgMiización criminal, como sucedió en el homenaje del sábado en Bübao, no tiene justificación algima extender a estos actos la intangibüidad de la libertad de expresión, reservada por la Constitución, como el resto de libertades, a aquellos ciudadanos que hacen un uso legítimo de ella. La reforma del delito de apología no sólo estaría justificada técnicamente, porque subscinaría una contradicción interna del artículo 18, sino también social y políticamente, porque sería la respuesta adecuada a una violencia verbal que siembra, en el ambiente y en las conciencias, la semilla de odio y ataca directamente los valores de paz y de convivencia que cimentan la sociedad española. Amigo de la paz L nuevo ministro de Exteriores israelí es un hombre liberal, un mode! rado amante de la paz y im viejo amigo de España, excelente conocedor de nuestra realidad. Shlomo Ben Ami, historiador doctorado en Oxford, fue embajador de Israel en España. Acepta ahora el reto de encontrar la paz en Oriente Medio y de hacerlo muy pronto, adoptando las decisiones valientes y definitivas que sean necesarias. El proceso de paz no es un modus videndi sino una realidad transitoria que es preciso culminar. Su aceptación lo sitúa entre los límites de la gloria y la tragedia. A nuestro país le ha correspondido, por tradición y por vocación mediterránea, desempeñar un notable papel mediador en el dramático conflicto que enfrenta a árabes e israelíes. La Conferencia de Madrid constituyó un hito en el proceso de paz. La posición española, equilibrada entre unos y otros y amiga de ambos, no encuentra quizá equivalente en el mmido. En estas condiciones, no es extraño que él Gobierno español haya convocado una Conferencia de Paz para el otoño de 2001. El pr (iblema es que los análisis más realistas estinjan que ei proceso de paz sólo tiene oxígeri para respirar hasta la celebración de laá elecciones norteamericanas en noviembre. Por eso Ben Ami, en su entrevista publicada ayer por ABC, afirma que necesitamos 1 a paz en septiembre. Corto, muy corto plazo para conflicto tan largo y endiablado. Máxime si se considera que tal vez se trate de la mejor, sino la última, oportunidad en mucho tiempo. En sus primeras declaraciones después del nombramiento, el nuevo ministro ha solicitado la mediación de Su Majestad el Rey y ha rechazado el ultimátum de Arafat sobre el Estado palestino. Lo primero viene avalado por las excelentes relaciones de Don Juan Carlos con los países árabes y la profunda amistad que mantiene con algunos de sus gobernantes. Es evidente que tanto la Monarquía española como su Gobierno están haciendo todo lo posible por allanar los caminos de la paz, sembrados de obstáculos y de minas, y lo van a seguir haciendo. Lo prueban tanto el deseo de paz y las excelentes relaciones con las dos partes como el interés por la pacificación de una zona de trascendental valor estratégico para el mundo y, especialmente, para España. Y lo van a seguir haciendo dentro de las competencias respectivas que les confiere la Constitución. Sobre lo segundo, Ben Ami advierte que una declaración imilateral del Estado palestino constituiría im obstáculo para la solución del conflicto. España, que es muy sensible tanto a los derechos de los palestinos como a las necesidades de seguridad de Israel, la única democracia de la zona, ha de continuar siendo foro privilegiado de diálogo para Oriente Medio. PRESIDENTE DE HONOR GunxERMO LUGA D E TENA PRESIDENTE NEMESIO FERNÁNDEZ- CUESTA EDITORA CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS DIRECTOR ADJUNTO: José Luis González- Besada SUBDIRECTORES: S a n t i a g o C a s t e l o Rodrigo Gutiérrez, Carlos M a r i b o n a José A n t o n i o Álvarez- Gundfn, José Alejandro Vara JEFES D E R E D A C C I Ó N V. A. Pérez, A, Puerta (C o n t i n u i d a d) L. I. P a r a d a (O p i n i ó n) S. G u i j a r r o (N a c i o n a l) M. S a l v a t i e r r a (I n t e r n a c i o n a l) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) J, G. Calero (Cult u r a) J. A. Navas (Economía) E. Ortego (Deportes) A. Laso (Madrid) F. Álvarez (TV- Comunicación) F. Rubio (Ilustración) A D J U N T O S A L D I R E C T O R I, Sánchez Cámara, R. Pérez- Maura S E C C I O N E S P, Duran (Continuidad) J, González (Opinión) A. Collado (N a c i o n a l) A. Pérez (I n t e r n a c i o n a l) R. M a e s t r e (Soc i e d a d) N, P u l i d o (C u l t u r a) F. C o r t é s (E c o n o m í a) J. C, Diez (D e p o r t e s) G. M u ñ o z (M a d r i d) A. G a r r i d o (D e l e g a c i o n e s) R. Rey (D i s e ñ o) Romeu (Fotografía) PRENSA ESPAÑOLA, S A, DIRECTOR GENERAL ABC: Víctor Niharra DIRECTOR GENERAL C O M E R C I A L Ángel Doménech DIRECTORES: C. C o n d e (P e r s o n a l) J. Q u e s a d a (P u b l i c i d a d) J. M. Cea (Financiero) A. de Onís (Compras) M. G. Garzón (Técnico y Producción) 1. Sanz (Tecnología y Sistemas) J, Marina (Distribución)