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ABC SÁBADO 12- 8- 2000 CULTURA 39 Fernando Arrabal: Quiero ser más que un genio, aspiro a ser un santo El escritor participó ayer en El Escorial en el curso Un milenio por venir Fernando Arrabal aseguró ayer en El Escorial que odia la provocación y quisiera ser como todos. Pero, el gran escritor volvió a hacer de las suyas al afirmar que desea ser algo más que un genio y llegar a ser un santo En los cursos de verano, el drarríaturgo no obvió el asunto de los nacionalismos. El autor de Cementerio de automóviles recibe hoy en Burgos un premio de literatura y cine. Mercado cultural oque domina ahora en el mundo de la cultura es el juego del mercado, dice Juan Pablo Fusi en pleno agosto de fuego. También podría haber dicho que la cultura es hoy un juego dominado por el mundo del mercado: tanto vendes, tanta imagen tienes, tanto eres. Fusi es historiatior, profesor y analista reflexivo, que levanta la voz pocas veces pero que inyecta a cuanto dice un énfasis semántico e ideológico que sólo escapa a los sordos voluntariosos, abundantes en nuestro mundo cultural, tan juguetón y mercantü. Desde, antes del 68, escuchamos y leemos a Juan Pablo Fusi con una atención especial. No habla a humo de pajas ni sus criterios son nada sospechosos de arbitrariedad; sostiene ima coherencia ideológica acorde con su desarrollo intelectual, atento siempre a los cambios que se van dando en nuestro mundo. Nada humanó le es ajeno; Sus tesis sobre España, Euskadi y los nacionalismos son un documentado compromiso con el análisis histórico reflexivo, una de sus características desde sus tiempos de estudiante universitario. En Los dioses de sí mismos la süueta literaria de Juan Pablo Fusi se llama Juan Pablo Diez, joven universitario en el último año de carrera, lector de Ortega y Gasset, negociador convencido del diálogo y las reformas como salida de la dictadura franquista hacia la democracia y la libertad. Muchos años más tarde, Fusi sigue muy alejado de la falsa conciencia y de esa conciencia fácü con la que tantos progresistas justifican y enmascaran sus fulgurantes topicazos y sus süencios inexplicables. Lo que domina ahora en el mundo de la cultura es el juego del mercado afirma Fusi. Todo un debate, pero seguramente muchos de los que están en el juego, y al servicio exclusivo de ese mercado y sus poderes, seguirán en sus altares de privilegio, fabricando y vendiendo jerarquías culturales que ellos saben que no corresponden exactamente al talento intelectual ni al talante moral, sino a los intereses del negocio y la secta ideológica, la conquista del mercado y la lealtad sin fisuras convertida en servidumbre y moneda de cambio. Si esto no es una careta del fcdangismo, que baje Ulises y escuche los cantos de sirena del Olimpo cultural, edénico territorio al que no se puede criticar con énfasis y vehemencia, so pena de caer en el silencio, la distancia y el olvido. Cuando no directamente en la enfermedad, en la paranoia y el resentimiento de los ángeles caídos en desgracia que, sin embargo, nunca buscaron ir al cielo. J. J. ARMAS MARCELO L MADRID. ABC ernando Arrabal, que participó ayer en el Curso de Verano de la Universidad Complutense Libros para el tercer milenio volvió a sorprender a los asistentes a ima rueda de Prensa en la que como es habitual dejó volar la palabra y la imaginación. Para empezar sorprendió al afirmar que quiere ser algo más que un genio ya que desea Uegar a ser nada menos que todo un santo Muchos de ustedes dicen que soy genial. Ni mucho menos, no quiero serlo, tampoco provocador, ni escandaloso; lucho por ser la persona más normal del mundo, odio el escándalo, que significa trampa en la que se cae, odio la provocación, quisiera ser como todos explicó y reiteró Arrabal antes de ofrecer su conferencia Un müenio por venir. Novelas, versos, teatro Con respecto a la genialidad que se le supone aclaró que quiere ser más que eso, porque serlo resulta sencUlo, ya que se trata sólo de inte- F Ei dramaturgo, ayer en El Escorial ligencia, y la inteligencia forma parte de mi vida, es algo muy fácü, es el arte de servirse de la memoria, y el genio no es más que eso CON AIVIOR Y CARIÑO No dudó Arrabal en admitir que, a pesar de Uevar muchos años afincado en Francia, en España se le trata con mucho amor y cariño En su opinión, un literato nunca puede ser un hombre célebre, pero yo me acerco a la celebridad siendo desconocido, lo mejor que se puede ser comentó. El autor recibe esta tarde en Burgos tm premio de cine y literatura mientras verá la representación de su obra Cementerio de auto- móviles el próximo día 25 en el Festival Internacional de Teatro de Santander. Pero no se circunscribió a hablar de asuntos agradables ya que entró al trapo del desastre de su último libro publicado, Levitación del que dijo con humor que había batido récords: Ni siquiera he llegado a vender la primera edición, creo que no lo ha comprado nadie o nadie lo ha leído. La crítica ha sido feroz, y ha pasado totalmente desapercibido Piensa que se trata de una obra mística y por lo tanto de amor. Se declaró un enamorado de Internet, porque es una creación de Dios Al hablar de los nacionalismos aseguró que son flores anacrónicas CRÍTICA DE MÚSICA CLÁSICA Un mal día de un buen pianista 4 Festival) nt. de Santander. Obras de Bach y Chopin. Intérprete: A. Gavrilov, piano. Lugar: Palacio de Festivales de Cantabria. Fecha: 10 de agosto. El celebrado pianista moscovita Andrei GavrUov, cuyo recital del pasado Festival de Santander fue suspendido, convocó a abundante público en la Sala Argenta del Palacio construido por el recientemente desaparecido arquitecto Sainz de Oiza. Naturalmente, no íbamos a averiguar qué tal pianista es GavrUov, pues eso era sabido, sino a disfrutar del concierto de un gran intérprete enfrentado a un programa contundente, compacto, esencial, bellísimo: los ocho primeros Preludios y Fugas del primer Libro de El clave bien temperado de Bach y las cuatro Baladas de Chopin. No pudo ser. El maestro Gavrilov impuso, para la parte Bach, la total oscviridad de la sala, y tocó con im foco cenital iluminando la partitiu- a, acaso en pos de un ambiente íntimista que ayudara a la concentración. El efecto logrado fue el opuesto. Los espectadores creo que no estuvimos cómodos ante la siniestraimagen del escenario. Buscar intimismo en una sala de tal inmensidad es tarea vana, y la concentración se logra tocando de manera distinta a como tocó Gavrilov la música bachiana: distante, fría, como no creyéndosela del todo. Si ima moderada decepción dominó el ambiente del descanso, todos abrigábamos la esperanza de que con Chopin llegaría el gozo musical. Pues no. Gavrüov tocó muy mal la primera Balada dio explicaciones acerca de lo indebidamente graduada que estaba la altiu- a del taburete, como si se la hubiéramos graduado nosotros; la corrigió y pasó a tocar la segunda y la tercera Baladas chopinianas con técnica poderosa- faltaría más- pero con total ausen- cia de elevación Comentó que se quería sacar la espinita, y volvió a tocar la Balada en Sol menor mejor que la primera vez, desde luego, cosa nada difícil. Y concluyó el programa con una versión más brillante que honda de la Cuarta. A la segunda salida entre aplausos decidió que el éxito era para dar propina y anunció las Sugestiones diabólicas de Prokofiev, música que presentó como divertida lo que me deja meditando sobre su concepto no ya de la música de Prokofiev, sino de la que acababa de tocar de Chopin. Y tras Prokofiev, con su cola de caballo, sus gafas de sol y gestos de vencedor de la Vuelta a Burgos, retiróse al fin. Se le había olvidado hacer música, pero parecía muy contento de haber estado en Santander. No me extraña: aquí se está muy bien. José Luis G A R C Í A DEL B U S T O