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72 DEPORTES LIGA DE CAMPEONES MIÉRCOLES 1- 3- 2000 ABC La voluntad del equipo blanco, que nunca se rindió, no bastó para compensar la excepcional primera parte del campeón alemán que fraguó su importante goleada en el Santiago Bernabéu con un fútbol brillante al contrataque Un gran Bayern baija al Madrid de los cielos REALMWftlD BAYERN MUNICH 4 REAL MADRID Casillas; Míchel Salgado, Hierro, Karanka, Roberto Garios; Redondo, Gererni, Guti (McManaman, m. 63) Raúl; Anelka y Morientes (bgnjenovic, m. 78) BAYERN MÚNIGH Kahn; Babbel (Linl e, rn. 63) Matthaus, Kuffour; Salihamidzic, Effenberg, Fintí, Lizarazü; Scholl (Tarnat, m. 85) Elber (Santacruz, m. 85) y Paulo Sergio, ARBITRO: Kim Nielsen (Din. GOLES 0- 1, m. 20: Schioll. 0- 2, m. 23: Effenberg; í- 2, m. 24: IVlorientés. 1- 3, m. 38: Finl 2- 3, m. 48: Raúl; 2- 4, m. 65: Paulo Sergio. MADRID. Enrique Ortego n el fútbol no deben existir las incompatibilidades, pero es evidente que hay partidos para jugar con unos hombres y otros en los que el conocimiento del contrario te aconsejan jugcir con otros distintos o con diferentes condiciones. El del sábado, posiblemente, era vm. partido para jugarlo con Raúl, Anelka y Morientes juntos. El de anoche contra el Bayern, no. Es fácü decirlo a posterior! pero no era dtñcü intuirlo a priori. Escrito está en la crónica de vísperas ayer en ABC. Jugarle al Baf e m con tres hombres de corte tan ofensivo es cederle el control del centro del campo, zona en la que los alemanes acumulaban cinco o seis hombres, que formaban im escudo para defender, pero que salían como saetas cuando se hacían con el balón. Y no sería porque no avisó el Bayern. En los doce primeros minutos le pegó tres tantarantanes a la defensa blanca que fueron tres claras ocasiones de gol. Por mucho que se quisieran corregir situaciones y posiciones sobre la marcha, la táctica estaba mal parida. Ofreció el campeón Slemán ima lección de fútbol moderno. De atacar y defender en bloque. De tocar de primera y utüizar la perpendicularidad como recurso obligatorio. El brasileño Elber era el señuelo y la referencia. Sus movimientos respiraban inteligencia y las entradas de Paulo Sergio, SchoU y Effenberg, los hombres de la segunda línea, se asemejaban a un rodillo que arrasa todo lo que pula. A pesar de estar a merced de Ba- E aire puro para esa desgastada zona ancha, aunque tuviera que sacrificar a Guti, que sicológicamente baja su rendimiento en cuanto sabe que su posición de partida es la banda izquierda. Nada aportó, por cierto, el inglés que sigue ausente y perdido. Lo que no se podía imaginar nadie en momento tan trascendental, minuto veinte de la segunda mitad, que en la salida de im córner, Paulo Sergio se encontrase con una alfombra para que rematara de cabeza sin nadie en cinco metros a la redonda. Fue definitivo. Cuatro goles en el Bernabéu son demasiada presión hasta para este Madrid que inasequible al desaliento continuó buscando la puerta de Kahn hasta sacar a la luz todas las virtudes el portero alemán, que por cierto son muchas. El Madrid se complica la posibilidad de ser primero de grupo, aunque el segundo puesto, que también clasifica para cuartos, parece a su alcance. La bastará con ganar aquí al Dinamo dentro de dos semanas. Míguel Berrocal Roberto Carlos mira asombrado a Kahn después de una de sus paradas yem en tres cuartas partes de campo, arriba, el Madrid hacía cierto daño. El mínimo para mantener la tensión. El tanto de Scholl en el minuto 20 comenzó a poner las cosas en su sitio. La enésima llegada en velociad y la habUidad del falso extremo bávaro materializó la evidente superioridad del Bayern. Si de por sí son crecidos, el tanto animó mucho más a los alemanes y, dos minutos después, Effenberg se atrevió a lanzar directa ima falta escorada. Gol, el segtmdo. La barrera estaba mal colocada, Roberto Carlos saltó antes de tiempo y el teutón fue muy listo. Tres en uno. PEGADA BLANCA El partido se podía haber terminado allí si el Madrid no tuviera la pegada de un peso pesado. Entre Raúl y Morientes fabricaron el gol de la esperanza. Remate al larguero del primero y cabezazo en plancha del segimdo a puerta vacia. El Bayern no se alteró y mantuvo su ritmo, su cohesión, su juego colectivo. El centro del campo era suyo porque estaban siempre cinco contra tres y porque el balón les corría como a José Tomás la mano izquierda. El azote defi- nitivo Uegó antes del descanso. Otra jugada de pizarra, tres toques y gol, esta vez del centrocampista más defensivo, Fink, el marcador de Raúl. Dos minutos de segunda parte bastaron para que el Bayern comprendiera que este Madrid tiene Uegada suficiente como para soportar un aluvión de golpes y recobrar la firmeza con un par de pegadas. Fue visto y no visto, perfecto centro de Roberto Carlos sobre la marcha y cabezazo de Raúl. El partido, sorprendentemente, volvía a estar en juego porque el Madrid renvmciaba a entregarlo tan pronto. A base de orgullo, el equipo de Del Bosque ganó metros. Tácticamente se juntaron las líneas, se redujeron espacios y el Bayern ya no tuvo tanta libertad para mover el balón, todo lo contrario. Geremi y Guti se juntaron a Redondo y dejaron las bandas para Míchel Salgado y Roberto Carlos. La inferioridad numérica del centro del campoya no era tal, porque también, tmo de los puntas, indistintamente, Anelka, Morientes o Raúl, bajaba para echarle vm par de pespuntes a la conexión centro del campo- ataque. Buscó el técnico blanco en McManaman