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72 DEPORTES JUEVES 10- 2- 2000 ABC Los Duques de Palma dieron las condecoraciones al Mérito Deportivo MADRID. S. D. Daniel G. López Manuel Santana, Ladislao Kubala y Alfredo di Stéfano conversan momentos antes de la ceremonia MANUELSANTANA LADISLAO KUBALA ALFREDO DI STEFANO Los Duques de Palma, la Infanta Doña Cristina e Iñaki Urdangarín, presidieron ayer la entrega de condecoraciones de la Real Orden del Mérito Deportivo, acto en el que también estuvieron presentes el hiinistro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy, los secretarios de Estado para el Deporte y la Cultura, Francisco Villar y Jorge Fernández Díaz, respectivamente, y la Infanta Doña PUar, presidenta de la Federación Internacional de Hípica y miembro del COI. Además de Kubala, Di Stéfano, Díaz Miguel y Santana, con la Gran Cruz, fueron premiados, entre otros muchos, Alberto Herreros, Jesús Carballo, Alex Crivillé, Ángel María Villar, Lolo Sainz y Juan de Dios Román (medallas de oro) y Yago Lamela, Reyes Estévez, Javier Castillejo, Óscar Freiré, Miguel Ángel Jiménez, Emüio Alzamora, Pedro González, Félix Mantilla, Pato Clavet y Carlos Peña (medallas de plata) ANTONIO DÍAZ MIGUEL La muñeca de seda anuel Santana Martínez, tm madrileño (10 de mayo de 1938) de amplísima sonrisa que empezó de recogepelotas y acabó siendo el mejor tenista español de todos los tiempos, sumó en su carrera cuatro Grand Slams dos Roland Garres (1961 y 1964) im Open USA (1965) y im WLmbledon (1966) Hablaba muy poco inglés, pero quería ganar Wimbledon. Así que me fui a Londres y estuve un mes viviendo allí. Jugando en hierba para aprender Y tanto, como que ha sido el único español en conquistar el torneo londinense. Sin embargo, él, que fue campeón olímpico (México 68) considera su pahnarés incompleto: Me falta la Copa Davis Santana buscó con ahínco ese título. Defendió a España con pasión. Es el tercer tenista de la historia, por detrás de Nicola Pietrangeli e Ilie Nastase, con más partidos disputados (92 triunfos por 28 derrotas) Su sueño era conseguir como capitán lo que no logró como jugador (fue finalista en 1965 y 1967, cayendo las dos veces en Australia) pero hace unos meses, después de salvar a su querida España del descenso (en Nueva Zelanda) le arrebataron ese viejo anhelo. Lo que nunca nadie podrá borrar de la memoria del tenis nacional son las diabluras de su muñeca de seda, única capaz en el mimdo de hacer que una dejada, después de botar en el campo contrario, regresara al suyo. Domingo PÉREZ Un talento deslumbrante n Budapest, el 10 de junio de 1927, nace, en el seno de una famUia humilde, Ladislado Kubala Stecz. Muy pronto dejó claro que había nacido para el fútbol. Y así, a los 17 años, fichó por el Ferencvaros y poco después jugó con la selección de Himgría (seis veces) Luego sería también internacional por Checoslovaquia (11 partidos) y España (19, y seleccionador nacional 11 años) Desde sus comienzos puso de relieve un deslumbrante talento futbolístico y im gran poderío físico, que le conducirían a ser catalogado como uno de los mejores futbolistas de la historia. En 1948 huyó de Budapest. En una auténtica odisea logró, de forma clandestina, cruzar la frontera con Austria y entrar en occidente. Después llegó el salto a Italia, la formación del Hungaria (equipo compuesto por jugadores expatriados) y, en 1950, a España. Fue su salvación. Dos años después le fichó el Barcelona y en poco tiempo se nacionalizó. Con Kubala el Barcelona vivió una de sus más brUlantes etapas, plagada de títulos. En el equipo catalán puso a prueba sus poderosas facultades físicas y se recuperó de una fuerte tuberculosis en sólo tres meses. Y siguió jugando. Maravilloso como jugador y persona excepcional, los niños son sus mejores amigos. Generoso, ganó mucho y también dio mucho. Rafael MARICHALAR El jefe de La Fábrica os ojos se le empaparon de vida. Para im tímido empedernido como él, ser nombrado Excelentísimo Señor y recibir la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo fue algo tan intenso como marcar cien goles de taco uno detrás de otro. En la historia del Real Madrid existe un antes y im después de Alfredo di Stéfano. Posiblemente también en el fútbol español. No ha existido nimca otro futbolista tan total ni solidario con el equipo. Di Stéfano marcó otras dimensiones tácticas. Era delantero centro, pero no podía vivir sin el balón. Y bajaba. Echaba una mano acá, otra allá. Y se tiraba a la derecha. A la izquierda. Y si tenía que defender, defendía. En su Buenos Aires querido River le lanzó a la fama, pero su carácter rebelde e inconformista le hizo dejar todo con 22 años y correr la aventura colombiana. En el Millonarios amplió sus fronteras y su fútbol trascendió al otro lado del océano. Vino a jugar unos partidos amistosos a España y se quedó para siempre. Santiago Bernabéu dictó busca y captura sobre él, pero el Barcelona ya lo tenía secuestrado El fútbol patrio se conmocionó con la polémica. Al final fichó por el Real y la historia del club blanco cambió de sino. Para Di Stéfano todo es distinto. El Santiago Bernabéu es La FOábrica La pelota es la vieja y el fútbol todavía es su razón de ser. Enrique ORTEGO Vida para la selección inco de de 1965. Díaz Miguel dirige su C Antonionoviembreseleccionador primer partido como nacional. España, entonces, jugaba los partidos mañaneros de los campeonatos con la única presencia en las gradas de las señoras de la limpieza, que engalanaban los pabellones para los partidos importantes, los de la tarde- noche. Juegos Olímpicos de Barcelona. Angola manda a casa a Antonio Díaz Miguel por la puerta trasera. Para entonces, España aspiraba siempre a las medallas y jugaba los partidos estelares. Habían pasado los 27 años- una vida dedicada a la selección- más brUlantes del baloncesto español. Desde aquellos en los que Antonio, un producto más de la cantera del Ramiro de Maeztu, viajaba por Europa en un modesto utilitario para ver en acción a otros equipos a los que sirvieron para vestir de plata- una olímpica, dos evuopeasel pecho de la selección nacional. De su mano aprendimos los españoles a conocer el baloncesto, a entender el corte de Ucla, a no dormir por ver una final olímpica, a ganar a equipos legendarios como la Unión Soviética o Yugoslavia. Todo ello, con su receta mágica: defensa, rebote, velocidad... Gracias a él, al luego injustamente anatematizado Antonio Díaz Miguel, llegó a España la moda del baloncesto. Una moda que hoy todavía tiene pleno vigor. Juiio Caries DIEZ M E L