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18 NACIONAL SÁBADO 22- 1- 2000 ABC ETA VUELVE A MATAR. LOS HECHOS Los etarras activaron la bomba desde un Goche- trampa que luego explosionaron MADRID. J. L. L. omo todos los días, a eso de las ocho, el teniente coronel Pedro Antonio Blanco García, salía de su domicüio, en el número 29 del paseo Virgen del Puerto, y recorría a pie los escasos cincuenta metros que separan el portal de su casa y la esquina con la calle Pi 2 arra, lugar donde el vehículo oficial iba a pasar a recogerle a él y a un general que vive por la misma zona. Por razones de seguridad, este tipo de coches no esperan a los mandos multares en la puerta de sus viviendas, sino im poco más distanciados. Al doblar la esquina, hizo explosión un coche que estaba aparcado en la calle Pizarra, un Renault Clio con matrícula M- 4577- IJ. La violenta explosión provocó que el cuerpo del militar fuera desplazado doce metros del lugar debido a la onda expansiva y quedase, según fuentes del Samm y de los bomberos, totalmente destrozado, quemado y con varias amputaciones. CARGA EXPLOSIVA C ETA materializó su amenaza de volver a matar, anunciada tras la ruptura de la tregua, y asesinó ayer en Madrid a Pedro Antonio Blanco García, un teniente coronel del Ejército, de 47 años, casado y con dos hijos. El atentado se produjo pasadas las ocho de la mañana en la calle Pizarra, de Madrid, al hacer explosión un coche- bomba cuando el militar se dirigía caminando al lugar dónde le recogía habitualmente un coche oficial. El coche- bomba había sido robado el pasado día 4 de enero en el distrito madrileño de Hortaleza. Los números de la matrícula correspondían a los de un vehículo de Tin empleado de Telefónica, según pudieron comprobar fuentes policiales. El cochebomba contenía una carga explosiva de entre 15 y 20 küos de un material aún por determinar. Según la hipótesis que barajan fuentes de la investigación, los terroristas se encontraban a escasos vein- te metros de lugar del atentado, en el interior de un segundo vehículo, im Renaijlt Clio blanco, y activaron el coche- bomba cuando comprobaron que el teniente co ronel llegaba a la altura del coche- bomba. Posteriormente, los terroristas salieron huyendo del lugar y dos manzanas más adelante abandonaron el vehículo. Según un testigo presencial, dos individuos aparcaron un Renault Clio en un hueco en la calle Paradinas, se bajaron y huyeron andando a toda prisa. Media hora después del primer atentado, hacía explosión el segtmdo coche. Es práctica habitual de los terroristas volar con lui dispositivo de explosión retardada el automóvil en el que huyen, para causar más conmoción y no dejar huellas. Este segundo vehículo ñie robado en el distrito de Chamartín el 15 de noviembre pasado, trece días antes de que la banda terrorista anunciase que rompía la tregua. La segxmda explosión no causó víctimas, pero, al igual que la primera, provocó daños materiales importantes, fundamentalmente coches incendidados y ventanas de edificios rotas. Como consecuencia del atentado en el que murió el teniente coronel, Sara Martín, una niña de trece años. resultó herida leve y fue dada de alta por los médicos que le atendieron en la clínica La Moncloa. La niña se encontraba en su casa preparándose para ir al colegio cuando ocurrió el estallido, que rompió los cristales de una ventana de la casa donde reside con su famüia, situada a irnos ocho metros del lugar de la explosión. La menor sufrió una herida incisa superficial en el antebrazo derecho, causada por los cristales rotos, que precisó tres puntos de sutura. Los vecinos del entorno del Paseo de la Virgen del Puerto, una de las zonas de Madrid más castigadas por las acciones de la banda terrorista ETA, manifestaron en el lugar de los hechos su repulsa e indignación por este vil atentado. Gran parte de las viviendas de este entorno están habitadas por müitares, muchos de ellos ya retirados, informan L. V. Martín e I. Estarás. atentado: Mi mayor preocupación era mi hijo, que acababa de marcharse a trabajar afirmó nervioso. Otros vecinos se acercaron a toda prisa al lugar de los hechos y el espectáculo que se encontraron fue dantesco. Varios coches ardían, había mucho humo y el aire se hacía irrespirable comentaba una mujer. Todo ocurrió muy rápido y a los pocos minutos llegaron los primeros efectivos policiales y los servicios de urgencia; acordonaron la zona y se nos impidió el paso La segunda explosión conmocionó todavía más al vecindario. Las carreras de vecinos y miembros de seguridad se sucedieron. La confusión se adueñó de las calles aledañas donde perros adiestrados se esforzaban en hallar otros posibles cebos que hubieran dejado los terroristas. SE SALVÓ DE MILAGRO Esta nueva acción terrorista no ha sorprendido a los vecinos de esta zona, acostumbrados a ser un blanco común de ETA. Jorge, un hombre mediana edad, Ueva toda la vida residiendo en la calle Juan Duque, muy cerca del lugar de la explosión. Según relató a ABC, escuchó la explosión y se asomó rápidamente a una ventana porque sabía que era im Una joven, cuyo coche se encontraba aparcado al lado del explosionado por los terroristas, contaba que se había salvado de milagro; Si hubiera cumplido mis planes, a la hora que explotó el segundo vehículo, hubiera cogido el mío, que estaba aparcado junto al coche- bomba El automóvil de la joven quedó completamente calcinado. Otro vecino, Antonio, al conocer la identidad del fallecido, recordó que era un hombre bueno y trabajador; alguien sencUlo y querido en el barrio Por otra parte, una vecina, Fuensanta, comentaba que como cada mañana Pedro Antonio Blanco esperaba la llegada de un general, en Madrid: más resonancia La capital de España ha sido uno de los escenarios preferidos por ETA para sus atentados, ya que en esta ciudad adquieren una mayor resonancia propagandística. Además, fuera del País Vasco es donde la banda se prodiga en los atentados de carácter más indiscriminado y las secuelas que dejan tras de sí duran más días que otro tipo de acciones terroristas. EUo, al mismo tiempo, le permite cometer las acciones terroristas de forma más esporádica, lo que también redunda en la seguridad para los terroristas. Los atentados perpetrados en Madrid, precisamente por su carácter de indiscriminados, causan una mayor alarma y psicosis social, un fin que también persiguen los terroristas. Asimismo, en una ciudad con alrededor de tres mülones y medio de habitantes, el comando Madrid puede camuflar mejor a sus pistoleros y también al conjunto de su infraestructura. Por último, en la capital de España se abre el abanico de potenciales víctimas y, al mismo tiempo, se hace más difícil la prevención para garantizar la seguridad de todas ellas. Ejército: blanco preferido Los miembros de las Fuerzas Armadas han sido uno de los objetivos preferidos por ETA desde sus inicios, en su pretendida apariencia de presentar su actividad criminal como im enfrentamiento con las fuerzas de ocupacióon opresoras De hecho, de las 811 víctimas provocadas por la banda, 97 pertenecían al Ejército. La mayoría de los atentados perpetrados en Madrid ha sido precisamente contra mandos militares. Estas acciones criminales contra las Fuerzas Armadas se inscriben en la estrategia de ETA de atacar al corazón del Estado con el fin de chantajear al Gobierno En la transición, cuando a menudo se hablaba de ruidos de sables no pocos analistas creían ver en los atentados de ETA contra mandos müitares un intento de provocar un golpe de Estado que justificara ante determinados sectores su lucha de liberación nacional Además, este tipo de objetivos resultan especialmente fácües, ya que aunque adopten medidas de seguridad, es un colectivo lo suficientemente amplio como para garantizar su seguridad. Coche- bomba: más fácil El coche- bomba comenzó a ser aplicado por ETA a mediados de la década de los ochenta. Se trata de un procedimiento que la banda ha utilizado especialmente fuera del País Vasco y, sobre todo, en Madrid. Con el indiscriminado procedimiento del coche bomba los terroristas consiguen una mayor seguridad para los miembros de sus comandos ya que cometen los atentados a distancia facilitando por tanto su huida. Además, obviamente, tienen posibilidades de causar un mayor número de víctimas, sin temer, a diferencia de lo que puede ocurrir en el País Vasco, que la onda expansiva se Ueve también a algún simpatizante de la banda que pasaba en ese momento por el lugar. Con el primer atentado que ETA perpetró en Madrid con coche bomba, el 25 de abril de 1986, en la calle Juan Bravo, provocó la muerte de cinco guardias civües. Su mayor matanza en la capital de España, el 14 de julio de ese año, la causó con el mismo procedimiento, cuando asesinó a doce miembros de la Benemérita en la Plaza de la República Dominicana.