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58 MIÉRCOLES 22- 12- 99 ABC LUTO EN EL CINE FRANCÉS. EL AUTOR DE LANCELOT DU LAC INFLUYO EN DOS GENERACIONES Muere calladamente Robert Bresson, el cineasta que convirtió el silencio en música El realizador f r a n c é s Robert Bresson, autor de obras c o m o Los ángeles de! pecado Diarlo de un cura rural Proceso a Juana de Arco o Lancelot du Lac falleció el pasado 18 de d i c i e m b r e a los 9 2 años de edad, según i n f o r m ó su viuda ayer en u n breve comunicado. Bresson creía que el cine era un m o v i m i e n t o i n t e r i o r y fue un punto de referencia t e ó r i c o para los cineastas de dos generaciones. Un asceta y un cineasta moderno Con sólo trece títulos en su filmografía, rodados a lo largo de cuarenta años- -de 1943 a 1983- de los que sólo cinco Uegaron a pantallas comerciales españolas, Robert Bresson es, no obstante, uno de los realizadores fundamentales de la historia del cine, no ya francés, sino universal. Y el único al que cabe calificar de asceta, tanto en el terreno filosófico como en el estético. Católico ferviente pero no ortodoxo en el sentido puramente formal del término- -su magistral adaptación del Diario de un cura rural de Bernanos, premiada por la Oficina Católica Internacional del Cine, fue en su día prohibida por la censura franquista- -es su cine uno de los pocos que merecen usufructuar el calificativo de religioso, y no sólo porque entre sus fumes figuren, además del ya citado, Los ángeles del pecado y El proceso de Juana de Arco que algunos han Uegado a considerar superior a la película de Dreyer. De hecho, si hay un lenguaje cinematográfico exento de retórica, es el de Robert Bresson. Incluso cuando expone temas que otros tratarían en clave de melodrama, como podrían ser Las damas del Bosque de Bolonia -adaptación, con Jean Cocteau, de Jacques. el Fatalista de Diderot- -o incluso sus acercamientos, nada literales ni literarios, a Dostoiewsky, que van de Pickpocket a Una mujer dulce pasando por Las cuatro noches de un soñador SIN RETÓRICA MADRID. S. E. l realizador, que fue descrito como solitario, silencioso y secreto por algunos críticos; o jansenista o realizador- monje por otros, intentó seguir exclusivamente su instinto a lo largo de toda su carrera. Cámara y magnetofón, llevadme lejos de la inteligencia, que lo complica todo decía Bresson, autor de trece fumes, en sus Notas sobre la cinematografía publicadas en 1975. La particular y austera manera de crear y de entender el séptimo arte (no en vano fue impulsor de la revista Objectifs 49 y punto de referencia de Cahiers du Cinema Uevó a este cineasta nacido en Auvernia, en 1901, a conquistar un lugar aparte en la cinematografía francesa y contemporánea. Junto con el ahorro de medios que marcó sus rodajes, Bresson compartía con Luis Buñuel esa extrema facilidad creativa que llevó a Jean Cocteau a decir que se expresaba con el cine como el poeta con su pluma Su primer largometraje, Ángeles del pecado data de 1943, pero once años antes, en 1934, este artista (que inicialmente pensaba dedicarse a la pint ira) había entrado en el cine como quien entra en religión con el mediometraje Les affaires publiques Su última cinta, L Argent considerada por algunos críticos como todo un alegato contra la sociedad francesa y presentada en el festival de Gañines en 1983, le Uevó a ser calificado por la prensa de intransigente moralista rememora Efe. Con fama de perfeccionista, además de austero y de tener exigencias aterradoras con los actores, a quienes modelaba en sus filmes hasta agotarlos por completo como si fuesen plastilina, según el diario Liberation Bresson, hijo de militar, acostumbraba a filmar, al menos, doce veces cada toma. Fue un teórico del montaje y de la desdramatización. Bernanos, Tolstoi, Dostoievski, Diderot o un suceso cualquiera, como en el caso de Un condenado a muerte se ha escapado (1954) uno de sus fumes más célebres, inspiraron su obra, que gustaba realizar con actores desconocidos. Otras películas su- E Bresson, en el Festival de Cannes en 1983, donde presentó L argent yas de mediados de siglo son Los ángeles del pecado con diálogos de Jean Giraudoux, rodada antes de que terminase la Segimda Guerra Mundial, tras haber pasado un año detenido por los nazis; o Les Dames du Bois de Boulogne (1944) con diálogos de Jean Cocteau. Después realizó Pickpocket (1960) premio al mejor filme del año en Francia; El proceso de Juana de Arco (1962) premio especial de Cannes; Azar, Baltasar (1966) Mouchette (1967) inspirada también en una otoa de Berna- nos, y, ese mismo año, Une femme douce que lanzó a la actriz Dominique Sanda. Su fílmografía continúa con Cuatro noches de un soñador (1971) y Lancelot du Lac (1974) una de sus cintas más sobrias, que trata de los caballeros de la mesa redonda. En Le diable probablement (1977) Bresson, que fue introducido en cine gracias a Rene Clair, aborda los temas de la contaminación, la droga y el vértigo suicida de nuestra civilización Cine y Cinematógrafo La trayectoria bressoniana se vio siempre acompañada por una reflexión teórica, como vino a probar la aparición de Notes sur le Cinématographe libro donde se recoge el pensamiento de Bresson en forma de aforismos, de un estUo heredado de ima gloriosa tradición: Pascal, Montesquieu, Diderot, Valéry... Bresson distingue entre cine y cinematógrafo Cine sería el cine tradicional, heredero de todos los vicios y errores del teatro, donde todo es falso y sin naturaleza. El cinematógrafo en cambio, es una escritinra de imágenes y sonidos donde las imágenes no tienen valor por sí solas, sino en relación con las demás, donde lo mostrado es muchas veces menos importante que lo oculto, donde el süencio ocupa el lugar de la música. Otra distinción central en el cine de Bresson es la que hace entre actor y modelo El primero tiene por oficio mentir, cree conocer a su personaje y le dota de todas las aberraciones psicológicas imaginables, es racional, frío e incapaz de abandonarse a la emoción y a lo desconocido. El modelo no es un actor profesional, es una persona cuya voz es, a menudo, más importante que su rostro; sobre él puede construirse un personaje, a base de desposeerle de todo lo superfluo, es como el color para un pintor. Fernando TRUEBA Ninguna de ellas, si se quiere, remite de un modo directo e inmediato a la anécdota del texto del que parte. Pero, a cualquier lector atento del autor de El idiota le hace evocarle el momento. Y lo mismo sucede con los restantes textos ajenos que le han servido de inspiración. Porque su aproximación a los escritores es, sobre todo, espiritual, como lo es, en su entraña, el resto de su cine. Aunque acaso fuera más apropiado emplearla calificación de esencial para luia obra que, de hecho, recoge sólo la esencia de los personajes a los que retrata. Difícil, ciertamente, en su transparente sencillez, por paradójico que ello pueda parecer, el cine bressoniano no es, pese a que más de uno lo piense, de distanciamiento, sino de comunicación. Aunque, claro está, a su manera. Y sin dejar de ser personalísimo, ha influido, subrepticia y secretamente, en más realizadores que los que estarían dispuestos a confesar su influjo. Por ello, a los más de cincuenta años de su opera prima -no cabe considerar tal la primera película que escribió y codirigió con Fierre Charbonnier en 1934- -y casi veinte de su desaparición del panorama cinematográfico, puede decirse que Robert Bresson sigue siendo un cineasta moderno. Y de los mejores. César SANTOS FONTENLA