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13 DE DICIEMBRE DE 1999 ili lll líi Ili FUNDADO EN 1903 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA lll ili Menéndez Pelayo, en la red T L V 0; no es la red con la que los españoles, frecuente mente, intentamos cazar como quien caza mariposas 1 o aves raras, a nuestros per- sonajes históricos, para luego ponerles una etiqueta propia de museo de ciencias naturales; una etiqueta de ideología política que les mantuviera clasificados para siempre, irremediablemente. A don Marcelino Menéndez Pelayo, esa rara avis de Santander, le han querido cazar muchas veces y meterle en la red de las ideologías, pero el ser humano es más coniplejo que cualquier pájaro raro, y el sabio santanderino se escapa entre las mallas de la red. Como todo ser humano. No; es otra la red. El pasado día 20 de octubre se presentó en la Biblioteca Menéndez Pelayo, de Santander, un firuto asombroso de la técnica informática: los 90 volúmenes de las Obras Completas y el Epistolario más ima gran bibliografía, de don Marcelino, reducidos, en edición digital, a un disco CD- ROM. Un disco que tendrá unos 12 centímetros de diámetro. Cuando uno recuerda el espacio que esos volúmenes ocupan en los anaqueles de una librería no se puede evitar cierto sobrecogimiento al ver ese disquito que se puede enviar por correo aéreo a cualquier lugar del mundo a fin de suplir los noventa volúmenes, hoy casi inencontrables; o, más asombroso aún, meter en la red informática famosa, la del Internet Esa es la red en que está desde ahora la obra inmensa del polígrafo santanderino. Que a partir de hoy se puedan leer, releer, consultar la Historia de las ideas estéticas los Orígenes de la novela los Ensayos de crítica füosófíca la Historia de la poesía hispanoamericana la controvertida Historia de los Heterodoxos españoles la Antología de poetas líricos castellanos o La ciencia española pongo por ejemplo de su caudalosa obra, además del casi desconocido Epistolario y que esa posibilidad llegue, en un instante, a una biblioteca en México, La Habana, Bogotá, Santiago de Chile o Manüa; en Lisboa, París, Londres, Roma o Berlín, es algo que, además de admirarnos, nos indica todo lo que puede signifi, car para la cultura española, en los dos sentidos de dar y recibir, esa mágica red. Sobre eUa ya se han escrito y dicho tantas cosas inteligentes e ilustrativas- muchas, elogiosas y esperanzadoras; otras, inquietantes- que sería vano hablar de ello aquí. Sé que estoy tratando de algo tan conocido que hasta los niños saben y manipulan, pero a imo le ha cogido tarde, entre la famüiar pluma estilográfica y el desconocido ordenador; entre el mundo que quizá empiece a irse y el fascinante mundo del futiaro, el del teléfono móvil y el p- c Sé ii jll ili ili iil bit ili II Hi iSi El caso es que don Marcelino ya está en la red dispuesto a la navegación p o r el mmido del intelecto ll l lÍI I ili 11 t ií 1 1 ií ¡1 1 ili ili sis que deberé aprender a manejarme en ese fantástico territorio que se ha abierto; pero ¿será tarde? o ¿nunca es tarde? El caso es que don Marcelino está ya en la red dispuesto a la navegación por el mundo del intelecto, gracias al empeño combinado de la Caja de Cantabria, la Fundación Histórica Tavera, el Ayuntamiento de Santander y su Biblioteca Menéndez Pelayo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Fundación Universitaria Española. Quien le aviste en los mares de la navegación digital le verá como un navio de alto bordo que bogaba un poco olvidado, casi perdido, pero con todo el tesoro de su carga, bien estibada en la bodega. Será, tal vez, una sorpresa encontrarse con el sabio montañés, después de tanto tiempo; después de tanto süencio en tomo a él, como se lamentaba un día Julio Caro Baroja. Yo espero que el encuentro sirva para redescubrir a don Marcelino; no para incensarle, ni para condenarle, sino para verle, con una lente clara, en sus luces y sus sombras; mas, luego, para inclinarse ante la realidad innegable de su inmensa aportación a la cultura española. Pero ¿quién soy yo para pontificar aquí sobre Menéndez Pelayo? Desde Bonilla y San Martín, su discípulo, hasta Pedro Laín Entralgo, pasando por tantos eminentes españoles que se ocuparon de él, antes y después, de todos hemos recibido las suficientes luces como para pensar que ya no habrá que polemizar más sobre la realidad de aquel extraordinario ser humano, acertado o equivocado pero formidable, que a lo largo de su corta vida- cincuenta y seis años sólo... -nos legó esa enorme obra, que hoy se reabre en el inicio de una nueva ruta en bien de la cultura: el sabio cántabro que tanto alumbró el ámbito histórico del pensamiento español Era el otro día, 20 de octubre, en una tarde lluviosa de Santander, de aquéllas que le hacían exclamar al gran español y vehemente santanderino, un poco chauvinista de su ciudad ¡cómo estarán en Bilbao... cuando fue presentado el disco mágico. Me regalaron uno; tuve que decir unas palabras en público, y, acordándome del amor de don Marcelino a sus libros, aunque me felicité, naturalmente del prodigio del CD- ROM que multiplicaba infinitamente en el tiempo y el espacio sus escritos, no pude evitar imaginarme que me iba andando de su mano, en mi ciudad de Santander, camino del rincón en donde guardó, de adolescente, los primeros volúmenes de su biblioteca. Y dije que la entrada de sus obras en las pantallas de los ordenadores debiera servir también de estímulo para publicar nuevas ediciones de sus libros; para devolvemos a todos el encanto espiritual del libro de siempre, ese noble- y yo espero que imperecedero- descubrimiento del hombre. El libro, para ser leído en la mano, entre la soledad y el silencio, acariciando sus páginas y encuademación, y diciendo, como él decía en su Epístola a Horacio Yo guardo con amor un libro viejo... ALFONSO DE LA SERNA ÑOR E D R E D Ó N Placer en el dormir TIENDAS PROPIAS C BLASCO DE GARAY, 36. Tel. 91 593 39 39 C P. DE LA ESPERANZA, 3. Tel. 91 517 34 11 U V A COI ECCIOIV IWORDICOS CAMPAÑA DE NAVIDAD TAMBIÉN P O D R A N É Í M C O N T R A R N O S EN LAS MEJORES TIENDAS DE ESPAÑA