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ABC JUEVES 4- 11- 99 33 LIGA DE CAMPEONES Toshack planteó un partido con muchos destructores y sin apenas opción a la fantasía, pero el orden fue suficiente para superar al flojo equipo noruego MOLDE REAL MADRiD MOLDE Bakl e; Fostervold (Dos Santos, m. 46) Lydersen, Strande; Berg, Hestad, Fjortof, Olsen; Tessem (Monk, m. 85) Hoseth (Lindbaeck, m. 60) y Lund. i Un Madrid sin arabescos gana al Molde y termina primero de grupo ¿El e n f e r m o? A l g o mejor, gracias. El M a d r i d t o m ó aire en Noruega ante un M o l d e m u y c o r t i t o de t o d o No es que los blancos hicieran una e x h i b i c i ó n pero les bastó con agarrarse al o r d e n y a la f o r t u n a en la primera m i t a d para luego asentar su juego y m o s t r a r un f ú t b o l sin adornos que le d i o el mando del p a r t i d o Un poco de esperanza para el que aún t i e n e que arreglar muchos d e s p e r f e c t o s en la casa. REAL MADRID Bizarri; Míchel Salgado, Julio, César, Iván Campo, Karanka, Roberto Carlos; Karernbeu, Iván Helguera, Seedorf, Sanchís; y Aranda (Eto o, m. 55) ARBITRO Gilíes Veissleres (Francia) Amonestó a Helguera. GOL 0- 1, m. 42: Karembeu. MOLDE (NORUEGA) José Manuel Cuéllar ntre tanto dimes y diretes de estos días, a alguien de la expedición blanca se le ocurrió hacer la media de altura de los noruegos. Fue espectacular: 1,83 y porque el enano de Fjorotft (1,73) bajaba la media. Entre eso y todo lo que ha pasado estos días, a Toshack se le ocurrió que lo mejor era colgar al equipo del larguero. Nueve jugadores por detrás del balón y Seedorf como único enlace con el solitario Aranda. Hay quien dijo también, una mala lengua sin duda, que alguien del club había dicho que el gales metía a tres centrales para ver si entre los tres conseguían frenar a un solo hombre (Lund) Sea por lo que fuera, el Madrid se metió en una guerra de guerrillas, con multitud de montoneros dragando el medio campo del Molde, como si fuese necesario. En realidad, los noruegos despreciaron la zona ancha y enseguida vieron que el chollo estaba en meter pelotazos largos a las espaldas de los carrileros madridistas, que las pasaron moradas para tapar huecos. A pesar de jugar con muchos destructores, el Madrid pasó grandes apuros, a veces por la inseguridad de Bizarri por alto, que ya pasa de ser una anécdota (en una de las pocas que agarró se aplaudió él mismo, como si hubiera parado un penalti) y a veces por la premiosidad de la zaga en sacar el balón. El partido fue una pantomima en el que nadie jugó al fútbol. El Molde porque no sabe, y el Madrid porque estuvo más atento a la destrucción y a mantener su puerta a cero que en ser fiel a su estilo de mimoso de este deporte. La frialdad del choque benefició a los blancos. En un campo casi E lleno, el silencio era de opereta. Nadie gritaba, hasta tal punto que se oía a los jugadores en sus clásicos dame, mira, fuera... como si el partido se celebrara a puerta cerrada. Esta gelidez benefició al Madrid, que no se vio tan acosado como esperaba. Eso sí, cualquier balón aéreo le creaba problemas con los gigantes noruegos. O lo cabeceaban o lo dejaban muerto, y siempre se montaban irnos líos de mil demonios en el área pequeña, con Bizarri gateando dé aquí para aUá en busca del balón. Cuando todos bostezaban en busca del descanso, la enésima internada de Roberto Carlos (el único que intentó el ataque por su banda) propició un pase a Seedorf, que hasta entonces estaba desaparecido en combate. El holandés amagó el disparo pero dio un gran pase a Sanchís. Éste amagó y su centro lo remató Karembeu en el segundo palo. Con muy poquito y mucha fortuna (hubo dos melés en el área propia que no fueron gol de milagro) el Madrid se ponía por delante, pero el juego (había que ver la cara de Sanz en el palco) brñlaba por su ausencia. MEJOR CARA DEL ENFERMO Eto o intenta rematar pese a la oposición del defensa Singsaas ASI JUGO EL MADRID Bizarri: regular. Alternó malas salidas con acciones de mérito. Julio César: regular. Firme en la marca, pero muy impreciso en la salida y en el pase. Iván Campo: bien. Acertado en los cortes y con seguridad. Karanka: bien. Se le notó la falta de partidos, pero cumplió. Míchef Salgado: regular. Corre mucho, pero sigue impreciso y alocado en su juego. K a r e m b e u notable. De los mejores. Corrió lo indecible, apoyó a todas las líneas. Helguera: notable. Mucha brega y criterio en la salida. Fue de menos a más. Sanchís: bien. Detalles de calidad, tapó bien su zona y fue un buen enlace. Roberto Carlos: bien. Atacó y corrió muchos kilómetros. Seedorf; bien. No intervino mucho, pero se hizo notar cuando lo hizo. Aranda: regular. Aislado y sin ayuda, tuvo detalles. Eto o: regular. Se le vio sin ritmo. Se esforzó sin más. El Madrid apareció en escena en la segunda mitad con mucho mejor cara. Adelantó las líneas unos metros, no se metió tan atrás y el desgaste físico del Molde hizo el resto. Los blancos, con mucha brega de Helguera y Karembeu, se hicieron con el medio campo y el equipo lo notó de inmediato. En un cuarto de hora generó cuatro ocasiones como si nada, sólo aplicando su superioridad técnica ante un Molde que demostraba tener muy poca entidad. En cuanto el Madrid se hizo con la posesión del balón, el Molde desapareció. Los blancos no aumentaron su ventaja porque estaban en el campo con artillería ligera, pero su dominio fue evidente. Le bastaba con un fútbol sólido, simple, sin ningún ornamento ni arabescos, para controlar el juego y dejar sin opción a un rival que quedó al desnudo.