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58 VIERNES 29- 10- 99 ABC fz i iiS más áá del mar- De un poema rescatado n 1936, las ediciones Héroes tenían su sede en Madrid, en el número 73 de la calle de Viriato, domicilio de Concha Méndez y Manuel Altolaguirre (y de Luis Cornuda, que vivía un piso más arriba) No anduvieron inactivas aquel año, en vísperas de la Guerra Civil: el 6 de marzo de 1936 se acababa de imprimir un breve volumen en cartoné amarillo, Primeros poemas de amop de Pablo Neruda, con sólo 500 ejemplares de tirada (y asombra pensar que son piezas de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada libro ñamado a Uegar en 1960 al primer millón de ejemplares vendidos) Poco más tarde, el 21 de niayo, terminaba la impresión de un tomo en cartoné verde, Cantos del ofrecimiento único libro de Juan Panero publicado en vida de su autor. En fecha que no sé determinar del mismo año aparecía ahí igualmente una pladuette de Rafael Alberti: Nuestra diaria palabra Fue la primera salida, según Alberto, del poema índice de familia burguesa española que al año siguiente se reproducía en un volumen hoy rarísimo: De un momento a otro publicado por Ediciones Europa- América. El píe de imprenta reza: Madrid- Barcelona- Valencia, 1937, aunque de hecho la impresión se llevó a cabo en Madrid, en Prensa Obrera, sita en Juan Bravo, 3. AUí termina, hasta hoy mismo, la breve existencia editorial del poema. No ha figurado después ni en ninguno de los volúmenes que con dispar contenido (ya poético, ya teatral) han adoptado el título De un momento a otro ni en ninguna edición leída por mi o recordada por Alberti de poesía completa o antológica. Tanto Nuestra diaria palabra -que ni he visto siquiera- como De un momento a otro edición de 1937- que por puro azar cayó en mis manos muy recientemente- son obras no sólo de extrema rareza, sino de escasa difusión siempre, como surgidas en época conflictiva y sustentadas en muy precario soporte editorial (el papel de De un momento a otro -por citar sólo un dato, es modestísimo, y en los cincuenta años transcurridos se ha deteriorado visiblemente; no sé si a la larga escapará a la muerte por pura consunción química) Manifiestamente, índice de familia burguesa española pertenece al ciclo de La famUia acerca del cual escribe Alberti, en nota preliminar a De m momento a otro Hay parte como la titulada La famüia que fue desde un principio concebida como un largo poema, ordenado y unido, del que pretendía hacer emanar toda la tristeza, grotesca y trágica poesía de la famüia burguesa y clase media española, de donde involuntariamente arranco y procedo. Pero no ha sido así. Muchos originales de este libro han desaparecido de mi casa, bombardeada. Otros andan en pequeñas ediciones que no he podido encon- E Alberti lee su discurso como Premio Cavia, en la Casa de ABC, entre Caballero Bonald y Guillermo Luca de Tena trar. Ahora, más que nunca, yo hubiera continuado este poema. Ni lo continuó entonces, requerido por la guerra, ni era ya luego el exüio tiempo para continuarlo, tanto más cucinto que en España había quedado índice de famüia burguesa española el segundo poema en extensión- después de Colegio -de todo el ciclo, sin que Alberti dispusiera ni a m de copia para reeditarlo. El lector lo haUará hoy, recobrado, en páginas contiguas índice de famüia biurguesa española no es, importa notarlo, ni exactamente un poema en prosa- a lo más en prosa rítmica- ni, en rigor, un poema en versículos; se sitúa en esta fecunda zona fronteriza que ya frecuentó el poeta en Sermones y moradas y, de hecho, cierra la etapa abierta por Alberti en Con los zapatos puestos tengo que morir cuando, tras intentar componer versos de trescientas o cuatrocientas süabas para pegarlos por los miu- os desembocó en la elegía cívica saludada precisamente desde las páginas de ABC por Azorín, en artículo publicado el 16 de enero de 1930, que señalaba: Y Rafael Alberti se vuelve hacia lo primario, lo fundamental, lo espontáneo; Rafael Alberti se vuelve, con los brazos abiertos, hacia el pueblo. En su desgano de los módulos citados, sólo el pueblo y sólo la naturaleza podían darle el punto de apoyo pedido y necesario Tiende, en efecto, esta poesía a la búsqueda de una estribadura por lo mismo que parte de un rechazo, perfectamente definido años más tarde por Rosa Chacel: De xm momento a otro en el que el relámpago de una nueva vida ya no es un madrigal, sino una imprecación Imposible es no recordar, leyendo índice de famUia burguesa española otros poemas o textos literarios hispánicos de parecida inspiración. Mas importa mucho advertir que se trata de escritos muy posteriores al de Alberti, incluso cuando se deben a autores de su misma generación: así, el conocido y clásico poema La famüia de Luís Cernuda, a quien vimos avecindado en Viriato, 73, y que no da a la estampa esta pieza sino en su libro Gomo quien espera el alba publicado en 1947. Así, con mayor motivo todavía, por lo que toca a autores de las leyes de posguerra, que pudieron conocer el texto de Cernuda, pero no ya el de Alberti como Juan Goytisolo- en Señas de identidad ante todo- Juan Luis Panero, en diversos poemas, y prefiero no fingir que me olvido de mí mismo, en L espai desert Mas es dé notar que en tales casos el desconocimiento de índice de familia burguesa española pudo ser holgadamente suplido por el conocimiento de otros poemas del ciclo de La famUia de Alberti, que sí fueron oportunamente reeditados. Pues algo debe aún subrayarse aquí: incluso si prescindimos de la circunstancia histórica que enmarca cada texto, el poema de Alberti y el de Cernuda no tienen en absoluto el mismo planteamiento ni desembocan en la misma conclusión. Cernuda atisba, pe- se a la crudeza del enfrentamiento, cierta vislumbre de concüiación final que no aparece en Alberti; y no es la actitud de Cernuda, sino más bien la de Alberti, la que se refleja en los escritores posteriores que acabo de mencionar, pese a que de ellos- de nosotros- esté ausente ya la situación histórico- política desde la que escribe Alberti en 1936- 37, y pese a que sólo en Alberti aparezca un planteamiento marxista del asunto. De imprecación habla Rosa Chacel, y, visiblemente, índice de famüia burguesa española es poema, no ya Únicamente imprecatorio, sino increpatorio además. Por su energía verbal indeclinable, por su constante tensión e invención expresivas, este diorama buñuelesco- quizá valleinclanesco también- de figuras a un tiempo patéticas, irrisorias y terribles, expande por la cotidianeidad las ásperas verdades de un sótano por dentro que avistó el poeta, sobrecogidamente, por primera vez en Sermones y moradas cuando no en el más arduo tramo final de Sobre los ángeles En esta salmodia alucinada, lo onírico irriga lo ordinario, y lo real se estüiza en garabatos contorcidos, ora mediante pinceladas leves, ora por bruscos chafarrinones, sustentados siempre en un excepcional oído rítmico. No se trata sólo de recuperar una pieza olvidada compuesta en un gozne trágico de la vida española: nos haUamos, a todas luces, ante un poema mayor. Rere GIMFERRER de la Real Academia Española