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13 DE OCTUBRE DE 1999 FUNDADO EN 1903 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA Un espacio de libertad, seguridad y justicia en Europa i ill ipi si S i III III ni lli ii iI 1 1 1 1 lí 11 L próximo viernes, en la ciudad finlandesa de Tampere, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea vamos a tener la oportunidad de ocuparnos de algunos de los problemas que más preocupan a los ciudadanos europeos. Y en la iniciativa por solucionarlos, los españoles estamos teniendo un papel destacado. Con el paso de los años, hemos creado en Europa un espacio integrado que nos proporciona indudables ventajas económicas, y que nos permite circular libremente. Pero las oportunidades que nacen de este espacio común han traído consigo nuevos problemas a los que debíamos hacer frente. Celebramos un Consejo Europeo extraordinario para poner en marcha el espacio de libertad, seguridad y justicia previsto en el Tratado de Amsterdam. Fue España la que introdujo esa noción en el debate europeo al proponerlo como un nuevo objetivo de la Unión, para así reforzar los instrumentos comunes de lucha contra el terrorismo, el tráfico ilícito de drogas y el crimen organizado. Nuestros socios no sólo hicieron suyo ese objetivo, sino que lo han erigido en uno de los tres grandes desafíos a los que debe hacer frente la Unión en los comienzos del nuevo siglo, junto con su contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo y la garantía del bienestar económico y social construida sobre la fuerza que nos da la moneda única. Reconociendo el papel de liderazgo desempeñado por España en este ámbito, se me pidió, hace ahora un año, que orientase el debate. Entonces propuse la celebración de esta Cumbre, que ve ahora la luz bajo la Presidencia finlandesa. En un primer momento, algunos de nuestros socios desearon dirigir los trabajos exclusivamente hacia las cuestiones de seguridad interior. Sin embargo, ha prevalecido el enfoque global defendido por España. Creemos que la seguridad de los ciudadanos está indisolublemente unida a su libertad y a la justicia, por lo que no es posible profundizar en ninguno de esos campos sin avanzar en los otros dos. En coherencia con ese planteamiento, la Cumbre de Tampere tendrá como temas principales la libre circulación de personas, la lucha contra el crimen organizado- incluido el terrorismo- y la creación de un auténtico espacio judicial europeo. Una de las aportaciones del proceso de construcción europea más prácticas para los ciudadanos ha sido la posibilidad de desplazarse libremente por el territorio de la Unión sin estar sujetos a molestos controles fronterizos. Ese derecho debe ser ampliado en todo lo posible, y para ello, necesitamos contar con un control efectivo y armonizado de las fronteras exteriores. Sólo de esa manera los Estados miembros podrán tener la seguridad de que E quienes están en sus territorios lo hacen con arreglo a la ley. El grado de libertad y prosperidad que disfrutamos en Europa hace de ella un destino anhelado por buen número de ciudadanos de otros países. Creo que Europa no debe cerrarse al exterior. No queremos una Europa fortaleza; antes al contrario, consideramos que los flujos migratorios, además de ser una forma de solidaridad con los ciudadanos de las naciones menos favorecidas, pueden ser fuente de desarrollo y progreso social en Europa. Es necesaria, para ello, una estrategia coherente en materia de inmigración y asilo. España defiende la elaboración de una política global de inmigración para la Unión Europea que se articule en torno a tres ejes: la plena integración de los emigrantes legales, para lo que deberemos redoblar esfuerzos en la lucha contra el racismo y la xenofobia; la persecución coordinada contra las redes que organizan la- emigración ilegal; y, en tercer lugar, la atención humanitaria y económica a los inmigrantes irregulares, auténticas víctimas en la mayoría de los casos. Las crisis desencadenadas en diversas zonas del planeta generan constantes desplazamientos. La solicitud de asilo, amparada en muchos casos por situaciones de precariedad económica, debe ser objeto en la Unión Europea de un enfoque común respetuoso con los convenios internacionales, e inspirado en las mejores prácticas dentro de la Unión, entre las cuales, según ha destacado ACNUR, se encuentran las españolas. Hemos propuesto, además, la creación de un fondo que refleje la solidaridad financiera con aquellos Estados miembros que hacen frente a una afluencia masiva de refugiados o desplazados. Confío en que pronto pueda hacerse realidad. Por otro lado, la ampliación de este espacio de libertad requiere el desarrollo de una más intensa cooperación para evitar que el levantamiento de los controles pueda ser aprovechado para fines delictivos. La supresión de las fronteras ha facilitado, sin duda, la libertad de acción de bandas criminales. No podemos permitir que las autoridades vean entorpecida su acción por unas fronteras que ya no existen para los delincuentes. Es necesario fortalecer la cooperación entre nuestras autoridades policiales, particularmente frente a aquellos delitos que tienen un efecto transfronterizo más acusado: el terrorismo, el narcotráfico, el blanqueo de dinero o la inmigración ilegal organizada. Esa cooperación debe naturalmente basarse en la confianza mutua y en el intercambio de experiencias y prácticas. Es importante redoblar los esfuerzos de formación común e incrementar los contactos informales entre responsables operativos de acciones policiales. Todo ello, sin perjuicio de aprovechar al máximo las potencialidades de Europol. En esta lucha es imprescindible prestar una especial atención a la prevención del delito, centrándonos en aquellos sectores de la población más expuestos, como la juventud y la población marginada. Debemos esforzarnos por ofrecerles oportunidades que les alejen del delito. Es preciso, también, explorar las posibilidades de una cierta armonización de las normas penales para hacer más eficaz nuestra determinación. Sin embargo, no debe olvidarse que las legislaciones nacionales son muchas veces tributarias de tradiciones jurídicas y sociales difícilmente transplantables. La Unión Europea sólo debería eliminar estas normas especificas en lo estrictamente indispensable. Creo que ofrece mejores perspectivas, y que sería más acorde con el principio de subsidiariedad, acudir al reconocimiento mutuo de las decisiones judiciales sobre la base de la confianza recíproca entre los Estados. La lucha contra el crimen organizado será verdaderamente efectiva cuando las decisiones judiciales adoptadas por un tribunal competente de un Estado miembro sean reconocidas y ejecutadas de manera automática por los tribunales de otro en el cual puedan encontrarse el culpable o sus bienes. Asimismo, debe avanzarse en la simplificación de los procedimientos de extradición, suprimiendo la excepción del delito político, carente de base entre naciones cuyo fundamento común es la democracia y el respeto pleno de los derechos individuales. Debemos mejorar la cooperación entre nuestros tribunales con el fin de simplificarla y agilizarla. Con ese fin, España ha propuesto dotar de un marco estable a la cooperación judicial, en forma de una secretaría permanente para la red judicial europea, en la que los magistrados trabajen conjuntamente en el seguimiento de la cooperación judicial y contribuyan a subsanar las causas de retrasos y otras disfunciones. Junto con el reconocimiento mutuo y la mejora de la cooperación entre tribunales, la supresión de obstáculos en el acceso a la justicia debe formar parte de los cimientos del espacio judicial europeo. Un espacio judicial europeo que debe también extenderse al orden civil, de tal manera que los ciudadanos puedan sentir día a día, en su vida familiar y laboral, los beneficios de la seguridad jurídica que puede ofrecer un entorno judicial previsible y eficaz a lo largo y ancho de la Unión Europea. Esa era mi intención cuando propuse la celebración de esta Cumbre: facilitar la vida a nuestros ciudadanos, aprovechando las ventajas que proporciona este gran espacio integrado europeo sin merma alguna de sus libertades, ni de su seguridad. Estoy seguro de que Tampere será una etapa crucial en ese camino. JOSÉ MARÍA AZNAR Presidente del Gobierno español