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20 MIÉRCOLES 5- 10- 99 ABC Catalanas SONDEO IPSOS- ECO CONSULTING. EL PP, INDEPENDENTISTAS E IC RESISTEN LA TENDENCIA A LA BIPOLARIZACIÓN Convergencia retrocede un escaño, que pasaría a ERG Estimación de voto Distribución de escaños (TOTAL CATALUÑA) Diferencia sobre el barómetro del día anterior P. ¿Quién piensa que será el próximo presidente de la Generalitat? iWíil! Pasqual Maragali 14 NS NC Escaños CIU PSC PP IC- EV Total 20 +3) 1 Jordi Pujol 66 -3) riOHíA TÉCNICA IC- EV Se presentó en las cuatro provincias en 1995, en esta ocasión se presenta en coalición con el PSC salvo en Barcelona, que va con candidaturas independientes. NS- NC INTENCIÓN DE VOTO 14,3 BARCELONA. S. P. as variaciones que ofrece hoy el barómetro son pequeñas con respecto al día anterior. Por los restos se registraría la posible pérdida de un escaño por parte de CiU, que beneficiaría a ERG o, incluso, a IC. Pujol mantiene una ventaja sobre Maragali de siete escaños y el PP sigue inamovible con 14- 15. Le sigue ERG, al alza desde el arranque de la campaña y fuerza política que está en una horquilla de 13- 14 después de partir antes de la campaña con una previsión, según el sondeo, de 12, un diputado menos de los obtenidos en las elecciones de 1995. Por primera vez, IG también se presenta al alza y L de los 7 escaños que el primer barómetro le pronosticaba pasa a la posibilidad de lograr imo más. Al margen de los mínimos movimientos registrados en lo que va de semana, se mantiene el mapa del primer día. CiU se perfila como ganador, aunque por poco- uno o dos puntos- Maragali logra ima clara mejora de los resultados anteriores del PSC con una docena más de escaños que hace 4 años, pero aún está lejos de disputar a Pujol la victoria. El PP, de conseguir los 14- 15 diputados de que habla la encuesta, tendría la clave de la gobemabüidad, pues sin su apoyo o permiso Convergencia no podría gobernar. Sólo si CiU alcanzara la cifra máxima que le pronostica la encuesta, 54 escaños, y lo mismo le ocurriera a ERG- 14 parlamentarios- a Pujol le quedaría la baza de buscar la alianza con los independentistas. Por porcentajes, el PSC sigue a la baja y pierde otro punto hasta situarse en el 33,1 por ciento, casi tres puntos por debajo de CiU. El PP sigue rozando el 12 por ciento, 1,3 puntos por debajo de sus resultados de los anteriores comicios. Pujol mantiene su abrimiadora ventaja sobre Maragali: el 66 por ciento sigue pensando que continuará al frente del Palacio de Sant Jordi por cuatro años más. Universo; Población de 18 y más años de Cataluña. Muestra: 800 entrevistas. Margen de error más menos 3,5 por ciento (con una seguridad del 95, 5 por ciento en el caso más desfavorable de una probabilidad del 50 50) La muestra ha sido desproporcionada, por provincias, asignando 320 entrevistas a Barcelona y 160 a cada una de las tres restantes. Metodología: Entrevistas telefónicas por er sistema CATl (realizadas el 3 y 4 de octubre) ANÁLISIS S er alcalde olímpico de Barcelona y dejarlo en pleno mandato es algo que expresa parte de la idiosincrasia personal y política de Pasqual Maragali. Luego marcha en peregrinaje a Roma y regresa con un timing envidiable para mantener la intriga sobre su candidatura a la presidencia de la Generalitat. Admirador del modelo del partido demócrata norteamericano, lanza la plataforma de Ciutadans peí canvi yuxtapuesta o sobrepuesta a la estructura tradicional del PSC- PSOE, consistente en una cúpula de catalanista y una malla jerárquica intrincada cuyos pimtos de conexión son los llamados capitanes El PSC es la guinda del PSOE en Cataluña, al modo de la élite legitimadora que rige los destinos de un potencial electoral formidable pero hasta ahora incapaz de ocupar la Generalitat. Lo que puedan hacer los capitanes en caso de una derrota de Maragali es algo perfectamente imaginable y digno de equipararse a determinados rituales El equinodo de Pasqual del canibalismo. Para el electorado catalán, las inminentes elecciones autonómicas vuelven a ser cruciales, como no lo habían sido desde 1980, cuando algunos dirigentes del PSC- PSOE ya pensaban en la decoración de su despacho oficial y lo vieron ocupado por los alevines del pujolismo. Si se excluye aquella victoria de Jordi Pujol en 1980, las sucesivas confrontaciones autonómicas no habían implicado seriamente la posible sorpresa de un cambio, hasta que Pasqual Maragali se puso en la línea de salida. Puede corroborarlo el hecho de que, aim siendo elecciones al Parlamento de Cataluña, muchos de sus referentes son de índole presidencialista, en detrimento plausible de los partidos de menor dimensión. En sus inicios, la campaña del maragaUísmo sugería el efecto bandwagon -subirse al carro del ganador- como un eco de las elecciones del cambio que aposentaron al felipismo en la Moncloa, salvo que a diferencia de la UGD en descomposición, la maquinaria de CiU puede significarse por algimas disfunciones pero no por su parálisis total. Fue un prólogo electoral digno de algunas secuencias de Hitchcock pero desde principios de septiembre cunde la sensación de que el bandwagon pierde empuje. Según los expertos electorales, ocurre con el fenómeno bandwagon que, cuando decae, difícilmente se relanza. Presentado inicialmente como motor del cambio frente á la fatiga del pujolismo, el maragallismo mantuvo intacta su arma de cristal hasta que el contenido se hizo borroso e inconcreto. Maragali viajó al congreso laboralista de Bournemouth para contagiarse de la capacidad de Tony Blalr para la política gestual pero a su regreso vio cómo Pujol se había envuelto en el manto institucional y se afianzaba en la certidumbre demoscópica de que el conjunto del electorado piensa que las cosas van bien. De hecho, aunque Jordi Pujol lleve dieciocho años en el poder, la ilusión de las alternancias pudiera estar chocando con el hecho de que la coyuntura económica en toda España es positiva y aún mejor en Cataluña. Para el resto de campaña quizá Maragali rectifique su estrategia y decida ponerse a atraer los votos del PSOE en lugar de pretender seducir a los votantes de Pujol. Los estrategas ponderan la ventaja que necesita el PSC en Barcelona para compensar la Cataluña profunda. A estas alturas de la campaña electoral catalana y después de las sofisticaciones urbanas del maragallismo, la pregunta capital continúa siendo si los votantes del PSOE van a su rutina dominical para echar mano de la papeleta de Pasqual Maragali. Valentí PUIG