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ABC DOMINGO 12- 9 99
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BREVERIAS
Duran, fino analista
El mundo se devana los sesos para averiguar cómo se evita la matanza de Timor, y resulta que Duran Lleida lo tenía resuelto. Todo consiste en mostrarse solidarios y recordar que Cataluña ya pasó por eso. Corría 1714 y las huestes de Berwick venían a ser como las del general Wlranto. Duran no lo dijo así, pero casi. Un día en que rememoramos la defensa de las libertades y el derecho de existencia del pueblo catalán, también debemos recordar los derechos de otros pueblos Conmovedor. Aunque no tanto como los epitafios de Carod Rovira o Rafael Ribo, aliado de MaragaU, que asimilaron imo y otro caso. Ánimo en Timor: al final, Cataluña salió adelante.
Sanidad no dialoga
o no sabe o no quiere. El caso es que el ministro de Sanidad, Romay Beccaría, no gusta de dialogar con los sectores y colectivos afectados por su negociado. Ya le pasó con el gasto farmacéutico, cuyo recorte tuvo que aprobar por Decreto Ley, y le ocurre ahora con el proyecto de F mdaciones, buena idea quizá mal desarrollada. Los médicos, piedra angular de todo hospital, critican la fórmula por perjudicar en el futuro la calidad de la asistencia El ministro lo ha fiado todo a la figura del gerente y se ha olvidado de los doctores, sin cuya participación no puede reformar el sistema con éxito. Ignorarles es ingenuo.
N la selva pasaban aqueUa tarde por televisión El mundo natural y dos cocodrilos, una hiena, una plaga de langosta, algún escorpión que otro, una copiosa familia de víboras, un anciano elefante con su trompa habitual y otros animales de estirpe diversa se acomodaron en un humedal para ver dos de los documentales más aleccionadores de la temporada cuyas imágenes habrían hecho palidecer a un buitre. El primero de ellos, algo pasado de moda, se titulaba modestamente Conflicto en Kosovo y lo que se veía allí hizo derramar lágrimas a un escorpión. Una víbora se desmayó. ¿Con que así están las cosas en la Civilización? preguntó sarcásticamente un cocodrilo. Puras bestias comentó una serpiente de cascabel. ¡Quiá! negó el cocodrilo. Se les nota un déficit zoológico tan acentuado que no veo yo que estén en condiciones de entender el futuro El anciano elefante con su vozarrón cuaternario: Simplemente reniegan de sus privilegios ¡Silencio! reclamó una mantis religiosa, pasa que siguen empeñados en fundar un nuevo irracionalismo con su gran inteligencia y nosotros no podemos hacer nada Un gusano de seda insinuó con su acostumbrada suavidad que aquella especie a todas luces perjudicial si bien era capaz de resolver los problemas teóricos hacía insolubles los problemas reales. ¿Como la ONU? quiso saber una bestezuela perdida entre la hierba. Ya llegaremos a eso se le respondió. Yo creo que actúan política-
E
CANDIDO
Fábula de la civilización
En la selva pasaban aquella tarde por televisión El mundo natural
mente, eso es todo se permitió decir una gacela mirando tímidamente a un león africano que parecía perdido en sus meditaciones. Era cierto, el león meditaba acerca de unas palabras del profeta Isaías que rezan, el lobo y el cordero serán apacentados jvuitos y el león comerá paja con el buey Le daba un asco espantoso, comer paja, pero no obstante estaba dispuesto a ello si se restauraba el Paraíso. El segundo documental amenazaba con ser peor, si cabe. Se titulaba Timor oriental, primeros compases de un genocidio No había nada que hacer. La civilización, en cuanto estadio superior del subdesarroUo mental, avanzaba inconteniblemente por el mxmdo y la raza erecta, algo que a decir verdad no estaba justificado, se aplicaba con entusiasmo a civilizarse cada vez más. Una oruga procesionaria se dirigió a im orangután: Y qué pasa contigo, ¿tie-
nes algo que decir? El orangután se puso rojo hemoglobina, se dio cuatro puñetazos en el pecho, arrancó un árbol de cuajo y dijo, ¡ni por asomo esos bichos descienden de mí! No sé, no sé masculló la oruga. En realidad estaba confundiendo la evolución biológica con la evolución social. Añadió el orangután: Siempre lo dije, no se puede generalizar a la ligera, como hizo Darwin, se supone que los sabios prescinden dé cualquier optimismo en sus investigaciones Se le veía disgustado. En la pequeña pantalla desconocidos cortaban cabezas a desconocidos. ¿Y la ONU? preguntó una jirafa emergiendo todavía más de sus altos pensamientos. Está poniendo a punto su crítica ideológica a las bandas de asesinos integracionistas Fue entonces cuando la hiena explotó en una carcajada siniestra. ¿Y cuándo se espera que acabe la broma? se atrevió a preguntar un coleóptero no del todo identificado en la penumbra. Un murciélago que estaba viendo el documental colgado cabeza abajo de la rama de un abedul se desplomó sin sentido víctima de un infarto. Tendrían que prohibir estos espectáculos que violan todas las leyes de la selva se quejó un mosquito anofeles. La conversación no pudo seguir porque empezó a oler a chamusquina. El fuego apareció de improviso avanzando por los cuatro lados del bosque. Lo que nos faltaba dijo un conejo.