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VIERNES 28- 5- 99 CULTURA ABC 61 Los escritores llevan al lector al límite de la mmensidad que puede alcanzar el espanto en las guerras que asolan el mundo biente de la Francia ocupada por los nazis, Patrick Mediano trata de reconstruir la vida de Dora Bruder (Seix Barral) una joven cuyo nombre apareció en una lista de deportados a Aúschwitz. En medio de tanto desastre no viene mal un ensayo titulado, precisamente, El perdón en el que Vladimir Jankélévitch plantea el papel de la bondad y cómo perdonar no supone la ausencia de dolor ni del respeto debido a las víctimas. Pero la cuestión es que éstas surgen aquí y allá. Retrocedamos, por ejemplo, a la guerra de Crimea usada como telón de fondo por Beryl Brainbridge en Master Georgie (Grijalbo Mondadori) una novela por la que deambulan personajes afectados por la contienda. Más cercanos en el tiempo títulos como La guerra de siempre (Península) o La guerra sin frentes (Temas de hoy) En el primero, Miguel Ángel Bastenier analiza el pasado, presente y futuro del conflicto árabe- israelí, que parece no tener fin. En el segundo, Ángela Rodicio ha dejado por escrito sus experiencias como corresponsal de televisión. Como subtítulo de la obra, la periodista ha elegido esta frase: De Bagdad a Sarajevo, memorias de una enviada especial Feria fin de siglo ROBEHT CAPA Soldados leales en el Palacio del Gobierno Civil (Teruel, enero 1938) sia de Alexander Solzhenitsin. El escritor que obtuvo el Nobel en 1970 analiza lo que ha soportado el pueblo ruso y cómo hay que reflexionar para salvar una nación en crisis continua. Documentos al ciento por ciento los que contiene El caso de España contraías dictaduras chilena y argentina (Planeta) que incluye los del juez Garzón y la Audiencia Nacional en el asunto Pinochet, que ha acabado con la tranquilidad de los dictadores. El prólogo es de Maruja Torres y el epílogo de Luis SepiUveda. La guerra argelina enquistada en el territorio del horror larvado o en ebullición ha servido de inspiración a una argelina, Baya Gacemi, para narrar la historia real de una mujer cuya identidad oculta en Nádia (Grijalbo Mondadori) El marido de la protagonista combatía en elGrupo Islámico Armado y era el mandamás de un pueblo que Nadia debió abandonar. Ahora recibe la ayuda que obtienen otras víctimas del terrorismo y vive amenazada de muerte por los que un día ayudó. En otro continente y en otro país se sitúa Chiapas, la rebelión indígena de México (Espasa) que escribe Carlos Montemayor. No podía faltar en una oferta editorial sobre el mundo actual un fenómeno como el terrorismo. En La cara del terrorismo está cambiando (Espasa) Bruce Hoffmann estudia lo que considera las dos grandes formas de terrorismo: el etnonacionalista y el religioso. No olvida el papel de los medios de comunicación ni la faceta económica del problema. Acotación Cada guerra tiene su Jenofonte Desde la guerra de Troya, los hombres, los testigos o los combatientes han contado lo que han visto en el campo de batalla. Son los poetas o los narradores que han sufrido en sus carnes la espada, la bala o la metralla. Cada guerra tiene su Jenofonte. En la I Guerra Mundial, Hemingway en Adiós a las armas y Remarque en Sin novedad en el frente nos dejaron páginas estremecidas del hombre a la hora de matarse. Orwell o Malraux contaron la guerra de España. En la n Guerra Mundial, James Jones La delgada línea roja Norman Mailer en el frente del Pacífico Los desnudos y los muertos o Martha Gellhom The face of war emulan a Tolstoi. Michael Herr con Despachos o Hersh en Mi Lay son los Jenofontes o los Stephen Crane de Vietnam. Historiadores, periodistas, estrategas, investigadores, poetas componen el cuadro del paisaje antes, durante y después de la batalla. Hemingway definió a los corresponsales como historiadores al instante Ese es el camino que han seguido al contar su aventura bajo el fuego. La guerra da lo mejor, y lo peor del hombre. Eso es lo que recogen en sus páginas, cada uno a su estilo, el valor y el miedo, la crueldad y el dolor, el horror y el instinto de supervivencia. Las crónicas desde la trinchera se quedan cortas. Se hace necesario el übro, la reflexión sobre esos días de la infamia. No importa que las balas hayan silbado sobre sus cabezas. El protagonista es el que se queda, el héroe o el cobarde muerto, el que sufre, el sujeto paciente de la Historia. En las guerras actuales- escribió Baroja- pierden el que pierde y el que gana. Es un juego malo para los dos Por desgracia, los Ubros sobre la guerra o los documentales de televisión, los cronistas cinematográficos del desastre no han acabado, con ella. Manuel LEGUINECHE Los Balcanes e Irlanda Los Balcanes, desgraciadamente, han dado y dan para mucho. De ahí que no pueda faltar un libro sobre la tragedia de Kosovo. Su título: Para entender el conflicto de Kosovo (Los libros de la catarata) de Carlos Taibo. Sus páginas pueden ayudar a entender el nacimiento de im problema que propició la intervención de la OTAN. El autor, que ha publicado otras obras sobre una zona europea especialmente problemática, se adentra ahora no sólo en la condición geográfica e histórica de Kosovo sino en la desintegración de Yugoslavia y en el papel jijado por las naciones más ricas en este drama. Otro lugar problemático, aunque afortunadamente la situación ha mejorado, es Irlanda. Conor Cruise O Brien, con abundante autobiografía, llena páginas en las que se refiere a lo que entiende como combinación letal refiriéndose a nacionalismo y religión. Publicado en Espasa, el prólogo es de Jon Juaristi. En la misma editorial, El colapso de Ru- Desolación El honor del guerrero (Taurus) de Michael Ignatieff, lleva como subtítulo Guerra étnica y conciencia moderna Santa palabra, al menos, esa de conciencia. El autor que ha conocido personalmente la situación de Serbia, Croacia, Bosnia, Ruanda, Burundi, Angola y Afganistán reflexiona acerca de lo que ha visto en zonas donde la guerra étnica se ha integrado a la vida diaria. Y algo que entraña esperanza: describe el papel trascendental de los integrantes de las ONGs, los periodistas, los pacificadores y los diplomáticos que intentan con ahínco mediar en situaciones de desolación. Como colofón cabría citar una fábula, La vida es bella (Grijalbo Mondadori) de Roberto Benigni y Vicenzo Cerami. Se trata de una ficción, ciertamente, pero la solidaridad, el amor, están presentes en un campo de exterminio nazi. Y hay que buscar finales hermosos para que quizá, algún día, se incorporen a la realidad,