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84 ABC TOROS Decimocuarta de la Feria de Abril SÁBADO 24- 4- 99 Ficha de la corrida Plaza de toros de la Maestranza. Viernes, 23 de abril de 1999. Se puso el cartel de no hay billetes Se lidiaron seis toros de Jandilla, muy desiguales de presentación y descastados. Curro Romero, de verde y oro. Un pinchazo, media estocada atravesada que hace guardia y tres descabellos (algunos pitos) En el cuarto, media estocada caída y delantera (pitos) Enrique Ponce, de grana y oro. Estocada (silencio) En el quinto, estocada (silencio) Julián López El Juli de rosa palo y oro. Un pinchazo y estocada atravesada (oreja y vuelta al ruedo) En el sexto, estocada (dos orejas y pasó a la enfermería) tampoco le gustó el noblote cuarto. Sin piedad le zurraron la badana bajo el peto. Sin fuelle y recorrido llegó a la muleta. Romero le quitó las moscas, comprobó que no se desplazaba, sólo un poco por el pitón derecho, y sin despeinarse despachó la cuestión con la pertinente puñalada. Los müagros no se repiten todos los días. Trataba Lucho Campos, que es de la tierra de Clinton, de encontrarle la seriedad al segundo, y no es que no supiera de esto, sino que no la había. No arrancó con buen pie la actuación de Ponce, que, entre algunos lances templados de recibo, sufrió varios enganchónos y un desafortunado desarme. El Juli intervendría después en un trapacero quite a pies juntos. El personal aplaudió como si del mismísimo Cagancho resucitado se tratara. Ni fuerza nifijezani virtud afeuna encontramos al ejemplar de JandUla, que, para colmo, desarrolló sentido conforme avanzaba el último tercio. Sólo unos cuantos derechazos con temple antecedieron a otros sin él. La resolución fue breve, a la vista de varias coladas por el pitón diestro. La estocada hasta la bola sería lo mejor de su labor, al igual que ocurriría ante el desbravado quinto. De nuevo, sólo unos cuantos muletazos diestros y templados se incluyeron como balance positivo. ZABALA DE LA SERNA Parte facultativo: El Juli sufre una cornada con dos trayectorias, una hacia afuera y arriba de seis centímetros, que interesa piel y tejido superficiales, otra hacia afuera que rompe venas en una extensión de ocho centímetros y que Uega a la cara extema. Pronóstico menos grave. O el triunfo o la vida 1 Juli se jugó el todo por él todo hasta obtener las orejas necesarias para la Puerta del Príncipe, aun a costa de caer herido La tarde más esperada de la Feria se tiñó de sangre y valor. Sería en el últímo toro cuando El Juli apostó todo, incluida la vida, a cambio del triunfo, que, como estaban las cosas, rozaba ya con la punta de los dedos. A base de una tremenda dignidad y ima desmedida ambición, superó su segunda actuación como matador en la Maestranza, y obtuvo los méritos y las orejas necesarias para abrir la Puerta del Príncipe, aunque le costara ima cornada. El valor de El Juli cambió el signo de la tarde. Y también sü sangre y su casta torera. La sangre derramada y la bizarría demostrada golpearon el corazón de la plaza y el cerrojo de la Puerta del Príncipe. Se acababa el sexto toro, que como todos duró en el último tercio menos y nada. Había abierto Julián con vibración y los pies juntos la faena por alto, y había seguido con una serie por el pitón derecho, de muletazos muy largos e hilvanados. La gente, que continuaba extasiada tras el emocionante tercio de banderillas protagoniJ. M. SERRANO zado- u n par por los adentros, con los pitones El sexto toro de la tarde voltea a Julián López El Juli en el pecho, hizo crujir la plaza- aplaudía a rabiar. En la siguiente val más reposado y el toro menos andarín. A tanda, el jandilla ya se frenaba, y enganchaba El Juli le funcionó la cabeza como un rayo. la muleta. El jovencísimo torero, con una Supo sacar partido de su noble y descastado oreja ya en el bolsillo de su enemigo anterior, oponente, valentón y voluntarioso. Pero de no podía dejar pasar el triunfo, aun a costa de o más bien nada; jijarse la vida. Cuando se le frenó en un pase toreo pausado y lento, poco que usted quiera. de valor y recursos, todo lo de pecho el animal, El Juli aguantó impávido Cobró en el segundo intento una estupenda en la pala del pitón, casi buscando la volte- estocada, y se aupó con ima oreja bien trabareta. Efectivamente, el toro lo lanzó por los jada y buscada con ahínco. aires y le hirió. Sin ni siquiera mirarse se leEl Juli se entregó de principio a fin: o la vantó y recogió los trastos, para volver a torear. La taleguilla se veía rota, con una he- vida o la Puerta del Príncipe. Parecía ser ésta rida sangrante. Se tiró a matar como si le su mentalización. De toreo de cante grande, fuera la vida y la gloria en eUo. Cobró una es- de toreo hondo, escasa anduvo la tarde, pero tocada en todo lo alto. Antes de que doblara Julián supo buscarle las vueltas a costa de juel cornalón bovino, las cuadrillas le recogie- garse el todo por el todo. Y eso, señores, tamron y le trasladaron a la enfermería. La plaza bién vale. estalló como una flor blanca. No se lo pensó dos veces el presidente a la hora de entregar No hubo otro milagro las dos orejas, que abrían una Puerta del Cara de pocos amigos se le puso al Faraón Príncipe que nunca se abriría, porque El JuU cuando rompió el paseíllo: el albero se había no saldría ya de la enfermería. empapado del agua del riego previo y se había Distraído y con la cara alta embestía el convertido en un resbaladizo barrillo. O eso blando tercero desde su saUda. Algunas veró- parecía. Mal presagio, de cualquier manera, nicas de El Juli habían tenido buen aire. No que Curro torciera el gesto. El problema se soestaría habiüdoso el jovencísimo matador al lucionó con más arena seca, pero lo que no rematar un quite, de medio farol y ima cale- tendría ninguna solución sería el primer serina, con una revolera violenta: el toro se toro mona de Jandilla: no había por dónde covolteó a la vez que hincaba los pitones en la cerlo. Echaba las manos por delante y topaba, arena. Apenas hubo castigo en varas. Por ya desde los primeros instantes. Inédito arriba abrió faena con unos impertérritos es- quedó el capote de Romero, que permitió un tatuarios, aliñados con un ayudado por bajo y duro castigo en varas. Ni por esas se le frenaim pase del desprecio. El personal estalló de ron al torete sus aviesos ánimos. A la primera júbilo con una predisposición asombrosa. Du- de cambio, en los albores de la faena que rante las siguientes series diestras gazapeaba nunca existió, le puso los pitones, en la faja al el jandilla, y El Juü le recuperaba el terreno veterano torero. La calle de en medio tomó con un juego de piernas asombroso. Las ova- Curro, y aun así pasaría algunos apuros. En ciones, sin embargo, crecían, mientras ni abierta huida alcanzó a dejar media estocada toro ni torero encontraban el entendimiento. que hizo guardia. Todavía arrearía el jandilla Al natural, en honor de la verdad, surgió al- con mal estilo a la hora de descabellar. guno bueno, incluso a pies jimtos, con el chaNo estaban las musas ayer con Romero: ente Barrera dio la única vuelta al ruedo en Zaragoza Zaragoza. Ángel G. Abad La primera de la Feria de San Jorge de Zaragoza se saldó con una única vuelta al ruedo para Vicente Barrera. La deslucida corrida de Domingo Hernández tuvo inucho de culpa. No anduvo muy acertado Caballero con el que abrió plaza, al que se lo quitó de encima de un bajonazo. Al manso cuarto intentó meterlo en la inuleta sin éxito (silencio en ambos) Vicente Barrera anduvo inspirado en el inicio de faena al segundo, pero el toro se rajó y todo se düuyó. Una serie de naturales fue lo mejor de su labor. No hubo toro para más (ovación y vuelta al ruedo) Miguel Abollan sólo escuchó tma ovación con el sexto toro, en una faena que en principio prometía (süencio y ovación)