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EDITADpPOR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 26 DE JULIO DE 1998 DOMICILIO SOCIAL J. I. LUGA DE TENA, 7 28027 MADRID DL: M- 13- S 8. PAGS. 136 FUNDADO EN 1905 POR D O N TORCUATO LUCA DE TENA ININO... ¡Gatito! Para liamarlo atiplamos la voz. No es una orden, sino un suave requerimiento. El gato no nos hace caso. O sólo parece que así es. Se halla durmiendo, perfectamente enroscado, pero ha hecho vibrar sus orejas. Entreabre los ojos y también parece que nada ve, mas se comprueba que ya ha recibido el mensaje desde el primer susurro. Se lo está pensando. Al cabo de muchos segundos se levanta, se estira sin prisas y, al fin, se acerca ondulante. Sus pasos son puntos de silencio. Ha hecho parecer que la idea se le ha ocurrido a él y te solicita con unos ojos despalancados y fijos, inconmovibles, que siempre impresionan. La gente con gato se puede entender bien entre sí. Da lo mismo que se trate de un escritor o de una señorita que remata camisas en su casa. La gente con gato es muy diferente de la del perro. Puede quizá ser más egoísta. Misterio de duplicidad, pues el gato ha de recibir más demostraciones de cariño que el perro. Siempre nos queremos conquistar al gato. Por el contrario, es el perro quien nos. conquista. Un perro puede ser el esclavo de su amo. Al gato no se le esclaviza jamás. Pero las relaciones con un gato pueden ser muy complejas. A mi gato, Rayito, no lo capé y se ha conservado- con diez años que tiene yacpmo un cachorro, igual de vivaz, aunque tiene el inconveniente de mearse en cualquier lugar, marcando terreno. Es un contratiempo y hay que limpiar. Sin capar, un gato es un personaje más rotundo. Duerme indefinidamente, pero despierto se nota que tiene muchísimo que hacer. -Parece que no va a despertarse nunca pero, de repente, se levanta como un rayo, muy dispuesto a cumplir con sus recados, que deben ser de lo más urgente. Por ejemplo, cambiar de sitio al otro lado de la casa y continuar su siesta allí. Las noches del gato son más movidas. Algunos no tienen por dónde salir al imperio de los tejados o del campo, -pero se contentan con recorrer la casa- a veces maullando suavemente y haciendo oídovisitando incluso la cama de los durmientes. No me molesta en modo alguno, pues yo duermo mal. Por el contrario, me siento muy complacido con esa visita del gato que se arrellana justo a mis pies. He decidido pasar la noche contigo Me siento muy honrado, señor mío El ejemplo del gato me sugestiona y quizá ¡M tensión entre gato y persona. Es un espectáculo de la selva. A veces saca las tajadas me sirve indirectamente de somnífero. de su plato, sólo para verlas fuera del área Recuerdo una frase de Jules Renard, que de conveniencia. El gato nos aconseja afirma que un gato que duerme diecio- persuadirnos de haber robado aquellas cho horas al día, es lo más perfecto que cosas que más nos apetecen, para darles verdadera enjundia. Que las debemos Dios ha creado Afirma el escritor Desmond Morris que convertir en falta y pecado, aunque no lo los efectos terapéuticos del gato sobre las sean. El gato es imagen de la cupiditas personas excitadas son más serios y efica- y nos enseña a ser confiadamente marginales y transgresores- fuera del sistema ces de lo que parece. Nuestras relaciones con este indivi- que arbitrariamente nos reprime- y a desduo pueden ser muy complejas. Como cansar de serlo durmiendo a pierna suelmi ayudante le amenaza y le grita cuando ta y sin remordimiento alguno. lo descubre marcando terreno en cuál- Nos interroga con los ojos y lanza un quier sitio que no debe, el gato se presta a ¡Miau... con cierta urgencia. Si contesrepresentar la comedia del terror, se tamos ¡Miau... él sigue la conversación rephega y se esconde bajo cualquier mue- y se engancha. Durante unos segundos ble. Pero estos regaños y amenazas le goza de esa comunicación y luego se marcan muy periódicamente las reglas tiende a dormir satisfecho. Es animal de del juego. Él lo adora. Sigue haciendo lo costumbres y conoce muy bien su horaque le peta éscondidamente y, luego, se rio. Por la noche, cuando hacemos acerca en actítud ínüy ísoispechosa; ene ademán de ir a acostarnos, se levanta de maullando suavemente y, de repente, su sueño alerta para maullar y moverse sale raspahilando amedrentado, todo con Ugereza de un lado para otro. Lo celepara indicar que ha hecho una de las bra como una fiesta. Acompaña a alguno suyas y que debe ser perseguido y casti- de los dos hasta la cama, llega al extremo gado Esta es su correspondencia amoro- de acomodarse. ¡A dormir! Pero ¡ca! es sa con un ser de la raza humana. Parece una farsa. La casa queda en sombra y el muy consciente de que ese acto lo relacio- gato, cuando ve que no movemos pie ni na cordialmente con tal persona, aquella mano y guardamos los ojos cerrados, que más lo tiene en cuenta. Sabe que esto salta de la cama para recorrer sus domile conmueve de forma decisiva. Todo nios. Vuelve varias veces. Sólo por dos o amor debe ser puesto a prueba. tres horas goza del insomnio ese dorEl gato es tan ladrón, que se roba a sí milón inveterado. Porque el gato goza mismo. Sigue su programación genética y de todo, todo lo que hace tiene que ser lo suyo es robar ávidamente. Otra nueva delectación agresiva o pacífica. Ejemplo de vida y supremo hedonismo. Su ejemplo es desculpabilizador de la conciencia. Los siglos medievales creyeron que en el gato se investía el demonio y era ejemplo de malas costumbres, como pudiera serlo Gilíes de Rais. Era paciente compañero de brujas y alquimistas. El gato mira con descaro de juez prevaricador y corrupto y por eso provoca más. Sin embargo, como la de un sereno o vigilante nocturno en el que debemos confiar, es la imagen de ese gato que vemos atravesar sin prisas, cuando nos levantamos alguna noche, un pasillo calmo y encerado. Volvemos a acostarnos como si el mejor guardián de los sueños nos hubiera dicho: Que usted descanse UNA. JOYA FIRMADA ES U N bien R E G A L O INOLVIDABLE EL GATO YANES G o y a 2 7 y G o y a 6, Madrid Colón, 5 4 Valencia Francisco NIEVA de la Real Academia Española