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LUNES 19- 1- 98 ABC 4 3 Ana María Matute se convirtió ayer en la cuarta miyer que ingresa en la Real Academia La escritora ocupa el sillón K que dejó vacante Carmen Conde Ana María Matute debió sentirse ayer como Titania en el reino de las hadas. Y no sólo porque fuera la reina de la celebración, sino porque el acto en el que encarnaba el papel principal la transportaba a un mundo fantástico que ella, no obstante, no se había atrevido a imaginar. ¡Académica ella, que como dijo ni en sus más locos La Academia era ayer un hervidero de gente- esto parece una manifestación afirmaban quienes tres cuartos de hora antes de que comenzara el acto no encontraban asiento- la mejor demostración de que la nueva académica cuenta con admiradores de toda edad y condición. Pero hay que destacar la presencia de escritoras de distintas generaciones: Josefina Aldecoa, Soledad Puértolas, Lucía Etxebarría y Almudena Grandes. Matute entró en el salón de actos acoinpañada por los académicos Juan Luis Cebrián e Ignacio Bosque, con los que caminó hasta el estrado en cuya mesa presidencial se sentaban Esperanza Aguirre, ministra de Cultura; Alberto Ruiz GaUardón, presidente de la Comunidad de Madrid; Fernando Lázaro Carreter, director de la Academia; y los académicos Martín Munido y Pedro Laín Entralgo. Ana María- refulgente pelo de plata y vestido largo en verde discretoleyó su discurso pausadamente, serenidad que quizás ayudó a que en un momento en que no estaba conforme con lo que leía- decía que si hubiera sabido que escribir la llevaría a tener que leer un discurso se habría dedicado a otra cosa- asegurara tranquilamente, bueno, eso no es verdad La autora de Olvidado Rey Gudú dio lectura a un discurso fascinante: En el bosque Madrid. Trinidad de León- Sotelo sueños juveniles pudo imaginar ocasión tan solemne! Pero el día llegó y la escritora, con En el bosque ha ingresado en la Española. Le respondió Francisco Rico, que definió el discurso de la recipiendaria como hermoso y hondo y realizó un recorrido por la obra de Matute, en la que ha influido su condición de niña de la guerra. que -permitía acudir con el ánimo bien dispuesto a escuchar su lectura. No hubo decepción. El mundo de la ficción, en el que tan a gusto se ha sentido la autora de Olvidado Rey Gudú unido a sus incursiones en la literatura fantástica obligaban a deducir que las palabras destinadas a la Academia se andarían por esas ramas sin olvidar, algo también lógico en Ana María, los sentimientos. Así fue. Empezó con palabras teñidas de suave humor melancólico y de satisfacción: De hecho, de haber sabido que un día mis cuentos y mis novelas me llevarían a pronunciar un discurso tan difícil, tan comprometido y tan arriesgado como el presente, acaso jamás me habría atrevido a escribir una sola línea. Pero por fortuna no lo sabía, y así puedo alegrarme de las dos cosas: de haber escrito y de estar aquí, ahora, leyendo estas palabras ante los miembros de una Institución absolutamente mítica para mí Aseguró que se sentía honrada, halagada y... asustada. Quizás temía volver a ser la niña tartamuda que se refugiaba en los cuentos, en la palabra escrita para huir de la hablada, un conflicto emocional que, sin embargo, la llevó a habitar para siempre el universo de la creación Úteraria. La nueva académica, escoltada por Ruiz Gallardón y Esperanza Águirre Moliner rondaron la Academia pero no consiguieron traspasar la puerta. Sí lo hicieron Carmen Conde y Elena Quiroga, precisamente el sillón de la primera es el que ahora ocupa Matute. Quiroga, que falleció el 3 de octubre de 1995, ingresó en la Española el 7 de abril de 1984 y ocupó el sillón a minúscula. Conde, que falleció el 8 de enero de 1996, ingresó el 28 de enero de 1979 y ocupó el sillón K mayúscula. Ya decía ABC hace apenas unos días qué el título elegido por la nueva académica- En el bos- La respuesta de Rico No anduvo equivocado Francisco Rico cuando, en su discurso de respuesta a la recipiendaria, se dirigió a ella para calificarlo de hermoso y hondo pero sobre todo, fue la frase tan tú misma la que resumía profunda y sutilmente cuanto había dicho. Rico y Matute suman ya cuarenta años de amistad, pero aún así, o tal vez por ello, el académico aseguró que cualquier otro habría dado más fácilmente con el tono y las palabras que la académica merecía. Dio incluso rienda suelta a la nostalgia y la quimera para mencionar a Ignacio Aldecoa, Juan García Hortelano, Jesús Fernández Santos o Juan Benet, como escritores a los que preferiría ver en el lugar que él ocupaba. Algo que no podía ser porque la muerte (o la vida) no los dejó llegar a donde necesariamente tenían que haber llegado Esa irritante imposibilidad es a la vez signo de una anomalía, y seria, que sólo a los azares del azar hay que atribuir: que mientras la Academia madrugó para acoger a grandes representantes de las dos anteriores quintas de narradores, y ha comenzado asimismo a abrir las puertas a miembros brillantes de las dos posteriores, entre los novelistas estrictamente de tu generación eres tú, por el momento, la única en sentarte entre nosotros Hizo un recorrido por la biografía de Matute, ya que su condición de niña de la guerra ha incidido en su obra, en la que son niños, precisamente, los protagonistas predilectos de sus ficciones. Algunos de sus títulos- Los hijos muertos Los mercaderes Pequeño teatro Olvidado Rey Gudú -fueron objeto de especial atención. Conde y Quiroga Elegida el 27 de junio de 1996- su candidatura fue presentada por Luis Goytisolo, Antonio Colino y Pedro Laín Entralgo- la autora de Primera memoria es la cuarta mujer que liga su nombre al de una institución fundada en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena. La primera se llamó Isidra de Guzmán y se limitó a ser supernumeraria, una figura que existía en el reinado de Carlos ni y que venía a ser una especie de noviciado para pasos más definitivos. Parece que estaba bastante dotada intelectualmente y que su cultura era notoria, pero su matrimonio con un aristócrata andaluz la alejó de la Docta Casa. Mujeres justamente célebres como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilia Pardo Bazán, Blanca de los Ríos y María Contadora de historias Sus palabras subyugaron a quienes tuvieron el placer de oírlas. Porque desde un sentido homenaje a Carmen Conde- poetisa que supo extraer toda la fuerza, el misterio y la sabiduría que las palabras encierran para quien desee interrogarlas -hasta un recorrido por el que condujo a los oyentes a través de lo que cifra su obra e incluso su vida. Quizá el pasaje más emotivo fue aquel en el que Matute rememoró momentos de su. infancia. Así, cuando recordó que al contrario de los otros niños ella no se amilanaba cuando era castigada al cuarto oscuro. El discurso, que su autora calificó de atípico fue un paseo por cuanto de magia tiene el conocimiento. Una mujer, un gran ser humano, de 71 años, enriquece ya la Real Academia.