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92 ABC ESPECTÁCULOS Crítica de teatro VIERNES 26- 9- 97 Flamenco Café cantante el realismo cómico de la irrealidad Autor: Antonio Gala. Dirección: Joaquín Vida. Escenografía: José Hernández. Intérpretes: Nati Mistral (La Talismana) y Ángeles Martín (Yeni) Teatro Bellas Artes Los versos de Lorca cantados y bailados El espectáculo Los flamencos bailan y cantan a Lorca estrenado en el Centro Cultural de la Villa, es una muestra fehaciente de la fuente de inspiración flamenca que supone la obra de Federico García Lorca. Algo que se ha asumido de diferentes formas, desde hacer una versión flamenca del drama Yerma hasta la de utilizar algunos poemas para sobre ellos generar lo que se ha dado en llamar flamenco fusión- mezclando los estilos festeros tradicionales con otras músicas foráneas- pasando por algo más sencillo y quizás más acertado, si se hace con talento y capacidad creativa: cuadrar los versos lorquianos que se presten a ello a los tercios de los estilos, y cantarlos y bailarlos siguiendo la música flamenca legítima. Es lo que ha afrontado Mario Maya. Él bailaor y coreógrafo granadhio, llevado de su admiración por el poeta, viene indagando en sus poemas constantemente, para, seleccionar aquellos fragmentos que considera más propicios para interpretarlos, creando sobre ellos la oportuna coreografía desde el estilo elegido. Y hay que someter a una gran disciplina a los intérpretes, especialmente a las voces cantaoras para cuadrar los tercios de los cantes, dado que se trata de convertir en coplas flamencas poemas que no se escribieron, en principio, para ser cantados por caña, siguiriya, soleá o nana. En cuanto a la entidad artística del contenido de Los flameiicos bailan y cantan a Lorca hay que destacar el baile por soleá de Israel Galván, la personaUdad y enjundia de Belén Maya en todas sus intervenciones y, muy especialmente, las alegrías que nos brindó el maestro Mario Maya, baile que por sí solo justificaría una función que comprende variados méritos, especialmente coreográficos. Manuel RÍOS RUIZ Como con prisas esta vez, Antonio Gala, uno de los dramaturgos más brillantes de nuestro teatro en las últimas décadas de este siglo, inicia esta temporada estrenando en el escenario del Bellas Artes su nueva comedia, titulada Café cantante El título corresponde, mejor todavía, define el lugar de la acción, el escenario. Es en este local donde vivió, donde habita la protagonista, una artista retirada, La talismana que allí, en ése café cantante, que ya no lo es, tampoco es en realidad una antigua casa de espectáculos abolida por el desuso. Es, en una primera simbología, en una metáfora, España. De simbología en simbología, este dormido café cantante sólo es el suelo, el territorio. España, lo que en verdad es España, es esa mujer envejecida, solitaria, La talismana Incluso esa mujer nostálgica, que esconde protectoramente los tesoros que acumuló en una airada vida no es enteramente España. Es, y estamos ante otra metáfora, una época pasada de una España triunfante y cruel, cargada de fantasmas de sus muertos. Simbólicamente también, Yeni, una joven que acude a la adormecida es- cena del pasado, en busca de esos tesoros escondidos, es otro tiempo de España, el presente. Cuando estas dos Españas lleguen a comprenderse, desplacen sus rencillas, colaboren, podrán fundirse en una futura España, engrandecida, síntesis de lo pasado y de lo presente. Tal es la mecánica, la estructura de esta concatenación de sucesos escénicos a lo largo de los cuales las dos mujeres simbólicas, dos seres suprareales superando sus diferencias pueden marchar hacia un nuevo y más alto destino. El pensamiento del autor elude todo peligro de dogmatismo. Llenas de vida material, caliente, estas dos mujeres, dos andaluzas emparentadas más que por la sangre por los sentidos, por las pasiones, por una profunda hermandad artística, por sus semejanzas en el mentir, en las motivaciones más secretas, desarrollan un airoso, divertido, algo así como un psicológico pugilismo sentimental en el que los hombres, invisibles, determinan disputas, reconciliaciones ocasionales, accidentales más bien, ya que no existe un conflicto genérico de la acción, pues las dos mujeres llenas de carnalidad, de vida, de características diferentes y humanísticas, si nos encantan, si nos seducen, es porque convierten su irrealidad metafórica en calor de respiración viva, de tipología muy andaluza y muy esencialmente española. Desde muy lejos, el juego de metáforas sugeridoras que generosamente construye Antonio Gala denota una intensa relación con la estética de aquella primera hazaña de su éxito que fue Los verdes campos del Edén en 1963. En aquel Edén, aquellos seres que no podían vivir son parientes lejanos de estas dos mujeres que aunque no viven realmente porque son símbolos aparecen instalados en un campo de realismo poético en los hmites, alegremente vulnerados, que tan propios son del llamado teatro del absurdo. Una manera de abstracto realista, Heno de concreciones poéticas, irónicas, de vitalidad, respira en un texto de refinada capacidad de producir comicidad crítica, despiadada hasta cuando en la segunda parte las muertes realizadas por La talismana se aceptan y hacen reír de lo que es una dura síntesis de unos tiempos de España, presentes bajo nuevas formas en la España actual. Nati Mistral, en plena forma, dice, canta, se mueve en un alegre surtidor de sorpresas, que definen las astucias, las trampas, las secretas reservas de juventud de su personaje. Una joven actriz de esas que las pantallas de la tele hacen famosas, Ángeles Martín, logra hacer el paralelo de la estrella que la Mistral se muestra seguir siendo. Su papel es difícil y la fuerza de la protagonista la estimula para ser una antagonista divertida y viNati Mistral tal. Lo consigue. Anotar el acierto evidente de Joaquín Vida en la dirección de estas escenas rebosantes de libertad cómica es obhgado. Todo funciona con ritmo. Todo, siendo increíble, se impone y se hace creer. El ambiente que a las dos actrices ofrece ese café cantante en el que se había dejado de cantar fortalece el popular ambiente costumbrista impregnado de pasadismo temporal. Antonio Gala, fiel a si mismo, sigue dueño de una riqueza poética en su lenguaje y logra enfrentar en una simbología plena de astuta elementaUdad y hacer reir con su rimero de ironías metafóricas. Cuando discursea para dar las gracias demuestra que sigue sabiendo hablar como un poeta. Los espectadores, indigestos de discursos políticos, se lo agradecen. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Festival de Alicante El regreso de Temes y el Grupo Círculo José Luis Temes y el Grupo Círculo estu- breve como Intensa, admirable por su fresvieron presentes en el arranque del Festival cura e ideación inusical. Dominique DeguiInternacional de Música Contemporánea de nes estuvo magistral en el solo. Alicante, como en tantas iniciativas relativas El citado Macías, como el madrileño José a nuestra música registradas en los últimos Manuel López López y el aragonés Carlos Satres lustros. El miércoles reaparecieron en tué, pertenecen a la generación sobre la que este Festival y, una vez más, demostraron más profusamente han trabajado el maestro sensibilidad al programar y calida al inter- Temes y los instrumentistas del Grupo Círpretar. culo. De López volvimos a admirar el atracLas obras inicial y final correspondían a tivo juego de tensiones sobre el que se estrucsendos músicos nacidos en 1927, de trayecto- tura Jenseits... Diessetis y la obra de Satué ria y estética profundamente diversas: constituía estreno absoluto. Su Concierto Caurga de Juan Hidalgo, y Nocturno de para clave y conjunto instrumental fue gaLuis de los Cobos, trajeron ecos casi nostálgi- nador del Premio Alcoy 1996, concurso que cos de músicas escritas en los años cin- constituye otra de las vivificantes actividacuenta. La del canario Hidalgo evoca la orto- des de la cátedra de composición del Conserdoxia de Darmstadt, mientras que la del valli- vatorio alcoyano. Es una espléndida obra, en soletano Cobos, revisada y reestrenada tres movimientos, en la que el instrumento recientemente, y en la que fue solista exqui- solista, amplificado (muy bien, por cierto) sita la soprano Eva Novotna, opta por la vía lucha contra un conjunto de sonoridad pujante, en un curso tan nuevo como impregde un lirismo intenso y poético. El programa sirvió luego para recordar a nado de la rica tradición de la música concerdos compositores desaparecidos reciente- tante. La escritura exige a un auténtico virmente y en plena juventud: el aragonés Juan tuoso del teclado, y tal tuvimos en Gonzalo Briz y el gallego Enrique Maclas. Saros 128 Manzanares, impecable en su copioso papel y de Briz, propone la atractiva evocación so- compenetrado con la batuta. nora de un ecUpse. Langsam para contrafagot y grupo, de Macías, es una página tan José Luis GARCÍA DEL BUSTO