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VIERNES 29- 8- 97 ESPECTÁCULOS ABC 7 3 En el centenario de José María Pemán FICHA TÉCNICA DEL ESTRENO Teatro Infanta Isabel, de Madrid, 5 de septiembre de 1997 REPARTO LUCAS TINAJERO: Pedro Valentín NEMESIO, EL ESCRIBANO: José Cela DON PACOMIO: Julio Téjela ROSINA: Maribel Lara MARIFÁCIL: María del Puy INTENDENTE: Vicente Haro DON SIMÓN BELALCÁZAR: Juanjo Menéndez FERNANDA: Esther del Prado EL MASTÍN DE SABAÑIGOS: Carlos Moya ESCENOGRAFÍA: Enrice Serafini DIRECCIÓN: RAMÓN BALLESTEROS María del Puy y Juanjo Menéndez recogen, a partir de hoy, el testigo en el Teatro Infanta Isabel Lo que ahora dicen Ramón Ballesteros: Era un símbolo de tolerancia -A Pemán, la inteligencia teatral progresista -afirma Ramón Ballesteros- lo considera, cuando menos, conservador si es que no un reaccionario Sin embargo, a mí me parece el paradigma de la objetividad. Y no sólo porque prestara atención y ayudara a muchos artistas y hombres de teatro de izquierdas durante la dictadura- bonhomía que muchos aún no le reconocen- sino porque es un símbolo de la tolerancia. ¿Qué actualidad tiene? -De haber nacido en el s lo XVIII, Pemán habría sido un ejemplo de la Comedia del Arte junto a autores como Moliere o Goldoni. De haber nacido hoy, no habría estado cerca, tampoco, del drama o de la tragedia, aunque no debamos perder de vista su éxito con El divino impaciente sino en la comedia. Más que conservador, él era caballero andaluz, un hombre cabal de los que hacen buena la divisa Vive y deja vivir Por ese andalucismo suyo, siempre se mantuvo a distancia- lo mismo por liberal que por monárquico- de la gazmoñería del Régimen. Cuando aquella España no estaba para la suave burla y la sátira alegre, Pemán se descolgó con La viudita naviera una obra que no cuadraba con la rigidez del franquismo, porque era un canto a la vida, aigo que debió resultar, si no intolerable, sí indigesto: Pemán no se plegaba a los dictados de nadie y, seguramente, se tuvo que autocensurar. ¿Por qué Los tres etcéteras... -Me parece una propuesta teatral muy atrevida para 1958; hoy me parece, además, una obra moderna que destUa el hrico feminismo de Pemán. No hay en ella ninguna caída en el maclüsmo celtibérico; hay, en cambio, una clara defensa de la mujer como elemento integrador, equiparable y aun mayor que el varón: una prostituta da lecciones de honestidad e inteligencia. ¡Encarna la objetividad nada menos que en una prostituta y lanza a la mujer como arma contra todo absolutismo! ¿Cómo valora su trabajo? -Me he planteado el montaje de la obra reconociéndome en un artista que ama el teatro: su presencia era permanente entre bastidores, junto a los cómicos. Ha sido una apuesta valiente de Justo Alonso, un hombre nque ni es de izquierdas ni de derechas: no eligió para festejar este centenario El divino impaciente sino esta farsa satírica, porque él valora más al autor que se instala en la comedia que al que se inclina por el drama o la tragedia. En fin, he contado, además, con un reparto de actores extraordinarios: Juanjo- Menéndez, María del Puy, Pedro Valentín... ¡Qué decir de todos ellos? Juanjo Menéndez: Mi señor Pemán sabía de miyeres -Era un dramaturgo de una elegancia y de una generosidad enormes: siempre estaba interesado por lo que los demás iban a hacer o estaban haciendo- afirma Juanjo Menéndez- La siiya era una entrega enorme. Recuerdo que yo acababa de hacer Tres sombreros de copa y ensayaba una adaptación suya de Stefan Zweig: A la luz de la víspera Ya en la antecrítica me dedicó un piropo: Juanjo, lo mejor Daba gusto ver lo bien que él servía siempre al teatro. Tenía una personalidad muy viva y curiosa: lo mismo se perdía por los cerros de Úbeda con alguna disquisición ética, política o moral, que descendía, ya fuera en persona o en su Tercera de ABC, a la reaüdad. Recuerdo que en una llamó boina a esa nube que hay sobre Madrid y al día siguiente todo el mundo llamaba boina a la polución. Era, así pues, un hombre muy preocupado por lo que había a su alrededor y que siempre estaba al pendiente de todo, quizá porque en su casa mandaba una señora mayor, soltera o viuda, siempre de luto, que no perdía hebra: aquello era un lutifundi -También era generoso... -Ayudó a muchísima gente y es un horror la cantidad de infundios terribles que hemos tenido que oir durante tantos años: Todos, mentira. En todo caso, el era una Figura (con mayúsculas) a temer y a tener en cuenta, unos podían ser afines a él, otros marcaban la distancia. Pero siempre se volcó con quienes compartían sus ideas tanto como con quienes no. Yo qué sé... Son tantos los designios del artista. Para mí fue un fuera de serie, grande a la vez que sencillo y entrañable: podía coger la nota de la compra y escribir poesía... -Hoy no está de moda escribir teatro costumbrista a la antigua usanza. ¿Cómo cree usted que hay que enfrentarse a un texto así? -Eso depende de cómo sea. El lenguaje de Pemán resulta natural, nada afectado y es muy culto formalmente: da gusto expresarse en escena. ¡Pemán no escribía cuplés... Ocurre que en Andalucía se habla de otra forma y que en las obras del gaditano no hay que manotear, tirarse al suelo o gritar, sino decir los diálogos con la suavidad y la elegancia con las que están escritos. ¿Que piensa de Los tres etcéteras... -Creo que el tema es un pretexto: ¿a quién le importan las tres doncellas? Lo importante es que tiene, más que gracejo gracia verdadera, algo tan difícil... Todos los personajes son muy divertidos. Y es que mi señor Pemán sabía mucho de mujeres...