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ABC 106 ESPECTÁCULOS Jazz Crítica de teatro DOMINGO 6- 4- 97 El poker descubierto de Jackie McLean y Cedar Walton Ttío Madrid. Luis Martín De todos los altosaxofonistas que han cobrado significación rindiendo culto al toque del inolvidable Bird Jackie McLean, que actuó el viernes en el colegio mayor San Juan Evangelista, es tal vez el que siempre supo obtener resultados más rotundos. Vino a mostrar sus maQBinaciones de toda la vida, arropadas ahora con el diseño eficacísimo del terceto del pianista Cedar Walton, y encontró a una audiencia muy abultada y visiblemente fascinada con la escalera de color de su sonoridad. No obstante, tan fundamental y arrolladura propuesta ha tenido que esperar lo suyo hasta encontrarse a este lado del Atlántico, entregado McLean, como está, a la docencia desde hace muchos años. Y así, aquel trabajo de inspiración múltiple que le caracterizó hace un par de décadas ha terminado ahora en una tromba estremecedora cuya voz superlativa apunta y llega más lejos de lo que pueda hacerlo cualquier etiqueta. Este hombre, que sigue sacando filo a su sonido en los pasajes rápidos y acaricia el fraseo en las baladas, seduce con su hondura para que las ideas se aviven y digan cosas, y sabe sobre todo matizar, ser rotundo, vibrante, construir un carácter en su concepción global y en cada segundo. Cedar Walton atesora credibilidad cuando explora el teclado de su piano, y lo de Víctor Lewis y David WilUams es liar la trapatiesta con la batería y el contrabajo, respectivamente, alh donde se encuentren. Son dos profesionales tan enérgicos como precisos y su quehacer consiste en contrastar continuamente sus habilidades, pero sin que se observe en el diálogo motivo de circo o de velocismo fatuo. La magia de García May hace latir un Corazón de cine en el Círculo de Bellas Artes Título: Corazón de cine Autor y director: Ignacio García May. Dramaturgia: Ronald Brouwer. Iluminación: José Luis Alonso. Escenografía y vestuario: Ignacio García May. Ilitérpretes: José Luis Santos, Mariam Budia, Antonio Molero e Izaskun Martínez. En los fragmentos cinematográficos: Floro Tomás, Trajano del Palacio y Silvia Espigado. Sala Fernando de Rojas. Circulo de Bellas Artes. Cine y teatro, tan cerca y tan lejos. Tan estéticos a los acuñados por La Cubana en unidos en la semilla y tan separados por lo su refrescante e imaginativa Cegada de técnico. En nuestro mundo no hay comparti- amor La geometría del argumento del pomentos estancos, vivimos en una especie de eta ruso se mantiene, según se informa en el papilla cultural interactiva programa de mano de la funen la que todo se relaciona, ción, en este Corazón de se roza, absorbe reflejos y cine una manicura ama a ecos, se impregna de referenun pintor y éste a su vez está cias ajenas digeridas hasta fascinado por una mujer desconvertirlas en algo propio; conocida a la que ha visto un lenguaje se contamina de una sola vez y a la que pinta otros lenguajes, un código continuamente; un producexpresivo fecunda otras fortor lanza a una jovez actriz mas de expresión... que es la mujer que puebla obsesivamente los cuadros En su obra teatral Codel artista; el productor corazón de cine Ignacio noce a la manicura... La múGarcía May parte de un viejo sica del azar impregna esta guión cinematográfico de pieza que comienza con la Maiakovski nunca rodado, preview como se dice en la una reflexión sobre la magia jerga cinematográfica, de y la poesía del cine, sobre el una película, La bella de cine y la realidad, casi de la Singapur en la que el púIgnacio García May misma época en que Buster Keaton concibió un filme con evidentes pa- blico debe elegir entre los dos finales que se ralelismos, El moderno Sherlock Holmes le ofrecen: uno trágico y otro romántico, pro (1924) y anticipo de La rosa púrpura de El yectados sucesivamente, y que termina con un nuevo y original dilema postrero propoCairo de Woody Alien. niendo dos conclusiones para la comedia: Del cine dentro del cine imaginado a fina- una trágica y otra feliz, que se representan les de los años veinte por Maiakovski, también una a continuación de la otra. García May pasa a cine dentro del teatro, aunque por otros derroteros conceptuales y Divertido sesgo Música clásica Igor Stravinsky: dos ballets en concierto por la Orquesta Sinfónica de ETVE y numerosos solistas Serge de Diaguilev- nacido hace 125 añospasa a la historia como director de los célebres Ballets Russes, así como por su talento descubridor y sus afanes animadores de tantas cosas alrededor del arte: Sin él, no se puede creer en la existencia del ballet contemporáneo acabo de leer en una nota biográfica acerca de tan importante figura. Hace muy bien la Orquesta y Croro de RTVE en dedicarle uno de sus ciclos extraordinarios, con el título de Bajo la estrella de Diaguilev en colaboración con la Fundación Juan March, en el que se integran cuatro conciertos sinfónicos en el Teatro Monumental, uño de los cuales se celebró con gran éxito en la noche del viernes. Las versiones sinfónicas de dos grandes páginas balletísticas de Igor Stravinsky: Pulcinella y La consagración de la primavera fueron ofrecidas en la ocasión: la primera, estrenada en 1920; la segunda, en 1913. Diaguilev fue importante figura de dichos acontecimientos. Siempre que nos aproximamos a La consagración se entiende a la perfección el gran escándalo de los Champs Elysées, puesto que n hoy es página grandiosa, con rabiosa ac tualidad a los ochenta y tantos años de su nacimiento. En cuanto a Pulcinella con su acusado corte neoclasicista según música de ff ergolese y otros) el acento stravinskiano tan fuejte pMo ser agre ci ado, conw faltas o eqüívocácioñes deTgraií músico rusa ¡ho s Llevadas por la batuta del director de Tel Aviv David Shallon, ofrecieron una curiosa medalla interpretativa: si en Pulcinella siempre dificihsima por su gran transparencia, los desajustes empañarían en mucho la labor excelente de los solistas de la Sinfónica de RTVE- citando a su excelente concertino, Pedro León, se centra un elogio general- sorprendentemente, en Le sacre aplaudiríamos una versión compacta, de poderosa planificación y resultados positivos, aunque mayormente favorecidos sus momentos brillantes en relación con los poéticos, que no son pocos, ciertamente. Con carácter y expresión, la voz de la soprano salmantina Inma Egido se destacó en el trío sohsta que reclama la partitura de Pulcinella sobresaüendo entre los amphos caudales admirados en las de sus colegas, tenor francés, Gérard Garino, y bajo inglés, David Thomas, los tres conjuntados con acierto en los tercetos muy en particular en el penúltimo de los dieciocho números de la obra. Destinatarios del gran aplauso final los numerosos solistas de las dos admirables composiciones stravinskianas, ellos serían señalados de modo especial por la batuta de Shallon, con toda justicia, compartiendo el éxito con los demás profesores compañeros en la Sinfónica de RTVE. I (GAíttónio IGLESIAS García May, que asume asimismo las labores de director y escenógrafo de la función, da un muy divertido sesgo a esta indagación sobre la virtuahdad del deseo y la verdad de lo imaginado, que transcurre en un Los Ángeles ideal, una ciudad hecha esquemática carne de película y esmaltada de alusiones al cine y a la gente del cine. La ágil dirección se apoya en unos actores inapelablemente maravillosos. Mariam Budia compone una manicura chicana, Teresa Renacimiento, absolutamente adorable, una criatura mentirosa, atractiva, tierna, vivaz y enamorada, de la que parece imposible no enamorarse. José Luis Alonso es un perfecto Kolchack, productor y director bravucón, dipsomaníaco y neurótico, primo hermano del John Huston de La reina de África Antonio Molero encarna con gran eficacia cómica al artista también chicano que vive una suerte de enamoramiento pictórico semejante- citemos sin salir del caldo cinematográfico- a la de Joseph Cotten en la fantástica Jennie dirigida por William Dieterle en 1948; e Izaskun Martínez pecha con el personaje peor dibujado y con menor peso, aunque sea uno de los goznes sobre los que se articula la trama, el de la enigmática actriz que se desvanece entre las sombras como una visión. Comedia mestiz; a, tan agradable como ligera, pues huye de la agobiante severidad con la que se podría presentar el hondo misterio- el de la verdad del arte, el de las alas de la imaginación- que, fecunda herencia de Maiakovski, hace latir este Corazón de cine