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20 ABC OPINIÓN Panorama MARTES 18- 2- 97 -y EL POETA Y EL CERDO ESPUÉS de gallinas, lo que más Dtiene, este pueblo sonuna cerdos. asíabundan en los Cada familia por lo menos, pareja, que, habida cuenta que en el pueblo viven todavía ocho familias, el censo total de cerdos se eleva como mínimo a dieciséis individuos. -Habrá que entrevistar también a im representante de esa sabrosa raza de criaturas- me digo. Le pido permiso al herrero para entrevistar a uno de sus tres cerdos. Espero en el co rral a que les den de comer y porfin, cuando llega el momento de devolverles a la pocilga, le cierro el paso al que parece más viejo. Seguramente es el que tiene más cosas que contarme. Pretendo mirarle directamente a los ojos- me parece el mejor modo de ganarme su confianza- pero no puedo vérselos porque tanto el ojo derecho como el izquierdo le quedan ocultos bajo las orejas. -Esta vez, nada de circunloquios- me digo. Preguntas breves y directas. Que comprenda ese viejo animal que vivimos tiempos en los que no podemos permitimos el lujo de perder el tiempo con ridículos eufemismos. ¿Se considera usted im cerdo? -le pregunto a bocajarro- ¿Un cerdo con todas las de la ley? -Por supuesto- me responde el animal- Soy un cerdo. Lo he siempre siempre. Desde que nací. ¿Y se considera usted sabroso? -Eso es lo que dicen los hombres. Por eso nos engordan. Nimca, sin embargo, me he probado a mí mismo. -Dígame: ¿Cómo se definiría a sí mismo, si se hubiese dado ese supuesto? ¿Cómo definiría usted el hecho de que algunos cerdos, hartos de alimentarse con la pastura tradicional, decidiesen un día alimentarse con sus propios jamones? -Eso es imposible- responde el puerco, levantando la cabeza y descubriendo un ojo de pestañas doradas- Ni siquiera el cerdo más contorsionista podría hacer algo semejante. -Imagínese por un momento que puede hacerlo y que todos sus hermanos hacen lo mismo- insisto- ¿Qué nombre piensa usted que definiría mejor esa práctica? ¿Autocanibalismo? ¿Autocomplacencia? ¿Tal vez autoservicio? -A mí me parece que hacer eso sería como una especie de masturbación gastronómica- aventura el cerdo- No puedo concebir, sin embargo, que un animal se muerda a sí mismo. -Vamos ahora a otro tipo de preguntas- continúo- Dígame que opinión le merece el lobo feroz. Usted, sin duda, conoce el famoso cuento protagonizado por tres simpáticos cerditos, que iban cantando por el camino. -Prefiero no responderle- responde el cerdo- Lo que usted quiere es ponerme en un compromiso. Hay opiniones que es mejor guardárselas para imo mismo. ¿Cree usted que los lobos merecen tanta consideración? -le pregunto, un poco fastidiado por su discreción- ¿Piensa usted acaso que los lobos perdonan la vida a los cerdos discretos qué se encuentran por el camino? -Pues no lo sé- dice el cerdo, un poco fastidiado por tanta pregunta- No lo sé y espero no saberlo nunca. -Puede volver a su pocilga- le autorizo por fin, un poco decepcionado por el resultado de la entrevista- No tengo nada más que preguntarle. Javier TOMBO Hx AiÁS Cd WÁDA, Úricos. J Mirador ¿DÚNDE E S T 4 CURRO? zaro Lazo, Joaquín Torres, Jorge Olivera, Ana Luisa López Baeza, Tania Quintero, Omar Rodríguez, Víctor R. Arroyo, Olance Nogueras, Ramón A. Cruz, Edel García, María Elena Rivera, Rafaela Lasalle... Se me termina el aire entre espasmo y espasmo. Quiero pedirle a Curro que me haga el favor de llegarse hasta la esquina de H y 17 (a la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba) y le pregunte a los comisarios de la cultura cubana si es ése el método que piensa seguir el Gobierno para iniciar la transición que, según se comenta por ahí, debe ser encabezada por Fidel Castro. Por lo que se ve. Castro ni se ha enterado. Curro, te ruego que me averigües qué transición, sobre qué cadáveres y si, como parece, es una transición hacia atrás, no hacia adelante, porque, de acuerdo a mis modestos conocimientos, la transición hacia esa porquería que somos. Castro la inició desde el mismito 1959. ¿No habrán dicho transacción y yo entendí mal? Si de verdad estás en Cuba, Curro, y no te es mucha molestia, claro, llévale a Raúl Rivero- poeta enorme de la melena blanca- el amargo alarido que inscribo en esta página; este mensaje urgente con que debo saltar sobre la indiferencia. Dile a ese Prieto y flamante ministro que recuerde lo bien que ya se equivocó en el todavía cercano 1991, cuando se prestó a dirigir la comparsa contra los firmantes de la Carta de los diez de la cual, por cierto, Raúl Rivero- que cuenta con una bibliografía más extensa e intensa que la del nuevo testaferro culturoso- fue el primer firmante. Por eso amigos míos, a ustedes, que sí les importa lo qué pasa en nuestra querida y perturbada isla, les pido que me ayuden a encontrar a Curro, a ver; ¿quién sabe? si abandona la molicie y se presta a ayudarnos. María Elena CRUZ VÁRELA sumo equipo de búsqueda captura de urgenSíyseñor, meporquealestoy Uena Puede alcias, no de malsana curiosidad. guien decirme, por favor, ¿dónde rayos está Curro? Según la propaganda, es posible que Curro esté pasando sus vacaciones en Cuba, a donde casi todo el mundo puede viajar; todo el mundo menos yo y otros tantos que aún creemos en la dignidad y en la justicia. Allá, en la soleada y asolada isla, donde nunca hubo ministro de Cultura, resulta que ahora, justamente ahora, cuando las peras están al cuarto cesan de su función en el macabro juego de roles al histórico Armando Hart, y colocan como ministro de Tortura ni más ni menos que al melenudo Abel Prieto, quien sube al ring ansioso por demostrar que ha aprendido mucho- que no significa bueno. Y Curro sin aparecer. Tengo el corazón más estrujado que una manzana asada, porque allí, donde al parecer Curro disfruta, un poeta- con certificado, sí- enorme por dentro y por fuera, canoso y melancólico como nuestros atardeceres, me habla y su voz me llega debilitada por el espanto y la distancia: Poeta- me dice- nos tienen cercados, las turbas... bueno... tú sabes ¿Qué podemos hacer? -le pregunto con más dolor que rabia, porque, claro, yo sé. Alerten a la opinión pública internacional; a los defensores de la libertad de expresión... Porque nos van a matar La impotencia es una mala cosa. Por eso pregunto- y estoy gritando a voz en cuello- ¿dónde demonios se ha metido Curro? Necesito encontrarlo, porque si está en Cuba como se cree, quiero saber si se atreve a llegar donde Raúl Rivero, que solemne y solo, está a merced de la jauría. ¡Qué digo solo! No, otros periodistas también padecen sólo por decidir que son individuales, únicos e irrepetibles, o sea: independientes. Ahí les va la lista. Ya no soporto el peso de tanto nombre propio: Mercedes Moreno, Lá-