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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 23 DE OCTUBRE 1996 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUGA DE TENA LGUNAS veces me sonrío recordando aquella frase de Larra de que escribir en España es llorar. ¡Y escribía en los periódicos! Desde un cierto punto de vista, es lo que da más satisfacciones. Personalmente, soy más conocido (y algunas pequeñas ideas mías son más conocidas) por unos cuantos artículos de periódico que por libros de novecientas páginas. Ya no los escribo, pasar de las trescientas parece hasta de mala educación. No quiero ponerme lacrimoso. Aunque sólo sea para la propia satisfacción, deja un poso feliz haber vivido, a través de los libros, y no sólo de ellos, culturas diferentes, haber penetrado en ese mundo de libertad, crítica, apertura y comprensión que es el de las Ciencias humanas nacidas del antiguo Humanismo. Y ello por puro placer, no por obligación burocrática ninguna. Muchos lo han experimentado. Pero querría hacer aquí un pequeño repaso de su cultivo hoy día, repaso que arroja luces y, ciertamente, sombras. Y dejo de momento la. decadencia de la proyección de ese Humanismo en la enseñanza, como fondo cultural general previo al especialismo. Esa herencia de decadencia continúa, veremos si se puede hacer algo para mejorarla. ABC to importante en tomo al comienzo de siglo, los tiempos de Menéndez Pelayo y Menéndez Pidal, y luego en los tan fecundos del Centro de Estudios Históricos en los veinte y los treinta de este siglo, bajo la dirección del segundo. Mucho ha seguido y aún puede decirse que en campos abandonados entonces en España vamos ahora progresando. Hoy se hace en España Filología Clásica y Lingüística General y Americanismo y estudios sobre tantas lenguas y tantos pueblos. Lo que se añade a Ciencias más tradicionales entre nosotros. Y el volumen de las publicaciones crece y el nivel viene a ser el de Europa y ya no hay aquel tipo del profesor del todo ignorante del que se hacían chistes. Tenemos revistas prestigiosas. Pero, como en todas partes, nos abruma una Bibliografía a veces mediocre y repetitiva de gentes acantonadas en pequeños especialismos, víctimas de la prisa por hacer curriculo El especiañsmo es necesario, pero debemos hacer más que eso: entre otras razones, porque en las fisuras entre Ciencias diferentes es donde, las más veces, brotan las ideas nuevas. Las reuniones interdisciplinares, que dicen, no arreglan esto, son más bien diálogos de sordos. DifícU formar escuelas en este país, como se formaron, y excelentes, en los años veinte y treinta. En cuanto se tiene im discípulo, vuela a empaparse en cualquier novedad, a veces mediocre y pasajera, con tal de que sea en Amsterdam o Massachusetts. Recuerdo una disposición de hace un par de años que exigió para ciertos puestos nueve meses de estancia en el extranjero (el embarazo cultural, yo decía) cualquiera que viniera de allí pasaba por delante de los discípulos que estábamos formando. La Ciencia es internacional, pero a veces también nosotros tene- DOMICILIO SOCIAL J. I. LUCADETENA, 7 28027- MADRID DL: M- I3- 58. PAGS. 176 A HACER CIENCIA HUMANÍSTICA EN ESPAÑA Aunque he hablado de España, la verdad es que somos un caso particular dentro de tendencias que son universales. Por ejemplo: el aumento en volumen de las publicaciones científicas sobre las más varias especialidades humanísticas. Y, al tiempo, el especialismo rampante, acompañado de la pérdida de las perspectivas generales, humanas. El imperio imperioso (si se me permite) de las modas, más arrasadoras que nunca: hay que hacer transformacionalismo o pragmática en Lingüística, o tomar en Historia perspectivas economicistas (o inundarnos con repetitivos trabajitos sobre los esclavos, ahora sobre las mujeres) E ir a todos los Congresos y Simposios De profesión, sus simposios fue un artículo mío en Ya y correr tras las subvenciones y presidencias y prebendas. Malo todo para la libertad de espíritu. Una verdadera parodia de lo que es la Ciencia. Y luego, las Humanidades quedan cada vez más arrinconadas ante Ciencias sociales y económicas que van surgiendo, Ciencias sin duda importantes, pero Ciencias que se refieren al presente nuestro de hoy, a veces con voluntad de influir en la Sociedad y la Política (y en la enseñanza, es lo peor) Las Humanidades tradicionales, que buscan comprender y criticar todos los tiempos y las culturas, que nos unen críticamente a todo esto y que, por ello, son esenciales para una sociedad humana, se ven relegadas. Y se pierde toda jerarquía. ¿Dónde están aquellos gigantes de las ideas, aquellos sabios universales que ofrecían vastas perspectivas en obras de múltiples tomos? No sólo los había en Alemania e Inglaterra, también en España en el XVín y en el XIX. Axmque, ciertamente, en España había tremendas lagunas en múltiples campos del saber, las vamos colmando. Hubo Un momen- Ó reciston mo vements 4, RAYMOND WEIL GENEVE TONCHO S, A. Alcarlara 3: 2 8 0 0 6 Madnd, te 5 7 5 4 4 4 4 4 6 4 5 fax 5 7 5 4 4 2 5 mos algo que decir, a veces vienen de fuera a consultamos. Es difícil exportar fuera la Ciencia humanística que se hace en España. Supongo que será más fácil si se trata de temas españoles: lengua, historia, literatura, arte. Los extranjeros por fuerza han de atender a nuestra producción. En otros temas, es difícil, ya digo. Por tradición o prejuicio no es frecuente que se nos haga caso fuera: o no se nos cita o se nos cita sin leernos o, llegado uno a un cierto nivel, se le copia sin citarlo. Como es español, nadie se va a dar cuenta. Sufrimos en nuestra carne esta piratería. Y, luego, salvo, repito, para las Ciencias que se ocupan de temas españoles, apenas tenemos lo que llamaríamos plataforma de lanzamiento. No comprendo tanto patetismo acomplejado como hay en este país, cuando no somos ni mejores ni peores. Hay los que sufren torturas por lo que dirá de ellos una revista inglesa y a lo mejor deciden no publicar. O reseñan la bibliografía: Fulano dice. Mengano dice... Y tú, ¿qué dices? Huyen horrorizados de toda idea nueva, gran peligro. Y hay los colegas y aun los discípulos que hacen el silencio en tomo a lo que aquí se hace (o lo que hace Fulano) cosa que no sucede ni en Francia ni en Inglaterra ni en Alemania ni en otros países. Todo primario e inmaduro. Y hay ese igualitarísmo tonto, esas masas de profesores desconocidos fuera de su Urüversidad (y en ella conocidos no especialmente por su Ciencia) pero que allí son importantes Todos somos iguales. ¡Demasiadas cabezas de ratón! ¿Cómo crear escuelas en ese ambiente, como las que se crearon aquí para la lengua española, la Historia medieval, el Arabismo, la Historia del Arte? Cada cual navega a su aire entre el internacionalismo banal y el localismo endogámico. Todos buscando que se ocupen de ellos los medios de comunicación, que suelen ignorar lo que no sea el brillo efímero de un Congreso o de cualquier circunstancia ocasional. Todos pidiendo las ayudas para supuestos trabajos en equipo (para trabajos en equipo de verdad sí que son necesarias) en realidad para nutrir las bibliotecas y viajar a los Congresos. Son cosas necesarias a las que se podría subvenir de otras maneras. Se pierde un tiempo inmenso en todo esto. A veces, cuando nos lamentamos del descenso de las Humanidades en la Enseñanza Media y en las Facultades de Letras y miramos, para consolarnos, a los libros y la Ciencia que se hacen entre nosotros, nos quedamos con esa sensación mixta: un avance pero, a veces, una mediocridad multitudinaria, de especialismo pequeño. Claro que enseñanza y Ciencia están en relación. Y, con todo, aquí estamos cultivando nuestro jardín como Epicuro, pensando siempre que lo humano, a través del tiempo y el espacio, es, quizá, el estudio más apasionante para el hombre. Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS de la Real Academia Española