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SÁBADO 28- 9- 96 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro ABC 8 3 La malquerida beiaventina puesta en solfa actual La malquerida Versión libérrima de la obra de Jacinto Benavente, Alfredo Mañas y Luisillo. Por el Teatro de Danza Española. Música: Luis Donosti. Intérpretes: Esperanza Roy, Daniel Fernández y Esperanza Lara. Centro Cultural de la Villa. Alfredo Mañas, un veterano hombre de tea- ria llamada del 98, en rigor no es un autor del tro cuyo crédito alcanza su cénit con el 98. Y menos que nunca esta obra dramática, grande y merecido éxito de Los tarantos y La malquerida en la que, más bien, parece el gran bailarín Luisülo, abordan lo que lla- más cercano al teatro de Echegaray. Un cosman una versión Ubre del famoso drama que tumbrismo idealizado inspira el ambiente ceen 1913 estrenó don Jacinto Benavente con rrado de un pueblo pequeño que realmente es María Guerrero y Díaz de Mendoza, egregia el testigo del trágico conflicto en el que Raipareja, en el escenario del entonces Teatro de munda se descubre opuesta a su infiel mala Princesa. Larguísimo periodo el que separa rido, Esteban y a la irresistible pasión carnal aquel acontecimiento teatral de este audaz que acabará por lanzar a los brazos de Estemontaje digamos que dramático y musical, al ban, su padrastro, a su hija, Acacia. Hay algo que Mañas y Luisillo, con una brillante ac- de antigua tragedia griega, tragedia del destriz, Esperanza Roy, se han lanzado a tumba tino, en ese problema que hace de Esteban un abierta. Hubiera sido más veraz anunciarlo asesino y lleva a la muerte, víctima de un escomo musical inspirado, aunque realmente copetazo de su infiel marido, a la infeliz, hosea de lejos, en la famosa obra de don Jacinto. nesta y perdonadera Raimunda. El costumbrismo un tanto nuevo de BenaEl gran texto benaventino ha sido reducido drásticamente a unas cuantas frases que apa- vente quiere que el pueblo, apelado por Rairecen sumergidas, náufragas, en una orgía de munda, sea el testigo de un desenlace habiliinterminables tarantantanes en los que un doso. No el juez. Menos todavía, el ejecutor de coro costumbrista y unos sufridos actores, una especie de linchamiento en que la osadía, empezando por Esperancita Roy, son incapa- poco respetuosa; de Alfredo Mañas, por busces de expresar con bailes lo que don Jacinto car un final espectacular, llega al melodijo e hizo decir en una de sus primeras y más dramático recurso, de llevar a ser colgados en la plaza pública a las desdichadas víctimas de notables piezas teatrales. Los tremendos sucesos dramáticos en los una pasión carnal que tiene poco de destino. Todo lo que estima en ese desenlace Benaque la pasión adulterina de Esteban (Daniel Fernández) por Acacia (Esperanza Lara) vente aparece borrado, gratuitamente traihija de Raimunda (Esperanza Roy) e hijastra cionado. Cuando en el desenlace de la obra suya, siente y le impiüsa ciegamente a asesi- Raimunda muere, herida por el disparo de nar a cualquier joven que aspira a casarse Esteban, muere en los brazos de Acacia, su con la chica. De esos crímenes, en los que Be- hija. Consolada, en el fondo, por ver que con navente deposita cierta intriga levemente po- su muerte ha salvado a su hija, de su pasión liciaca, sale la copla popular que en el se- antinatural por Estaban, su padrastro, un regundo acto de la comedia el pueblo canta: El finado asesino, presa de ima pasión de trageque quiera a la del Soto tiene pena de la vida dia griega. En rigor, esta transgresión grave del texto por quererla quien la quiere la llaman la que Mañas ha utilizado trata de sustituir la malquerida. Benavente, cuyo triunfo coincide tempo- insuficiencia del tantaneo artificioso, irrearalmente con la fenomenal generación litera- lista pese a su pretendido costumbrismo. Por Esperanza Roy muchos tantanes a lo largo del escenario de los personajes principales no se conseguirá decir lo que en el texto dramático de Benavente se dice. El intento es desesperado y por ello fracasa. Todo se diluye en el constante tantaratán, en las canciones populares, por mucho que sean a veces preciosas en sí mismas. Lo que logran Mañas y Luisillo es hacer confuso lo claro; postergar la voz humana a los pies humanos. Desde la primera escena, digamos el primer número musical, el ruido desplaza al pensamiento. Bailada y taranteada abrumadoramente, la negra historia benaventina, queda diluida, anulada. Los balbuceos de los protagonistas en escenas brevísimas, realmente mudas, no pueden lograr que el espectador que no sepa anticipadamente de qué se trata, se entere de lo que no está sucediendo dramáticamente y es sustituido por unas danzas carentes de precisa expresión narrativa en forma dramática, o sea vivida, no relatada. El espectáculo tiene ciertas caüdades musicales gestuales, de danza, pero su insuficiencia, su inferior desproporción con el drama de Benavente es angustiosa. Esperanza Roy, tan bella, tan buena actriz, se ha embarcado en un imposible. Todos sus esfuerzos, incluso esos retorcimientos por el escenario que no dicen más que de un modo sólo animal los muchos tormentos que Raimunda sufre y no le dejan los autores de esta casa, decir. Y lo mismo les pasa a los intérpretes de los personajes que son Acacia, Esteban, el Rubio, un asesino a sueldo que, pese a Crítica de cine todo, hace pensar en asesinos de ahora no al servicio de pasiones amorosas o sexuales. Aunque un mucho repetitivos, los números de danza y de canción representan un esProducción: Trilogy Entartainmeat Group. Guión y dirección: Pen Densham. Fotografía: David Tatterstall. fuerzo gestual, algo oscuro, para dar vida al Principales intérpretes: Robín Wright, Morgan Freeman, Stockard Channíng y John Lynch. Salas de pueblo testimonial y asombrado, que se esestreno: Palacio de la Prensa, Acteón, Tívoli, Proyecciones, Plaza Aluche, Ciudad Lineal e Ideal (v. o. candaliza, que reprueba con justa indignano castiga. Son más importanLlevada previamente al cine en 1965 por en la línea de algunas sobrevaloradas series ción, pero queatribulada, esa hija ciega de paTerence Young, la novela del autor de Ro- televisivas británicas, pero sin alcanzar su tes esa madre binson Crusoe Daniel Defoe, que muchos status Con obertura dickensiana, segundo siones monstruo pasional que resulta ser a los revolconsideran como el equivalente femenino de tercio al borde del vaudeville y tercio final Estaban, reducidos a los braceos, a la palabra con ambiciones dostoyewskianas, que desem- cones y a otros medios- inferiores Tom Jones de Henry Fielding, es tomada como pretexto por el debutante Pen Densham bocan en un final pretendidamente felli- cuando se trata de hablar más al pensapara una película que aun advirtiendo de que niano, la película, a medida que avanza, se miento, incluso a la rcizón, que a los ojos. no se trata de una adaptación del clásico convierte en una insípida tarta que el especTal vez hoy lo que sucede en La malqueinglés, sino de una variación sobre su perso- tador recibe en plena cara, engañado por la rida puede parecer demasiado a un público naje central, constituye una notable traición envoltura de brillante celofán que sustituye sencillo. Este otro suceso dramático musical, no ya a su letra sino a su espíritu. Doble trai- la efectista imaginería de David Tatterstall. haría bien titulándose de otra manera. DeEn cuanto a los intérpretes, resultan am- jando en paz, con su tiempo y su grandeza, a ción, desde el momento en que el filme está planteado partiendo de la traición de que es pulosos y desafortunados. Se salvan Stockard don Jacinto Benavente. Llamando, si se me Channning, el admirable Morgan Freeman y permite, queso a lo que es queso y que como víctima Molí, en un afán de rizar el rizo. Ahora bien, lo que, con ser grave, no lo la niña Aisling Corcoran. Pero Robín Wright, decía el chiste antiguo, se está viendo que es sería tanto, en aras de la tantas veces utili- empeñada en imitar a Jessica Lange, resulta queso aunque los autores se empeñen en llazada como autodefensa de la libertad de ex- impresentable. Y John Lynch da la impresión marlo fromage, dicho con personal y contrita presión, sí lo es desde el momento en que el de estar en otra película, o en ninguna. Todo simpatía por Luisülo, por Mañas, por Esperesultado del desmán es un filme tan preten- lo cual constituye un pobre balance para una ranza Roy y todos los demás, en su denodado cioso como aburrido, rodado sin la menor película que no es, precisamente, una mues- e imposible empeño. gracia ni entusiasmo, con abundante carga tra del llamado cine pobre Lorenzo LÓPEZ SANCHO de frases sentenciosas e imágenes relamidas. César SANTOS FONTENLA Molí Flanders doble traición